La vuelta a los motores de cinco cilindros le ha sentado de maravilla a la gama RS. En este caso, nuestro protagonista se encuentra inmerso dentro de uno de los segmentos más competitivos del mercado, el de los hatchback deportivos. Sin embargo, nuestra unidad de prueba se componía de una carrocería tipo sedán –aunque también existe la variante hatchback-, por tanto tenía un aspecto diferente; además, se convierte en el primer RS3 en incorporar una carrocería de este tipo -berlina compacta-. Audi siempre ha querido darle ese toque “picante” a cada uno de sus modelos con las variantes más deportivas, las cuales llevan el apellido “RS” marcado a fuego.

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Es un modelo que me gusta especialmente porque siempre me ha resultado curioso cómo, algunas marcas, desarrollan las variantes más deportivas de un modelo pero siguiendo la misma línea de diseño que en su gama más baja. Por ejemplo, a primera vista y sin fijarse en los detalles un RS6 es muy parecido a un A6 Avant diésel; en un primero momento piensas que vas a adelantar a un coche de no más de 200 CV, sin embargo, para el ojo no entrenado no imaginaría que 605 CV reposan dentro del V8 que se aloja debajo del capó. Pasando desapercibido pero con posibilidad de armarla.

A vuelapluma, 400 CV en una carrocería compacta- 4,4 metros- nos llama la atención antes incluso de que nos atrevamos a despertar a la bestia. Pero es que realmente tienes que fijarte muy bien –o tener un ojo bien entrenado- para que distingas esta variante del A3 sedán estándar. Sin embargo, cuando nos acercamos a él vemos que no tiene nada que ver. En un primer lugar tenemos una parrilla delantera con un acabado en negro, con el anagrama “RS3” acompañando al logo de la marca de los cuatro aros. Si nos fijamos más abajo vemos un parachoques más agresivo, con tomas de aire más voluminosas para aumentar la refrigeración de los frenos, así como mejorar el apoyo aerodinámico con un splitter más deportivo. Hasta aquí “todo normal”, lo que esperábamos de la variante más agresiva del A3.

Si continuamos viendo sus líneas nos fijamos en sus llantas de 19 pulgadas, las cuales protegen los frenos carbocerámicos, los cuales pueden implementarse como opción, que ofrecen una mordida espectacular a la cual tienes que acostumbrarte en un primer momento. Vienen genial para “domar” los 400 CV que brotan del tren de potencia 2.5 TSFI de cinco cilindros, pudiendo apurar las frenadas hasta límites insospechados. ¿Necesarios para el día a día? No, pero nunca viene mal tener un conjunto que pueda parar en seco el coche en apenas unos segundos.

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Pasamos a la parte más interesante del deportivo, la trasera, en la cual vemos que un pequeño spoiler- con un acabado en negro- destaca en el portón, por lo demás es la misma vista posterior que podemos ver en un A3 sedán convencional, pero cuando bajamos nuestra mirada vemos que no estamos delante de una versión común. El sistema de escape Audi Sport es una pasada, sobre todo cuando las “mariposas” se abren por completo –en el modo dynamic- y los pertardeos hacen que se ericen hasta el último pelo de nuestro cuerpo.

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La banda sonora que sale propulsada de la doble salida de escape es solo equiparable a la de modelos que duplican en precio a este, y que consumen bastante más también; el RS3 sedán, a su vez, es un coche realmente eficiente, arrojando unos consumos durante nuestro test de unos 8,4 l/100 km en un ritmo alegre, pudiendo hacer medias de hasta 7 litros con relativa facilidad y somos gentiles con el acelerador en autovías o autopistas.

Sensaciones

Muy versátil, es increíblemente cómodo en el día a día pero voraz si activamos el modo “dynamic” y hundimos nuestro pie derecho a la tabla. Es un coche que te vale para todo, y es que es totalmente recomendable para el día a día (la suspensión deportiva del RS3 en modo confort “lee” muy bien las imperfecciones, proporcionando una conducción serena siempre y cuando la desees); de la misma forma que este pequeño sedán devora las curvas como un rayo.

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La posición de conducción: muy baja, arropado a la perfección por los asientos S-line y con una ergonomía en absolutamente. El interior no solo es brillante, sino que también es funcional; es decir, sencillo pero exuberante en apariencia. Audi ha logrado minimizar las cosas que distraigan al conductor para aunar toda la información en el Virtual Cockpit de la marca germana, el mejor panel de instrumentos del mercado sin duda. No te cansas de hacer kilómetras detrás de su volante, es cual tiene un tacto perfecto, casi tallado para encajar en tus manos (de los más ergonómicos que he tenido el placer de probar).

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Otro aspecto que me dejó boquiabierto, los frenos. Si es verdad que los que montaba nuestra unidad de pruebas eran opcionales, estos carbocerámicos te hacen saltar los empastes de la capacidad de frenada que tienen, brutal. Desde mi punto de visto, no es necesario en la mayoría de las situaciones del día a día equiparlos, pero tener esa confianza de disponer de una mordida digna de un escualo hace que te adentres más en los límites de este pequeño sedán. Balance de carrocería casi nulo, dirección muy agresiva con poco recorrido, punto a favor para Audi.

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Es curioso como el RS3 se siente cómodo en todo tipo de velocidades, tanto altas como bajas, altísimamente adaptativo a todo tipo de carreteras y situaciones. Nulo sobreviraje y un casi imperceptible subviraje, el cual solo se asoma si somos muy bestias y desplazamos la trazada que describe el RS3, la cual es casi siempre similar a la de los raíles de un tren de alta velocidad. Sería interesante probar el otro tipo de carrocería –hatchback- la cual yo creo que le debe sentar mejor el bloque motor de 400 CV que esta variante sedán, la cual es simplemente sensacional pero en ciertos momentos siento que una carrocería ligeramente más corta podría hacer de este RS3 un coche aún más dinámico.

En definitiva, el RS3 Sedán 2017 es un arma letal en tramos de montaña y un coche tan versátil como el A3. Dos mundos unidos –deportividad y confort- en un coche que hace bien todo; tracción perfecta gracias al sistema Quattro, ergonomía como en ningún otro modelo del segmento, motor increíblemente flexible y una caja automática solo superada por el cambio PDK de los modelos Porsche. Además, enfundado en una apariencia no demasiado “cantosa”, con el que puedes pasar desapercibido para el ojo no entrenado, siempre y cuando no te delates al despertar a los 400 CV que reposan debajo del capó. Su precio de partida es de 67.290 euros.

Fotos por: Sergio Márquez García.

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