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Sabes que una marca es grande cuando tiene en su oferta coches tan dispares como un A1 y un R8, un compacto premium y un superdeportivo increíble. Del primero os hablaremos en unos días, y el segundo es nuestra estrella de Hollywood de hoy. De hecho, es difícil mejorar una interpretación estelar, pero siempre se puede caracterizar uno mejor o pronunciar mejor, o aprender a cantar o bailar, para que la siguiente película se mejor aún. Audi ha tenido el difícil trabajo de sacar punta a su afilado supercoche, creando este Audi R8 2019 para cortar aún mejor el jamón de la deportividad.

Nuevo nombre

Los cambios empiezan directamente en su nombre, ahora se denomina R8 V10 quattro a su modelo de acceso y R8 V10 performance quattro al más potente. Por qué ha hecho esto Audi Sport no lo sabemos, pero ahora no habrá dudas de cual es el más potente de la gama. El nombre es extensible tanto para el coupé como para el Spyder.

La apariencia estética del Audi R8 2019 ha cambiado de forma sutil y los cambios llegan influidos por el coche de competición, el LMS GT3 que se presentó incluso antes que la variante de producción, toda una declaración de intenciones. En su morro, la parrilla singleframe va más baja que antes y encima encontramos esas tres aberturas. Los paragolpes cambian también, con tomas más grandes. En su zaga las rejillas de ventilación se extienden ahora por todo el paragolpes. El difusor tiene el mismo ancho que en el coche de circuito, y las salidas ovaladas del escape ganan mayor protagonismo ahora.

De serie viene con llantas de 19 pulgadas, y en opción las hay de 20, con nuevos diseños, así como nuevos colores para su exterior, como el Kemora Grey, el Ascari Blue o el Vegas Yellow. Hay varios acabados para sus detalles exteriores, de serie en el R8 V10 quattro serán en negro brillante y en el performance quattro en titanio mate, con un acabado en fibra de carbono brillante como opción para ambos modelos. Como ocurría en el anterior, el alerón de fibra de carbono servirá para diferenciar el más potente del normal.

El habitáculo del Audi R8 2019 sigue siendo un espacio espectacular, con un diseño limpio y enfocado a la conducción. El Virtual Cockpit de 12,3 pulgadas tras el volante deportivo sigue coronando el interior, con tomas de aire verticales en su salpicadero de una sola pieza horizontal. Detrás de los asientos hay espacio suficiente para una bolsa de golf, por si alguien se lo preguntaba.

En el más potente tenemos de serie dos asientos tipo baquet, de ajuste eléctrico en altura, y manual en posición longitudinal. Vienen en cuero y agarran de maravilla, pero dado que no permiten regulación de inclinación, alguien alto como yo con el casco puesto puede darse contra el techo en circuito. No hay problema porque Audi ofrece los asientos deportivos estándar del modelo básico como opción. Se puede pedir en Alcantara elementos como el volante o la palanca de cambios, que mantiene el diseño como las de un avión de combate.

10 cilindros por bandera

Justo detrás de nosotros descansa el majestuoso 5.2 V10 de Audi. Un bloque a punto de extinguirse en un mercado reconducido por las normativas de emisiones, un corazón que palpitará mientras Audi pueda seguir homologándolo. De hecho hay que quitarse el sombrero con sus ingenieros, ya que incluso añadiendo el filtro antipartículas para la nueva normativa Euro6d-temp han subido su potencia. En concreto, la versión básica crece hasta los 570 CV y 560 Nm de par, 30 CV y 20 Nm más que antes. En el más potente, se ganan 10 CV y 20 Nm para llegar a 620 CV y 580 Nm.

Las prestaciones son 3.1 segundos en el 0 a 100 km/h y 331 km/h para el R8 V10 performance quattro. El normal marca 3,4 segundos y 324 km/h de velocidad máxima. En las variantes Spyder el 0 a 100 km/h requiere 0,1 segundos más y la velocidad máxima se reduce en 2 km/h.

Prueba Audi R8 2019

Para probar un coche de este nivel lo mejor es un circuito, por eso Audi nos llevó hasta el oasis de la velocidad situado en la sierra de Málaga, Ascari. En el pitlane esperaban solo versiones performance, porque si vas a probar algo, que sea lo mejor de lo mejor. A nivel de sensaciones, es difícil en este rango de prestaciones cuantificar las diferencias. Sigue siendo un coche que te envuelve en el sonido, el cockpit y la velocidad, haciéndote pensar que vas en una nave espacial de no ser porque vas a ras del suelo.

Precisión absoluta

El nuevo Audi R8 2019 consigue ser un coche demoledor, todo un portento de la precisión y capaz de marear si nos pasamos con la comida. En Audi han pensado que hacía falta algo más que un simple modo Dynamic y con la actualización se incluyen también el botón del modo Performance, que además se puede ajustar a uno para nieve o mojado además del modo seco. Con este modo activado el coche se pone en tensión cual pitbull a punto de atacar y el ESC queda en modo Performance, aletargado al máximo pero sin desparecer.

Con el suelo de Ascari seco apretamos al máximo el pedal de metal del acelerador y el R8 V10 performance quattro nos demuestra el monstruo de la tracción que ha sido siempre. Un sistema quattro calibrado para enviar si fuera necesario el 100% del par a uno u otro eje, contando con un diferencial mecánico en su eje trasero. Podremos firmar vueltas rápidas siendo progresivos con el gas o marcarnos algún derrape de su zaga si golpeamos el acelerador en pleno vértice de la curva. Si alguien tenía dudas de si el R8 sería muy soso por su tracción quattro se equivocaba.

En última instancia y en pleno contravolante, el ESC aparece para que nos creamos el Walter Rörhl de los superdeportivos. Es sin duda con coche que explota los beneficios de la ingeniería moderna en nuestro beneficio, para que ir muy rápido se convierta en algo divertido y que no nos asuste. Es más, si cogemos confianza el paso por curva puede ser de vértigo, y las frenadas de esas que saltan los empastes. Para ello Audi provee al R8 de frenos carbocerámicos en su versión tope, con discos de 380 mm delante y pinzas de seis pistones. El tácto del pedal es bastante progresivo a pesar del tipo de frenos, y la contundencia es salvaje, con una estabilidad envidiable cuando hacemos saltar el ABS porque frenamos hasta el final del recorrido del pedal.

Quizás la suspensión magnética ayude a ello. Es opcional y convierte al Audi R8 2019 en un coche casi de carreras en la pista, nada le perturba en las trazadas. La dirección tiene dos versiones, la normal, ya de por sí muy rápida y de tacto agradable, y la opcional dinámica, que ajusta el ratio de giro para que necesitemos menos movimiento de volante a la hora de trazar, mucho más precisa y directa. El cambio sigue siendo automático de doble embrague con 7 velocidades, capaz de golpearnos con violencia si accionamos la leva para subir de marcha cerca del corte, que llega a más de 8.500 vueltas. Este por cierto es de accionamiento manual en el modo Performance.

En general este nuevo Audi R8 2019 sigue siendo todo un portento de la velocidad, un coche que nos demuestra a donde ha llegado el mundo del automóvil. ¿Es más rápido? Con el cronómetro en mano seguro, porque el cuerpo queda abrumado por el torrente de sensaciones que nos llega a bordo de semejante nave espacial del asfalto. Sólo hay una sensación que se ha perdido, la de la brutalidad de su V10. Y es que aunque este bloque atmosférico siga sonando a gloria bendita, el dichoso filtro antipartículas le ha hecho perder su toque macarra y ahora apenas hay petardeos cuando reducimos marcha.

Y toca hablar del precio de esta actualización, superará lo que costaba la versión básica anterior, y ahora el precio del Audi R8 V10 quattro 2019 es de 199.900, mientras que el R8 Performance quattro salta a los 219.900. Si lo que queremos es su versión Spyder, hay que añadir 14.800 euros a cada precio.

Si tienen dudas sobre si gastarse ese dinero o no, teniéndolo, piensen que quizás no volvamos a ver un V10 atmosférico sin algún tipo de ayuda. El R8 sigue siendo una bestia de la ingeniería, ahora con más precisión.

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