El A390 en su variante GT no es un coche que se entienda en una ficha técnica, aunque también. Es un coche que hay que conducir. Y, si es posible, en un escenario que le haga justicia.
Nuestra prueba comenzó en San Juan de Luz, con destino final Bilbao. Un recorrido que mezcla lo mejor del norte: carreteras fluidas, asfalto cambiante y, en mitad del camino, un tramo cerrado de unos cinco kilómetros reservado para algo más serio.

Pero antes de llegar a ese punto, tocaba convivir con él y hacerle un uso mucho más cotidiano y natural.
Primeros kilómetros: silencio, confort… y mucha calidad
Nada más salir, el A390 GT se muestra como un coche mucho más civilizado de lo que su diseño sugiere, ya que estamos ante uno de los actuales SUV más deportivos del segmento. El habitáculo está bien aislado en carretera y a altas velocidades, la suspensión filtra con solvencia y el conjunto transmite una calidad percibida muy alta.
Aquí no encontrarás tensión ni obligación de ir a toda pastilla (que puedes perfectamente), sino un coche «todomomento», es decir, apto tanto para vivir con él y usarlo de daily como para escaparte de las autopistas y disfrutar por vías secundarias.


Las pantallas de 12,3 y 12 pulgadas, el sistema Google integrado o el equipo de sonido Devialet de 13 altavoces forman parte de una experiencia tecnológica muy bien resuelta, pero sin robar protagonismo a lo importante: conducir. La conectividad con Apple Carplay es muy rápida e intuitiva, digno de agradecer.
Y sí, es cómodo. Mucho. Climatizador bizona, asientos eléctricos y calefactables e incluso gestión de la regeneración de energía hasta conseguir una conducción one-pedal… todo está pensado para que puedas usarlo a diario sin sentir que llevas un deportivo radical, como hemos dicho previamente.
Cuando dejas de mirar números y empiezas a sentir
Sobre el papel, el A390 GT ofrece 400 CV, un 0 a 100 km/h en 4,8 segundos y una autonomía de hasta 557 km WLTP gracias a su batería de 89 kWh.

Pero lo interesante no está en la cifra, sino en cómo la entrega. En carretera abierta, cada toque de acelerador es inmediato. No hay retraso, no hay progresividad artificial. Solo empuje limpio, continuo, eléctrico en el mejor sentido de la palabra.
Y entonces llegamos al punto clave del recorrido. Varios kilómetros y ya conocidos peajes vascos después, llegamos a una de las sorpresas de la velada.
Tramo cerrado: cinco kilómetros para entenderlo todo
La carretera se despeja. Literalmente. Alpine ha cerrado un tramo de unos cinco kilómetros para probar el coche como realmente merece. Un tramo con mucha recta pero con una zona de curvas muy cerradas que nos ayudan a entender el potencial de un coche como este.
Modo Sport. Volante firme. Adelante. Llegamos a 100 km/h en menos de 5 segundos y ya tenemos la primera frenada (algo leve comparado con lo que se viene), que nos hace tomar la primera curva a izquierdas con mucha facilidad y precisión, permitiéndonos en menos de 50 metros tomar la siguiente a la derecha con gas a fondo. No revelaré la velocidad que cogimos antes de la siguiente frenada por si mi madre está leyendo estas líneas…

El coche cambia. Es capaz de meter el tren delantero en el punto exacto donde miren tus ojos. Cogemos la siguiente a izquierdas y nos disponemos a abrir gas en subida. No importa que tengamos un sistema de tracción total bajo los asientos, el coche no pierde el eje trasero ni a palos. Aquí es donde el Alpine Active Torque Vectoring empieza a trabajar de verdad.
La dirección se vuelve más incisiva, el tren delantero vuelve a entrar con decisión y desde atrás notamos una naturalidad sorprendente. Los frenos, con discos de 365 mm y pinzas de 6 pistones, nos aportan muchísima información y hacen que calculemos con mucha precisión la entrada en curvas. No obstante, con el sistema de frenada regenerativa nos sentimos Colapinto.
En curvas rápidas, el A390 GT se siente increíblemente estable. No hay balanceos innecesarios, no hay dudas. Es un coche que apoya y te permite confiar. Y lo haces.
El botón OV: adicción instantánea
En mitad del tramo, llega el momento de jugar. Pulso el botón rojo OV (Overtake) en el volante. Y de repente, todo se intensifica. El coche empuja con más rabia, con una respuesta todavía más inmediata. No es un simple “boost”. Es una descarga directa de energía que te catapulta hacia la siguiente curva. Es rápido, sí. Pero sobre todo es emocionante.
Vuelta a la realidad: rumbo a Bilbao
Tras el tramo cerrado, el viaje continúa. Y aquí es donde el A390 GT vuelve a transformarse.

Baja el ritmo, seleccionas un modo más tranquilo… y el coche se convierte en un gran turismo eléctrico. Silencioso, cómodo, fácil de llevar. Es en este punto donde aprecias detalles como su maletero de 532 litros, más propio de una berlina familiar que de un deportivo, o su capacidad de carga rápida: del 15% al 80% en menos de 29 minutos. No es solo un coche para disfrutar. Piensa que estamos ante un daily premium. Es el hermano familiar del A290. Si hasta equipan el mismo volante.
Precio y reflexión final
Disponible en España desde 67.500 € , el A390 GT entra en un segmento complicado… pero con una propuesta muy clara. Después de este recorrido, de San Juan de Luz a Bilbao, con ese tramo cerrado como punto de inflexión, la conclusión es sencilla:
Este no es solo un eléctrico rápido, es un Alpine de verdad. Ningún 100% eléctrico me había causado estas sensaciones. ¡Alguien hizo los deberes!








