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Hay que quitarse el sombrero con estos italianos, en un época en la que el mercado ha cambiado para quedarse como está mucho tiempo, han sabido crear un producto acorde a su filosofía y al mercado, sin renunciar a nada. Alfa Romeo siempre ha tenido su vertiente deportiva, su historia no se concibe sin el deporte, y este no es imaginable sin la firma italiana. Primero nos maravillaron con su berlina deportiva, el Giulia Quadrifoglio, pero claro, esto era un movimiento pasional, imagen de marca casi, dado que cada vez se venden menos sedanes. ¿Qué hacer entonces? Nació el Stelvio, pero también tenían en mente darle el trébol de cuatro hojas a su SUV, así que casi se puede decir que han desnudado a su berlina y la han vestido de crossover, creando el Alfa Romeo Stelvio Quadrifoglio.

Se podría considerar al Stelvio el Giulia hecho SUV sin equivocarnos demasiado, con esa estética puramente italiana y ese ADN Alfa. Aquí destacan sus rasgos agresivos por encima de lo demás, y es que esta versión presenta paragolpes específicos, llantas de 20 pulgadas y el famoso trébol de cuatro hojas en sus pasos de rueda, los cuales van pintados en el mismo color de la carrocería. Su zaga tiene un pequeño difusor y una doble salida de escape a cada lado de la que solo sale música celestial.

Dentro la sensación de deportividad también se palpa. Al sofisticado interior del Stelvio, en su versión Quadrifoglio se inunda de fibra de carbono, tanto en el salpicadero, como en el túnel central de la transmisión, como los paneles de las puertas o el volante que también lleva Alcantara y cuero. Todo ello de serie. Y si queremos aún más fibra de carbono, podemos sustituir los cómodos y acogedores asientos de Alcantara y cuero de serie por unos bacquet Sparco con la base y el respaldo posterior en carbono, por el módico precio de 3.000 euros. Por lo demás en el Stelvio Quadrifoglio todo es como en uno normal, su pantalla de 8,8″ del sistema multimedia con conectividad para el Smartphone, su buen espacio en las plazas traseras y sus más de 500 litros de maletero.

Ahora bien, lo importante es lo que esconde este traje italiano “sobredimensionado” a SUV. Porque es lo que de verdad le ha hecho ser el más rápido de su categoría en Nürburgring. El Stelvio Quadrifoglio está animado por el mismo motor V6 biturbo de 2.9 litros y 510 CV del Giulia. Es un corazón perfilado a conciencia por Alfa para darle mucho de su carácter al coche, ya que con él es capaz de hacer el 0 a 100 km/h en solo 3,8 segundos, y tiene una punta de 283 km/h. Pero lo verdaderamente importante es su par. Los 600 Nm llegan a solo 2.500 rpm y mueren en el corte de inyección, a 7.000 rpm, cuando ya estamos cambiando de marcha. Esto hace que empuje como un animal a cualquier régimen y que los adelantamientos ni siquiera precisen de llevar el pie a tabla.

Lo buen es que pararlo es muy sencillo, porque solo pesa 1.830 kg, es el más ligero de su segmento, y porque tiene un equipo de frenos brutalmente eficaz, con una bomba de accionamiento electrónico, que al mínimo toque del pedal, muerde los discos de acero perforados como un perro policía un malechor. En opción y por 5.900 euros se pueden pedir los carbocerámicos, que restan 17 kg de peso, pero hoy, tras un uso intensivo en circuito, no hemos notado ningún indicio de fatiga y siempre podías detener el coche a voluntad. Quizás por poner un pero a tan eficaz sistema, le falta progesividad al tacto del pedal, pero eso es algo que se te olvida cuando lo detienes antes de una chicane hasta el punto que parece que se te van a salir los ojos de las órbitas.

Y luego está su sonido, seis cilindros en V aullando con un canto que ya quisieran los concursantes de OT, y que si activamos el modo Race, abre unas válvulas de baipás que hacen que los gases salgan por sin atravesar el silencioso y suene más ronco constantemente. Los petardeos al cambiar de marcha suenan en el modo Dynamic también. 

Ya sabemos que es rápido, y mucho, pero la velocidad sin precisión sirve de poco. Pues bien, del Giulia no solo hereda motor, también chasis y dirección. ¿Entendéis ahora por qué la apariencia SUV es un disfraz en el Stelvio Quadrifoglio? El coche acompaña tus ordenes con una inmediatez pasmosa, y es que su dirección es como un bisturí, rápida, precisa y en todo momento sabes por donde cortas. Es más, en adelantamientos en carretera, las primeras maniobras me sobraban unos milímetros de giro del volante, porque uno no espera que un coche así gire tan rápido y tan controlado. Las correcciones no existen porque no son necesarias.

A nivel de suspensión y chasis, ambos son activos y adaptativos, variando en función del modo seleccionado, siendo los más importantes el Dyinamic, que ya pone en un modo intermedio-duro la suspensión, y el RACE, que lo pone en el más duro, pero hay un botón central en la ruleta selectora de modos, que nos permite volverla a poner en modo medio. Con este último modo, el coche desconecta al máximo el ESP y hace que el escape suene más grave. Y como curiosidad, en el Advanced Efficiency, el coche desconecta en situaciones de inercia la bancada derecha del V6, permitiendo ahorrar algo de combustible, pero nunca será suficiente, pues este coche, con este motor y ese sonido incitan siempre a ir alegres por la vida.

Asociado al motor hay un cambio ZF de 8 velocidades, un convertidor de par que ha demostrado estar a la altura del coche, ya que ni pierde velocidad al cambiar, ni pega tirones a baja velocidad, y cuya rapidez es más que sobresaliente. Para su manejo incluso tenemos levas fijas a la columna de dirección, muy largas y de aluminio, siempre al alcance de la mano y todo hay que decirlo, de exquisito tacto de accionamiento y acabado. Y en cuanto a la transmisión, aquí se ha optado por la tracción total. El sistema Q4 de Alfa Romeo, en el Stelvio Quadrifoglio, como en el resto de la gama con esta transmisión, prima la tracción trasera. Esto da unas sensaciones deportivas que, cuando se empieza a perder agarre en el eje delantero, se traduce en un control inmediato de la trayectoria, ya que la centralita envía rápidamente par a las ruedas delanteras, pudiendo llegar a enviar un 50% del para a cada eje. A esto hay que sumar el sistema de diferencial Torque Vectoring del eje trasero, que mediante un par de embragues distribuye la fuerza entre cada rueda siempre para garantizar una trazada óptima que, salvo sorpresa, siempre se logra conseguir.

Hoy lo hemos probado en Ascari también, un circuito con muchos desniveles y curvas peraltadas, características que se amplifican en Nürburgring, y uno entiende al volante ese tiempo récord de 7 minutos 51 segundos. El coche absorve todas las irregularidades y las hace casi parecer lisas, se traga los baches y lo hace rápido, sin perder estabilidad ni velocidad. Y para comprobar el verdadero potencial del coche, Marc Gené estuvo presente, y nos dio una “hot-lap” de las que impresionan y divierten. Ver como sacaba el coche derrapando con las cuatro ruedas con el modo Race conectado era algo espectacular, esto en un coche que recordemos es tracción total. Ciertamente se podía ir muy rápido y muy controlado, e incluso el propio Marc en pleno derrape no podía evitar confesar lo que se divertía pilotando el Stelvio Quadrifoglio. Quien le iba a decir a un piloto de F1 y Le Mans que un SUV le iba a dibujar una sonrisa en la cara.

Stelvio Quadrifoglio
El Azul Misano es una pintura opcional, el coste son 900 euros

Ha llegado el momento de la dolorosa, pues hablamos de un coche de altas prestaciones, mucha tecnología, equipamiento y lo mejor, sensaciones al volante. La tarifa del Alfa Romeo Stelvio Quadrifoglio son 104.000 euros, algo más de 15.000 euros que el Giulia Quadrifoglio  automático (hay uno manual), pero claro tenemos un coche más grande y más práctico de espacio, y lo más sorprendente, igual de deportivo. Comparado con la competencia es el SUV de altas prestaciones más asequible, y el más rápido por ahora. 

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