No todos los días tiene uno la oportunidad de ponerse a los mandos de una serie limitada. Es algo especial, algo que se torna aún más especial si cabe cuando se trata de uno de los modelos creados por Porsche Exclusive. Visitábamos la fábrica de Stuttgart-Zuffenhausen para conocer el departamento de Porsche Exclusive Manufaktur, lugar donde se personalizan todos los modelos de la marca antes de su entrega a cliente y de donde sale el nuevo 911 Turbo S Exclusive Series, pero la visita nos deparaba una prueba especial, todo un 911 Speedster 997.

Allí, junto al museo Porsche, aguardaban varias unidades del Turbo S Exclusive Series y otras tantas salidas del departamento de Porsche Exclusive. La elección estaba más que clara, la perla azul descapotable era la que más llamaba la atención y también la más exclusiva y atractiva para probar. Así que allá que fuimos.

El Porsche 911 997 Speedster fue creado en 2010 para rendir homenaje al 356 Speedster en el Salón de París de ese año, era la carrocería cabrio del 997 pero con las características jorobas escondiendo la capota de lona. Sólo se fabricaron 356 unidades, aunque nos comentaron que Porsche guarda las “extra” para el museo y este tipo de eventos, unas cuatro que son guardadas con recelo en un almacén junto a unos 500 Porsche más. Nuestra unidad lucía una placa con el número 000/356, indicando claramente que se trata de una unidad perteneciente a la marca. Se vendía en este indiscreto Pure Blue o en Carrara White y con estas elegantes llantas tipo retro en negro brillante de cinco radios.

A pesar de que solo han pasado 7 años desde que salió el 997 Speedster, desde entonces ha llegado la nueva generación 991 y su correspondiente restyling, y después de bajarte del nuevo Turbo S Exclusive Series eso se nota y mucho. Se nota en el interior, en la conducción, en las sensaciones, es como retroceder 17 en vez de 7 años. La experiencia fue breve pero muy gratificante porque entre nuestras manos teníamos un pedacito de historia de Porsche.

El Porsche 911 Speedster 997 tiene un encanto especial, primero por su diseño pero también por ser de la vieja escuela. Atrás no lleva la banqueta de asientos, sino dos huecos forrados en Alcantara y con la inscripción Speedster en azul. El aspecto de todo es más clásico, pero tenemos navegador, climatizador y hasta PDK. Lástima hubiera estado bien volver a un manual. De aquel PDK al actual la diferencia es tremenda, no es lento, pero se nota la evolución de Porsche de una a otra generación.

El interior luce detalles con la inscripción Speedster por todos lados, en los umbrales de las puertas, en el freno de mano y en el velocímetro. La tapicería es de cuero y tiene un patrón de cuadros como una bandera de salida, además de la palabra Speedster bordada en el reposacabezas de los asientos. Todo inspira a las carreras y al disfrute de la conducción, sabes que estás sentado en un pedazo de historia, una historia muy exclusiva. Cada propietario tiene el número de su unidad en una placa en el lado derecho del salpicadero.

Si te preguntas como se descapota, el sistema es algo complicado e incluso requiere de dos personas para hacerlo como es debido. Es de accionamiento automático, pero plegado manual. Con el botón junto al freno de mano se libera del techo, pero luego hay que plegarlo manualmente abriendo la tapa y cerrándolo manualmente. Es en ese proceso de plegado manual donde dos personas hacen que la tarea sea más rápida y precisa, porque es cierto que el techo de lona estaba perfecto, pero el mecanismo era algo duro.

Luego está su mecánica, un motor de seis cilindros bóxer atmosférico de 3.8 litros con 408 CV y 420 Nm. Estirar marchas más allá de las 7.000 rpm y volver a escuchar el típico sonido metálico de Porsche es impagable. Al ser cabrio, notas la torsión de la carrocería en cada curva fuerte, pero no tienes miedo a achucharle saliendo de curva porque como buen 911, sus reacciones son muy controlables y nobles. Es divertido, es inspirador, es un Speedster. Al ser esta carrocería, su luna delantera es 60 mm más corta y su culo es 40 mm más ancho, como en un GTS, por lo que se insinúa con facilidad al pisarle antes de lo debido en el vértice de la curva, pero se devuelve a su posición correcta con la misma facilidad.

911 Speedster

No corre, acelera de 0 a 100 km/h en 4,6 segundos, pero eso da igual porque miras por el retrovisor y ves su cadera ancha y las jorobas. Te das cuenta de lo bien que ha evolucionado Porsche y de por qué ya no hay ningún 911 que baje de precio, sino que muchos hacen todo lo contrario. En su momento este 911 Speedster costaba en Alemania nuevo  201.000 euros. Ahora, si lo encuentras, se cotiza a 400.000 euros, que es por lo que se vendió el año pasado el del cómico Jerry Seinfield. El nuestro tenía 45.000 km en el marcador, pero si por nosotros fuera le haríamos otros tantos de una tacada. ¿Habrá algún 911 Speedster más en el futuro? Soñar es gratis.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.