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Cada vez más marcas se lanzan a ofrecer diferentes escalones de deportividad, y en Audi sin duda saben mejor que nadie colocar ese peldaño en la mejor posición y con el mejor aspecto. Prueba de ello es la nueva Gama S de Audi que hemos venido a probar a las carreteras de alrededor de Pamplona y en el Circuito de Los Arcos. Sin duda no lo tienen nada fácil estos modelos teniendo en cuenta el calibre de la artillería de Audi que porta las siglas RS, pero en un mundo de cada vez más excesos, vamos a comprobar si la medida exacta nos complace.

El apellido S lleva en Audi más de lo que parece, primero ligado a la competición con la bestia de los tramos, el Audi Sport quattro S1 que pilotaron leyendas como Walter Rörhl o Michèle Mouton en 1985. Pero no hubo un S de Audi de calle hasta 1990 con el S2 Coupé, que usaba el mismo motor cinco cilindros del S1 de rallye pero rindiendo unos nada despreciables 220 CV.

El S2 evolucionó y no estuvo solo dentro de la Gama S de Audi en los siguientes años, una gama que creció hasta hoy en día, ofreciendo más de 14 modelos con la S en todos los segmentos y tipos de carrocerías, desde el pequeño S1 Sportback hasta el SQ7, pasando por el S5 o el TTS y TTS Roadster. La variedad es amplia, pero ¿y la deportividad? Es hora de someterlos en pista a todos y cada uno de ellos, o al menos los que ha dado tiempo. Todos llevan una S en la carrocería, detalles en aluminio como los retrovisores laterales, molduras de los laterales, las rejillas frontales con los listones dobles y sus llantas de mayor tamaño que las de serie. Todos son quattro, pero cada uno con su toque especial, y todos llevan un motor gasolina turboalimentado, aunque en los SQ5 y SQ7 hay una opción diésel. 

Empezamos con el Audi TTS, que al igual que el S3 emplea el motor 2.0 TFSI de 310 CV y 380 Nm. El pequeño coupé deportivo tiene un chasis 10 mm más bajo y una suspensión Audi magnetic ride, además del cambio S tronic de seis velocidades en esta unidad (hay opción manual). Es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en solo 4,6 segundos por lo que se le puede considerar muy rápido. Y ciertamente lo es, además de ser muy estable gracias a esa suspensión magnética. Los apoyos en curva transmitían confianza y en frenadas fuertes el coche no se insinuaba en ningún momento. Sin duda ha sido el que más rápido nos ha permitido ir en esas primeras vueltas conociendo el trazado y disfrutar de su paso por curva excelente. 

El siguiente en pasar por nuestras manos ha sido el nuevo Audi S5 Coupé, que en su caso monta un V6 3.0 TFSI de 354 CV. El cockpit es más amplio que en el pequeño TTS pero también tenemos sensación de ir abajo. Manejarlo en circuito es más delicado, tenemos que gestionar 4,69 metros y más de 1.600 kg, pero una vez pillado el tino es fácil meter en las curvas al estiloso Coupé alemán, que no tiembla ni un ápice pisando el acelerador a fondo al salir de la curva. El cambio Tip tronic es de 8 velocidades, lo que hace que estirar tanto las marchas no sea necesario, y es que entre 5.400 y 6.400 rpm nos da toda la potencia, dando sus 500 Nm de par bastante antes, entre 1.370 y 4.500 rpm.

Toca el “patito feo”, el más pequeño y menos potente de toda la Gama S de Audi, pero no por ello el menos divertido. El S1 Sportback es el único manual hoy aquí pero eso le da su toque especial, y después de tanto golpe de levas a uno le apetece empujar un poco y usar el pie izquierdo para algo más que para salir del coche. Así que allá vamos, los últimos de la fila a estrujar sus 231 CV de su motor de 2.0 litros y cambio manual de seis velocidades. Tarda 5.9 segundos en llegar a 100 km/h desde parado pero los pasos por curvas los hace igual de bien que los demás. De hecho es en una curva en subida a izquierdas, para luego abrirte, frenar y volver a tirarte a la izquierda, donde aprovechamos la mala trazada del S4 de delante y pasamos a la tercera posición. Se detiene de maravilla, pues sus discos ventilados delanteros solo tienen que detener poco más de 1.300 kg. El tacto del cambio es muy bueno, con un recorrido corto y preciso. 

El S3 es nuestra siguiente víctima. Es sin duda uno de los modelos de la Gama S de Audi más vendidos, pues con 310 CV ya es un nivel de potencia bastante bueno a un precio de 49.200 euros, casi 1.000 más si queremos cinco prácticas puertas. No muestra el aplomo del TTS en curva o frenadas fuertes pero eso le da cierto toque juguetón, pudiendo descolocar en algunos momentos la trasera si ponemos el ESC en modo Sport, algo totalmente recomendable en circuito si no queremos llevar de copiloto al sistema Audi pre sense. Por precio, potencia y habitabilidad sería el que nos llevaríamos a casa para usar a diario sin duda.

Por último y casi por capricho, el S7 ha sido nuestro último compañero de fatigas. Después de haber llevado el S1 y el S3 el pobre S7 se nota mucho más pesado y torpe, con una dirección menos reactiva y directa. Pero una vez que olvidas las sensaciones de los hermanos pequeños y te centras en usar como dios manda su motor 4.0 TFSI V8 de 450 CV sacas el jugo de su sistema quattro y su potencia. No es el mejor para el circuito, sin duda sería el mejor cruzando el país de norte a sur por autopista, pero para despedir al circuito de Los Arcos ha servido más que de sobra.

Sin duda no es ninguna tontería tener en cuenta a la hora de buscar deportividad considerar a la Gama S de Audi como la opción más sensata e igualmente divertida. Lo hemos comprobado en circuito, todos ofrecen algo diferente, una actitud y unas aptitudes en diferentes niveles y para todos los gustos  siempre con la deportividad por bandera. Hasta puedes seguir la moda SUV con total deportividad en los SQ5 y SQ7. 

 

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