Porsche Macan GTS eléctrico: el SUV que demuestra que la gasolina ya no es imprescindible

Porsche Macan GTS eléctrico: el SUV que demuestra que la gasolina ya no es imprescindible

Esta versión eléctrica redefine el equilibrio perfecto: prestaciones contundentes, puesta a punto afinada y carácter Porsche en una nueva era eléctrica.
Por Team CAR

El Porsche Macan GTS encuentra el punto dulce de la gama eléctrica

SI LA GAMA DE combustión de Porsche sirve de referencia, la nueva variante GTS del Macan Electric apunta directamente al punto dulce de la oferta. El apellido GTS se ha convertido en la elección predilecta de los entendidos: un paso más allá de las versiones de acceso, sin caer en el exceso, ni en el precio, de un Turbo.

Gama Macan Electric

Porsche Macan Electric

Macan

360 CV – 5,7 s

640 km – 82.310 €

Porsche Macan 4 Electric

Macan 4

408 CV – 5,2 s

610 km – 85.393 €

Porsche Macan 4S Electric

Macan 4S

516 CV – 4,1 s

611 km – 92.520 €

Porsche Macan GTS Electric

Macan GTS

571 CV – 3,8 s

586 km – 106.461 €

Porsche Macan Turbo Electric

Macan Turbo

639 CV – 3,3 s

589 km – 117.426 €

571 CV y una puesta a punto específica para el Porsche Macan GTS

Bajo su carrocería, el GTS comparte elementos clave con el Turbo, incluyendo el motor trasero más potente de la gama. Desarrolla 516 CV, que ascienden hasta 571 CV con overboost y Launch Control, junto a un par máximo de 955 Nm.

Las cifras hablan por sí solas: 0 a 100 km/h en 3,8 segundos y una velocidad punta limitada de 250 km/h. Prestaciones contundentes, pero entregadas con una curva de par más progresiva y aprovechable.

En carretera, ese equilibrio se traduce en una conducción brillante. Es rápido –muy rápido–, pero nunca abrumador. La dirección ofrece una precisión quirúrgica, mientras que el chasis, con suspensión neumática específica rebajada 10 mm y ajustes GTS propios, aporta una agilidad sorprendente para un SUV eléctrico de más de dos toneladas.

Incluso el sistema de vectorización de par y la posibilidad de dirección en el eje trasero refuerzan esa sensación de control absoluto.

El Macan GTS eléctrico sorprende por su dinamismo

En nuestro recorrido por carreteras sinuosas del sur de Francia, próximas a Niza, el Macan GTS se mostró incisivo y fluido, con una capacidad dinámica que desafía su masa.

Más utilizable que su equivalente de combustión, aunque, inevitablemente, menos evocador en sonido. Porsche ha trabajado este apartado con dos perfiles específicos –Sport y Sport Plus–, pero es el sutil zumbido eléctrico el que mejor encaja con su nueva identidad.

Visualmente, el GTS no pasa desapercibido. Detalles en negro, ópticas oscurecidas, faldones específicos y llantas de hasta 22 pulgadas refuerzan su carácter.

Con la llegada del Macan GTS se han incorporado tres colores: vuelve el popular Crayón, al que se unen el rojo Carmín –típico de GTS– y, por primera vez en un Macan, el azul Lugano.

Un interior deportivo y tecnológico con sello Porsche

En el interior, el uso de Race-Tex, cuero y elementos en carbono crea una atmósfera deportiva sin renunciar al refinamiento, mientras que la digitalización convive con mandos físicos bien resueltos.

Las costuras decorativas de contraste en los asientos, el volante, los paneles de las puertas y la parte superior del salpicadero adoptan el color de la carrocería.

La altura rebajada en 10 mm, unida al ajuste específico de los amortiguadores y a la barra estabilizadora, proporcionan una gran agilidad y precisión en las curvas, que puede mejorar aún más con la dirección del eje trasero opcional.

Hasta 586 kilómetros de autonomía y carga rápida de 270 kW

En cuanto a la dichosa autonomía, el Porsche Macan GTS también resuelve el problema con creces. Ofrece una autonomía combinada (WLTP) de hasta 586 km.

En una estación de carga rápida adecuada, la batería de alto voltaje de 100 kWh se puede cargar del 10 al 80% en solo 21 minutos, con una potencia máxima de 270 kW.

En conjunto, este no solo es el mejor Macan eléctrico, sino uno de los más completos de toda la historia del modelo. La gasolina ya no es imprescindible para emocionar. Y eso, en un Porsche, lo cambia todo.