Sin duda uno de los grandes hitos del mundo del automóvil fue el superdeportivo de Porsche nacido para la competición y después concebido para la calle, el Carrera GT. Con un V10 derivado de un motor de formula 1, sus 612 CV son hoy en día una cifra que infunde respeto, el cual también se ha ganado por la increíble experiencia de conducción que ofrece. Aunque su cotización no para de crecer y es considerado objeto de culto y colección, un propietario de los Estados Unidos decidió darle un nuevo aspecto a su Carrera GT, y le hizo el encargo a Porsche Classic.

Porsche Carrera GT

Suena a locura querer personalizar un coche de este calibre, pero cuando el trabajo se pide a la propia marca, todo queda en casa, y todo se hará con un nivel óptimo de cuidado y atención. No solo se hizo una nueva configuración, también se reconstruyó por completo, todo bajo un estándar de calidad como si fuera fabricado nuevo. Para ello Porsche tuvo que desmontar el coche por completo en piezas individuales, examinando cada componente y restaurándolo o sustituyéndolo cuando fuera necesario.

Porsche Carrera GT

Aprovechando que se desmontó entero el coche, separando motor, transmisión, chasis y el resto de componentes, el cliente pidió un nuevo color para su Carrera GT, un Oak Green Metallic que nunca estuvo en la paleta de colores disponibles del modelo, pero sí en la marca desde comienzos de los 70.

Las llantas del superdeportivo supusieron un desafío en si mismo debido a la petición del cliente. Se diseñó su acabado a imagen y semejanza de las llantas BBS usadas en competición, con los radios pintados en dorado y el aro exterior en cromado. Sin embargo, como estas son de magnesio, los expertos del departamento de innovación y desarrollo de Porsche en Weissach advirtieron que cromar la llanta podría alterar estructuralmente el material y ser potencialmente peligroso para su integridad, así que necesitaban un proceso diferente para darle el toque brillante a la llanta.

Así que la solución a este desafío fue darle una capa de plata, el propio metal. Se creó un nuevo proceso nunca usado hasta la época en un vehículo de producción, aplicando una capa de plata para crear ese efecto cromado.

Pero esta cobertura de plata para que brillase necesitaba un proceso final de cobertura, ya que la plata es el segundo material por debajo del hierro que más fácil se oxida. Es por esto que la capa de plata necesitó una superficie protectora, una laca que además hiciera brillar las llantas. La monotuerca del cierre de seguridad se pintó en azul y plateado en un lado y en rojo en el otro, con el logo de Porsche pintado en color.

El color dorado de la llantas también se ha extendido a otras partes de este Carrera GT, como por ejemplo las letras Porsche de las pinzas de freno, en el compartimento del motor, e incluso en el interior, pues en el la parte superior del volante se incluye una franja dorada entre otras dos en el color exterior Oak Green.

El propio manager de Porsche Classic explicaba que también se trabajó en reacondicionar las partes de fibra de carbono, incluido el chasis monocasco. Y es que con el paso del tiempo el carbono se torna amarillento y se difumina su estructura, así que los expertos de Porsche recaparon estas partes para darle el toque final al coche.

El interior también luce una nueva tapicería de color berenjena para los asientos baquet cuyos elementos estructurales también están pintados en el color exterior. El coche se terminó y se entregó en el Centro Porsche Experience de Atlanta a su dueño y un selecto grupo de invitados. Todo un lujo poder tener tu Carrera GT personalizado como si fuera nuevo.

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