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Antes de hablar del Targa S, tenemos que remontarnos a sus orígenes. El primer Targa, cuyo nombre constituye un homenaje a la mítica Targa Florio, se presentó en el Salón de Fráncfort en 1965, aunque no se empezó a fabricar hasta diciembre de 1966. Su motor era de 2.0 litros y desarrollaba 130 CV.

Porsche basó su concepción, quizás influenciada por las estrictas normas de seguridad vigentes en Estados Unidos, en poder disfrutar de un descapotable de forma segura. La carrocería disponía de una barra antivuelco fija, un techo plegable diseñado para guardar en el maletero y una luneta trasera de plástico también desmontable, lo que le dio el popular nombre de “soft window”.

En el catálogo de ventas de la época se apunta que con este modelo se obtienen cuatro tipos distintos de configuración –ya sea en modo abierto o cerrado–, lo que significa tener cuatro coches en uno. Aunque posiblemente no se llegó a fabricar nunca, en este mismo catálogo también se hace mención de la disponibilidad de tener un techo metálico del mismo color que la carrocería. Fue el primer 911 descapotable y su exclusividad hacía que los clientes de otros continentes pudieran recogerlo en Zuffenhausen gracias al llamado “Tourist delivery program”.

Porsche programó un “Tourist delivery program” para que clientes de todo el mundo pudiesen recoger su Targa en Zuffenhausen.

Targa S

Siguiendo la vocación deportiva de Porsche, a partir del año 1967 aparece el que fue el primer modelo S con la misma cilindrada, pero las mejoras en los reglajes y la carburación hacían que el motor desarrollara 160 CV a 6.600 rpm frente a los 130 CV del modelo básico. El tipo de motor era el 901/02, equipaba dos carburadores Weber triples 40IDS y su relación de compresión era de 9.8:1 frente a los 9.0:1 del modelo básico.

Como en los modelos S cupé, aparecen por primera vez las llantas de aleación Fuchs, que daban un aspecto más deportivo al vehículo. La caja de cambios era de 5 velocidades, el sistema de suspensión fue mejorado gracias a los amortiguadores Koni que equipaba y el sistema de frenos fue también mejorado con cuatro discos de freno ventilados capaces de frenar con las garantías suficientes un vehículo que podía alcanzar los 225 km/h.

Una velocidad que, aparte de inusual, era totalmente inconcebible para la época en un vehículo de calle. La variante S tenía un precio, en 1967, de 26.870 marcos alemanes frente a los 22.380 del modelo básico. En el año 1967 se fabricaron 483 unidades de Targa S y los números de chasis tenían la misma secuencia que los Targa básicos pero con la S al final que caracterizaba al modelo. Estos números de chasis iban del 500001S al 500718S.

Porsche 911 Targa de 1969

En las primeras fotos se puede ver una unidad en un estado excepcional con matrícula original de Barcelona de 1967. Su funcionamiento es realmente fantástico, tanto que aun tratándose de un vehículo con cerca de 40 años de antigüedad podría utilizarse ahora como vehículo diario. Su potencia se nota desde el primer momento, pero a diferencia de otros deportivos que tan solo funcionan bien a un régimen elevado de revoluciones, con este modelo podemos disfrutar tanto de una conducción suave en ciudad como –gracias a su estabilidad, relación de velocidades y frenos– de una conducción deportiva en carretera.

Porsche 911 S 2.2 Targa de 1971

Si a ello le añadimos la facilidad de desmontaje del techo hace que podamos disfrutar de un cabriolet o de un cupé según nos apetezca. Realmente después de disfrutar de la conducción de este modelo y de esta unidad en particular la cita de Ferry Porsche: “después de los 60, conducir un Porsche se convertirá en un estilo de vida”, se hace más real que nunca.

Por: Isidre March (Consultor Porsche Classic)

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