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Nada más subirte en el Porsche 911 GTS te das cuenta que no estás ante un “simple” 911, porque todo lo que se respira en el interior es espíritu de carreras. El volante en piel vuelta con costuras en color, acabados en carbono, paquete Sport Crono o cambio PDK con levas. Además esta unidad contaba con asientos tipo bácquet, que hacen que nada más sentarte notes que falta algo… tu casco. Con todo este equipamiento y sin olvidar que declara 430 CV –30 CV más que el Carrera S gracias a la mejora del sistema de admisión–, decidimos olvidar el paseo por LA y dirigirnos directamente al circuito de Willow Spring.

Antes de salir los compañeros de Porsche nos aconsejan ir tranquilos, ya que en otra presentación a un colega chino le cazaron a 200 km/h y los agentes no fueron muy delicados con él. Al arrancar el GTS el sonido consigue ponerte los pelos de punta y te incita continuamente a llevarlo alto de vueltas. Hicimos una ruta por unas carreteras de montaña pasando por cañones y algunos lugares verdaderamente impresionantes. Y otra vez ese rugido brutal. En las reducciones te hace sentir en las 24 Horas de Le Mans, y te imaginas que están saliendo llamaradas por los cuatro tubos de escape. Donde se empieza a disfrutar de verdad el GTS es enlazando curvas. Es simplemente perfecto, la suspensión activa PASM y el PDCC hace que en los diferentes apoyos laterales fuertes, el coche prácticamente no se incline. El cambio PDK en posición “Sport” te lleva siempre en la marcha perfecta. Es increíble cómo en las reducciones con doble embrague este cambio nunca se equivoca.

Porsche 911 GTS

Una vez llegamos al circuito nos preparamos para intentar conocer más a fondo este Porsche 911 GTS. Traíamos la teoría aprendida de que el GTS es un escalón intermedio entre el GT3 y el Carrera S y sin ninguna duda su carácter es más racing que el del Carrera. Para rodar en pista nos habían reservado un GTS cupé azul con tracción trasera. El circuito de Willow Springs sorprende a los pilotos con bruscos cambios de rasante y fuertes bajadas con curvas contraperaltadas, por lo que es un gran escenario para comprobar sus cualidades. En este trazado old school el 911 nos hace llevar una sonrisa continua en la cara, sin olvidar que estaría feo visitar las escapatorias llenas de grava con esta maravilla de la tecnología. Aquí es donde realmente nos damos cuenta de las diferencias con el Carrera: no solo son los 30 CV más que declara, sino que verdaderamente sorprende y hace honor a sus siglas GTS (Grand Turismo Sport).

Estamos ante un deportivo que en el circuito, con el botón “Sport Plus” pulsado, se comporta como un auténtico coche de carreras, pero que puedes utilizar perfectamente un sábado por la noche para salir a cenar. Ya en acción, nos atrevemos con la configuración más racing que se puede poner y realmente cuesta buscarle las cosquillas a este GTS, tiene un paso por curva rapidísimo. Tienes que conseguir engañar a tu cerebro sobre dónde están los límites para conseguir que el coche empiece a perder adherencia. El Porsche 911 GTS corre muchísimo (de 0 a 100 km/h en 4 segundos), pero lo que más sorprende es la combinación perfecta entre potencia, chasis, frenada y electrónica. Incluso con el control de tracción conectado en la curva de bajada de izquierdas el coche no copa las posibilidades de una conducción extrema, y si no eres fino con el volante puedes llegar a darte la vuelta. Con esta configuración, este coche te deja divertirte, y mucho.

Porsche 911 GTS

Cuando hace cuatro años tuve la oportunidad de acudir a la presentación del 997 GTS pensaba que sería difícil conseguir un coche más equilibrado y que quizá no podrían superarlo, pero me equivoqué. Si me tocara el Euromillón mi coche del día a día sería sin duda el Porsche 911 GTS, que cuesta 135.300 euros. No voy a negar que mi garaje tendría también un Turbo o un 918 Spyder… ¡Pero el GTS enamora!

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