La marca sueca pone orden en su caos logístico y confirma su próximo movimiento maestro: un SUV compacto ensamblado en Eslovaquia sobre tecnología Volvo
Polestar ha decidido dejar de ser la marca de los «coches póster» para convertirse en una empresa que (ojalá) gane dinero. La confirmación del Polestar 7 para 2028 es la prueba definitiva de este cambio de rumbo bajo la batuta del CEO Michael Lohscheller. Se acabaron los experimentos de plataformas fragmentadas y la dependencia exclusiva de China; el futuro se llama estandarización y pasaporte europeo.
El Polestar 7 no será un hypercar ni un concepto etéreo. Será un SUV compacto, el segmento que realmente mueve la aguja de las ventas en Europa. Se posicionará por tamaño entre el Volvo EX30 y el EX40, atacando el mismo nicho que el 2, pero sin sustituirlo (el ‘2’ tendrá su propia segunda generación en 2027).
El fin del caos de plataformas
Lo más interesante no es la carrocería, sino las tripas. Han estado utilizando hasta cuatro arquitecturas diferentes en cinco años, una pesadilla logística y financiera. El Polestar 7 pondrá fin a esto utilizando, casi con total seguridad, la plataforma SPA3 del Grupo Geely.

Esta arquitectura, compartida con el futuro Volvo EX60, trae dos ventajas clave: escalabilidad masiva y tecnología de 800 voltios para cargas ultrarrápidas. «Todos los coches que vengan después usarán exactamente esta plataforma», ha prometido Lohscheller. Menos complejidad, menos costes y, sobre todo, tecnología punta compartida con Volvo.
‘Made in Slovakia’: El escudo anti-aranceles
El dato geopolítico clave es la fábrica. El Polestar 7 se ensamblará en la planta de Volvo en Košice, Eslovaquia. Es un hito histórico: el primer Polestar fabricado en suelo europeo.
FUTURO POLESTAR
Cronología estratégica confirmada por Michael Lohscheller.
Este movimiento no es solo simbólico; es una jugada defensiva brillante. Al fabricar dentro de la UE, Polestar esquiva los temidos aranceles a los vehículos eléctricos chinos que amenazan con lastrar sus márgenes. Además, reduce los tiempos de entrega y mejora la percepción de marca en su mercado más importante.
El sacrificio: El Polestar 6 tendrá que esperar
Como en toda reestructuración, hay víctimas. El 6, ese roadster eléctrico que nos enamoró como concepto, ha sido relegado a un segundo plano («back-burner»). La prioridad ahora es el volumen y la cuota de mercado (quieren pasar de cubrir el 25% al 60% del mercado EV). El corazón de los entusiastas se rompe un poco, pero el Excel de los contables respira aliviado.








