Más de 150 personas trabajan durante todo el año para preparar el Peugeot 9X8 para las 24 Horas de Le Mans
Las 24 Horas de Le Mans duran un día. Sin embargo, para el equipo Peugeot TotalEnergies, la preparación de la carrera más importante del Mundial de Resistencia ocupa prácticamente todo el año. Detrás de cada relevo, cada parada en boxes y cada adelantamiento del Peugeot 9X8 hay meses de simulaciones, pruebas y trabajo técnico que comienzan mucho antes de que se apague el semáforo.
Las 24 horas que se preparan durante un año
Cuando cayó la bandera a cuadros de las 24 Horas de Le Mans 2025, el trabajo para la siguiente edición ya había comenzado. Mientras los aficionados abandonaban el Circuito de La Sarthe, el equipo Peugeot TotalEnergies iniciaba una nueva cuenta atrás con un único objetivo: llegar mejor preparado a la carrera más exigente del calendario.
Más de 150 especialistas forman parte de un proyecto que no se detiene. Ingenieros, mecánicos, estrategas, analistas de datos y pilotos trabajan durante meses para optimizar cada aspecto del rendimiento del Peugeot 9X8, un Hypercar diseñado para competir al más alto nivel en el Campeonato del Mundo de Resistencia.

La proximidad de Le Mans a las instalaciones de Peugeot Sport en Satory también juega un papel importante. Situadas a apenas dos horas por carretera, permiten al equipo disponer de recursos técnicos y humanos prácticamente hasta el último momento antes del inicio de la carrera.
La edición de 2026 llega además con un significado especial para la marca francesa. Se cumplen cien años desde la primera participación de Peugeot en Le Mans, una efeméride que añade una motivación extra a una prueba que siempre ha ocupado un lugar destacado en la historia de la compañía.
Del simulador a los circuitos: el trabajo que nadie ve
Antes de llegar a Le Mans, el programa de desarrollo del Peugeot 9X8 pasa por numerosos escenarios. Durante los últimos meses, el equipo ha acumulado kilómetros en circuitos como Imola, Spa-Francorchamps, Paul Ricard, Portimão o Magny-Cours, además de participar en varias pruebas del Mundial de Resistencia.
Sin embargo, gran parte del trabajo más importante no se realiza sobre el asfalto. El simulador se ha convertido en una herramienta fundamental para preparar situaciones imposibles de reproducir durante una sesión de pruebas convencional.

Uno de los mayores desafíos de Le Mans es la gestión del tráfico. Los Hypercar comparten pista con vehículos de categorías como LMP2 y LMGT3, lo que obliga a los pilotos a tomar decisiones constantemente mientras circulan a velocidades muy diferentes. Anticipar adelantamientos o minimizar pérdidas de tiempo puede marcar diferencias decisivas al final de la carrera.
También se trabaja intensamente en las llamadas zonas de velocidad reducida. El trazado de La Sarthe cuenta con nueve sectores de este tipo que pueden activarse en cualquier momento por motivos de seguridad. Memorizar su ubicación y saber reaccionar correctamente resulta fundamental para evitar sanciones y limitar el tiempo perdido durante una neutralización.
El reto humano detrás del Peugeot 9X8
La tecnología es importante, pero Le Mans sigue siendo una prueba profundamente humana. A diferencia de otras carreras del campeonato, aquí los pilotos deben afrontar relevos prolongados, turnos nocturnos y periodos de descanso fragmentados que ponen a prueba tanto el físico como la capacidad de concentración.
Esta temporada, pilotos como Nick Cassidy o Theo Pourchaire afrontan además el desafío añadido de disputar Le Mans en la categoría Hypercar. Ambos se incorporan a formaciones que combinan juventud y experiencia, compartiendo garaje con nombres consolidados como Paul Di Resta, Stoffel Vandoorne, Loïc Duval o Malthe Jakobsen.


La preparación comienza mucho antes de subirse al coche. Los programas de entrenamiento físico se intensifican durante las semanas previas, mientras que aspectos como la alimentación, la hidratación o la gestión del sueño reciben una atención casi tan importante como la puesta a punto del vehículo.
No es extraño que algunos pilotos modifiquen sus horarios durante los días previos para adaptarse a los relevos nocturnos. En una carrera que dura 24 horas, mantener la lucidez a las tres de la madrugada puede resultar tan decisivo como encontrar unas décimas extra por vuelta.
Un siglo después, Peugeot sigue persiguiendo la misma meta
La evolución tecnológica experimentada por Peugeot durante el último siglo resulta difícil de imaginar. En 1926, los Peugeot 174 S que participaron en Le Mans utilizaban motores de cuatro cilindros, frenos de tambor y una potencia cercana a los 85 CV para mover una carrocería de aproximadamente 1.400 kilogramos.
Cien años después, el Peugeot 9X8 representa el extremo opuesto de esa evolución. Su sistema híbrido combina un motor V6 biturbo de 2,6 litros con una unidad eléctrica situada en el eje delantero para desarrollar una potencia total de 680 CV. Asociado a una caja secuencial de siete velocidades, el conjunto permite disponer de tracción total a velocidades superiores a 190 km/h.

A pesar de semejante salto tecnológico, la esencia de Le Mans apenas ha cambiado. La velocidad sigue siendo importante, pero son la fiabilidad, la estrategia y la capacidad de adaptación las que terminan marcando la diferencia cuando se acumulan 24 horas de competición.
Por eso el trabajo del equipo Peugeot TotalEnergies no se limita a desarrollar un coche más rápido. Se trata de preparar cada procedimiento, cada decisión y cada posible escenario para afrontar una carrera en la que cualquier detalle puede decidir el resultado. Un siglo después de aquellos Peugeot 174 S, el objetivo sigue siendo exactamente el mismo: estar en condiciones de cruzar la meta antes que nadie.








