No hace falta que te diga lo muchísimo que se cotizan hoy en día los Renault 5 Turbo “culo gordo”. Hubo unos años en los que el banco nos hubiera dado un crédito a ti o a mí para comprarlos por algo más de 20.000 euros, pero hoy se subastan por más de 80.000… ¿Locura transitoria? Lo dudo mucho. El magnetismo que ejerce su carrocería ancha, motor central trasero, turbo y peculiar ingeniería lo convierten en un coche de colección incluso antes de cumplir su 40º aniversario. Por eso, si te estás planteando la compra de un pequeño deportivo, y por tanto tienes unos 30.000 euros ardiendo en la cuenta bancaria, seguro que el Peugeot 208 GTi está entre tus candidatos pero, ¿qué tal un Renault Clio V6? Hoy en día tiene unos precios que hacen factible su compra. Hay unidades por menos de 40.000 euros, no porque su valor se vaya a disparar, sino porque, como el R5 Turbo, es uno de esos coches tan carismáticos que vale la pena pensar a fondo la oportunidad de comprarlo y disfrutarlo, aunque solo sea durante una temporada.

Renault Clio V6
El tiempo no ha hecho mella en el impacto visual del Clio V6.

MUCHAS GANAS DE DIVERSIÓN

El 208 GTi no le va a poner las cosas nada fáciles. Al ya eficaz modelo original le metió mano Peugeot Sport, el mismo departamento que ha hecho una máquina brutal para el Dakar después de haberlo ganado todo menos la F1. El motor 1.6 litros turbo alcanza ya los 210 CV, le han puesto autoblocante, las vías se han ensanchado y cuenta con nuevos reglajes de suspensión y dirección, a lo que añade ruedas de mayor anchura calzadas con Michelin Pilot Sport. Todo ello deja claro que el GTI 30 Aniversario, convertido ahora en GTI by Peugeot Sport, es un coche con “cero postureo” y muchas ganas de divertirse. El regreso de Peugeot a la Champions de los GTI no ha sido ninguna broma, y entre el RCZ-R, este 208 GTI y el nuevo 308 GTI tienen una gama a la que no hay quien le tosa.

Renault Clio V6
El 208 es el mejor en carretera, pero el Clio tiene el magnetismo de un supercoche.

Por otro lado, un sudor frío aparece al recorrer la historia del Renault Clio V6. La primera generación, con el frontal de mirada algo más triste, fue casi un despropósito. Fabricado entre 2001 y 2003 por Tom Walkinshaw Racing (TWR, entonces presente en casi todas las categorías deportivas), fue criticado por su escasa potencia, un cambio de marchas de errático manejo y un comportamiento impredecible en el que la trasera se marchaba sin avisar y sin remedio. La unidad de prensa de Renault España pasó más días en chapa y pintura que en manos de probadores hasta que la marca dijo basta. En 2003 llegó el “fase 2”, con el nuevo diseño, mucho más bonito, del Clio tras el restyling, con 30 CV más para alcanzar los 255 CV, un cambio más manejable y de  desarrollos mejor ajustados y una batalla más larga, retocada suspensión trasera y un comportamiento que, si bien no era apto para monjas, sí al menos se dejaba llevar con cierta precisión por los conductores más avezados. Las mejoras alcanzaron el interior, con mucho Alcántara, para que el sencillo Clio pareciera un coche alto de gama. El resultado es un coche con un magnetismo intolerable, similar al de aquel R5 Turbo. Debería ser ilegal hacer coches que hagan llevarse la mano a la cartera, o Renault que roben la atención a casi cualquier tipo de Porsche. Así es nuestro Clio.

Renault Clio V6

NO TE LO PONEMOS FÁCIL

Difícil decisión, porque antes solo querías divertirte un poco con tus algo más de 30.000 euros y ahora resulta que tienes al alcance un mito del automóvil, un coche con el que vas a ser admirado por los eruditos por tu atrevimiento. Además, te van a considerar un conductor experto lo seas o no, porque a bordo de este coche aprendes sí o sí. Pero el 208 no ha llegado para hacerle la vida fácil a nadie, ni tampoco te va a ayudar a decidir con sencillez porque, aunque tiene 50 CV menos que el Renault Clio V6, no solo no se despega del retrovisor del Renault, sino que va a terminar pidiendo paso con sus Led y xenón apuntando a nuestra trasera. Su facilidad de conducción es trepidante porque, no es que sea fácil conducirlo realmente rápido, ya que a este nivel no lo es en ningún coche, sino que el tarado del autoblocante, la precisión de la suspensión y el agarre de los asientos hacen que te atrevas a ir “a saco”.

Renault Clio V6

La sorpresa es que su trasera está incluso más dispuesta a jugar que la del Renault Clio V6, y basta una levantadita de pie derecho en apoyo metiendo un poco de volante, o incluso una caricia al freno –no digamos ya el freno de mano– para sacar a bailar la trasera del 208 y nos haga enseñar lo mejor de nosotros sin perder el control. Es una fiera salvaje, pero fácil de amaestrar. El volante del Renault Clio V6 parece gigante después de bajar del 208 y su pequeño aro, pero su dirección también es más dura y menos directa, más “macho”. La potencia está ahí, y si la buscamos el coche suena como un demonio, con el V6 martilleando nuestra espalda y haciendo que el pequeño y ancho Clio gane fuerza como un diablo. Hay que tener lo que hay que tener para entrar rápido en las curvas, ya que vira al estilo de los Porsche 911/964, apoyado en su zaga y dirigido por una liviana delantera en la que hay que confiar pero, demonios, agarra muy bien. De hecho es muy difícil que se escape la trasera y nos obsequie con un  derrapaje, y aunque podemos provocarlo, no es con lo que más se disfruta. Bastante adrenalina se suelta ya pensando que estamos llegando al límite.

Renault Clio V6
El pequeño volante marca el interior del 208, pero te acostumbras rápidamente.

Es rápido, es deportivo, es viril, es un súpercoche de principios de siglo –qué raro suena esto, lo sé–  y es un automóvil que se disfruta tanto por lo mucho que corre como por todo lo que representa. Vaya papeleta tener que elegir. Los costes están claros. El 208 se mantiene fácil y en servicio oficial, tiene cinco plazas y hasta consume poquísimo. El Clio “traga”, porque tiene un motor tres litros V6, solo tiene dos plazas y su mantenimiento es complejo. Hay algunas piezas que ya no están en Renault, los cojinetes de las ruedas traseras se van de punto y hay que cambiarlos rápido para que no tengan juego, algo que no quieres que pase en un coche como este. Devora las ruedas, que además no debemos apurar mucho, y las operaciones de mantenimiento en un coche como este, donde de cuando en cuando habrá que sacar el motor, no son baratas y conviene hacer varias a la vez para ahorrar en las siguientes revisiones. Créeme si te digo que harás buenos amigos en los foros nacionales y extranjeros con los usuarios más habituales para ahorrar un buen dinero y que su mantenimiento sea, casi, el de un motor V6 normal. Al menos es atmosférico y no va muy apretado, así que es una mecánica bastante fiable.

Renault Clio V6

¿Cuál elegir?

Para el día a día, el 208 GTI, sin duda, pero si lo vas a usar solo en fin de semana y en ocasiones especiales y no te importa perder algo de rapidez en tus desplazamientos a cambio de llevar un coche único y especial, busca un buen Renault Clio V6. Es más caro, pero no te arrepentirás, y si lo haces, puede que hasta ganes algo de pasta con la venta. Lo decíamos al principio: este coche tiene un magnetismo especial para los que somos de tirarnos al monte. Los pragmáticos se lo van a pasar bomba con el 208 GTI, un producto redondo, más que el musculoso Renault Clio V6. No solo es rápido, sino que se agarra a las curvas como un diamante a lo más profundo de la tierra, gira como un poseso, se puede jugar con la trasera y te va a sacar más sonrisas de las que esperas. Además te va a llevar a recoger a tu pareja, podrás llevar a tus hijos al cole, a tus amigos al cine y te irás de fin de semana con el cruise control sin arruinarte el bolsillo, al contrario, no es que ahorres, pero ni siquiera echarás de menos el diésel. Créenos. Si no te vas a comprar el Clio, compra el 208. Solo así sabrás por qué nadie hace enfants terribles tan bien como los franceses. Y aunque no sea un coche de colección, quizá siempre sea, como los 205 GTI, un coche muy bien valorado entre los que entienden de coches.