Más potencia, más tecnología y también más peso. El nuevo RS5, M5 y AMG nos obligan a preguntarnos si este es el camino
No es una sensación ni nostalgia selectiva. Algo ha cambiado en los deportivos modernos. El peso de los coches deportivos modernos está aumentando generación tras generación, y basta con mirar una ficha técnica para comprobarlo.
Durante años, las versiones deportivas de las grandes berlinas premium eran fáciles de entender: el mismo coche, un motor mayor, suspensiones más firmes y frenos acordes a la nueva potencia. Hoy el concepto ha cambiado. Los actuales modelos insignia de altas prestaciones ya no son simplemente versiones más potentes: son coches distintos, marcados por factores que hace veinte años no existían.
Y la consecuencia más visible es una: la masa.
El peso de los coches deportivos modernos
El peso es hoy uno de los cambios más evidentes dentro de las berlinas deportivas actuales. Basta observar tres ejemplos recientes para entender la magnitud del cambio: el nuevo BMW M5, el Mercedes-AMG S63 E Performance y el actual Audi RS5.
| ANTES (SIN HÍBRIDO) | AHORA (ACTUAL) | |
|---|---|---|
| Modelo | Modelo anterior (sin híbrido) | Modelo actual |
| Potencia | 625 CV | 727 CV |
| Peso | 1.970 kg | 2.510 kg |
| Cambio | +540 kg · +102 CV | |
El patrón es claro: la potencia se incrementa, pero el peso también, y mucho más en proporción. Y si bien es cierto que no esperamos pesos de superdeportivo, dado que son plataformas de uso diario, el ADN deportivo sigue en la ecuación y que el peso se incremente hasta estos números que estamos viendo quizá pueda ser un problema para muchos.
¿Por qué pasa esto?
En Europa los fabricantes tienen que cumplir un límite de emisiones por toda su flota vendida aquí, no por modelo en concreto. ¿El límite? 95 g/km de CO₂. La sanción si se supera es aproximadamente de 95 euros por cada gramo excedido, y para ponerlo en perspectiva con un cálculo rápido: si BMW se pasa 10 g/km y vende 1 millón de coches, la multa será aproximadamente de 950 millones €.
Es aquí cuando entra en juego la hibridación: se convierte en la solución para estas marcas en este tipo de modelos más grandes y motores más potentes, ya que que estos coches puedan hacer decenas de kilómetros en modo eléctrico ayuda a que la media de emisiones baje, pudiendo mantener así algo de lo poco que queda de esos motores grandes y ruidosos algo más de tiempo. El fin máximo no es rendir más, sino poder seguir existiendo en el mercado europeo.
Y, como si fuese poco, a este gran inconveniente se le suma la normativa de seguridad, que desde el año 2022 obliga a incorporar múltiples sistemas de seguridad: desde ampliar zonas deformables y reforzar estructuras hasta sistemas electrónicos de ayuda tales como guiado de carril, sistema de frenado de emergencia y cámaras. Todo esto se traduce en más y más peso. ¿El resultado final? Coches con 400-600 kilos extra.
Donde queda la pasión?
Todos recordamos lo que significaban estos modelos antes: coches legendarios como el BMW M5 E60 con su angelical V10, el Audi RS4 B5, un puro de la vieja escuela, los RS6 de 2008-2010 con su V10 derivado de Lambo o los Mercedes C63 con ese sonido tan AMG. Y podría seguir así siglos recordando viejas glorias.



¿Dónde han quedado esos años en los que las marcas cogían un coche familiar y le ponían un motor más grande, frenos más grandes, transmisiones manuales y sensaciones puras? ¿Dónde han quedado las aceleraciones de los más modernos, de 3-4 segundos de 0 a 100, sin renunciar a sonidos que te ponían los pelos de punta? Eran coches con los que todos soñábamos porque sabíamos que, en algún futuro no tan lejano, podrían llegar a ser nuestros por precios aún entonces razonables.
Estos coches tenían algo que todos recordamos pero no podemos explicar, porque sí: no eran los más rápidos ni los más deportivos, pero eran ejemplos que nos enseñaban lo que marcas legendarias eran capaces de hacer cuando les daba igual todo. La única pregunta que se hacían era: ¿y por qué no?, y todo ello sin renunciar a un uso familiar o diario.








