Puedes darle muchas vueltas al tema, pero solo hay una respuesta para entender su elevada cotización: porque mola y hay muy pocos. El pasado día 18, en la subasta de RM Sotheby´s en Monterey (California) un coleccionista pagó 140.250 dólares (117.600 euros) por un Peel P50 de 1964. Mide solo 1,47 metros de largo (un Austin Mini medía 3), de modo que es más pequeño que un Smart y más caro que un Mercedes Clase S.

La mayoría de los minicoches vieron la luz en la postguerra europea como solución de transporte barata, mejores que un moto porque no te mojabas, y con el paso del tiempo se han convertido en juguetes para coleccionistas.

Actualmente, cuando algún fabricante presenta un prototipo ultraligero, con los pasajeros colocados en tándem y con propulsión eléctrica, nos lo venden como el no va más de la innovación. Lo cierto es que todas esas tecnologías ya se aplicaron en ingeniosos minicoches de fácil mantenimiento. Los minicoches más conocidos son probablemente el Messerschmitt, el Goggomobil o el Isetta.

Pero el modelo que nos ocupa es más raro y más moderno, ya que no fue un modelo de postguerra (nació en 1964), sino más bien una excentricidad puramente británica. Fabricado en la isla de Man y reconocido por el libro Guinness de los Records como el automóvil más pequeño del mundo, la empresa fue fundada a finales de los años 40 por Cyril Cannell. Al principio, antes de hacer el Peel, se dedicaron a fabricar piezas de fibra de vidrio para la industria náutica y automovilística. El Peel P50 llevaba un pequeño motor DKW de 49 cc. de dos tiempos unido a una caja de cambios de tres velocidades y alcanzaba 60 km/h. Con tres pequeñas ruedas, no tiene marcha atrás, y el conductor tendrá que tirar de él si quiere moverlo en ese sentido.

Se presentó en el Motorcycle Show de Earls Court de Londres en 1962, y se estima que apenas se fabricaron 47 unidades entre 1962 y 1965. Lo publicitaron como “capaz de llevar a un adulto y la bolsa de la compra”, y su precio era de solo 199 libras. Se podía comprar en cuatro colores: Dragon Red, Daytona White, Capri Blue y Sunshine Yellow.

En los últimos años la cotización del Peel P50 ha crecido mucho gracias a su condición de cacharro raro y simpático, apto para rodar por las ciudades y capaz de arrancar numerosas sonrisas allí por donde pasa. En una subasta en Madison (Georgia, EEUU) en 2013 uno se vendió por 92.850 euros, y aseguraban que solo sobreviven 26 unidades. El año pasado otro alcanzó (también en RM Sotheby´s) 176.000 dólares (147.700 euros).

Además, hace unos diez años el Peel P50 se hizo muy popular porque aparecía en el programa de TV Top Gear. Jeremy Clarkson lo conducía por las calles (¡cabía dentro!) no dudaba en subirlo a las oficinas de la BBC y andar con él entre las mesas de sus compañeros…

El inimitable Jeremy Clarkson metiendo el Peel en las oficinas de la BBC…

La evolución de P50 fue el Trident, con aspecto de nave espacial de película de serie B y cuya carlinga transparente se abría hacia delante. Con un monocilíndrico de 98 cc. fabricaron unos 80, y también está muy cotizado; en la misma subasta del pasado 18 de agosto se vendió uno por 121.000 dólares (101.600 euros).

El Peel Trident, la evolución del P50, con su carlinga tipo nave espacial, también está muy cotizado.

Si estas enamorado del Peel y no puedes permitírtelo, hay una empresa que fabrica réplicas del original: http://p50cars.com. Se puede elegir un motor Honda de 50 cc. de cuatro tiempos o uno eléctrico. Como kit para montar cuesta 6.499 libras, y montado, 8.499 (9.200 euros).

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