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El mundo del automóvil está lleno de tecnicismos y de palabras (o acrónimos) con las que estamos más o menos familiarizados, según el grado de conocimiento automovilístico que tengamos. Desde facelift (actualización o rediseño de un modelo), pasando por calandra (parrilla frontal del vehículo), batalla (distancia entre los ejes delantero y trasero), zaga (parte trasera del coche), ralentí (revoluciones por minuto óptimas del motor para su funcionamiento sin accionamiento del acelerador)… y así hasta lograr formar un libro muy didáctico pero denso.

Sin embargo, hay nuevas palabras que están introduciéndose poco a poco en nuestro lenguaje del automóvil y que nos acompañarán, con total seguridad, en los años venideros; y es que quiero hacer hincapié en el término “conducción autónoma“. Últimamente es muy utilizado por casi todo el compendio de marcas coches y, además, nos cuentan los “grados o niveles” de circulación autónoma que tienen sus vehículos.

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Lo primero que tenemos que hacer es definir bien qué es un “coche autónomo“. Este tipo de vehículos se caracterizan por circular sin necesidad de la intervención humana; es decir, a través de los diferentes sensores y cámaras integrados en el mismo puede ejercer una conducción autónoma- capacidad de conducirse solo-. Hasta aquí todo bien, sin embargo las cosas se complican cuando nos hablan de niveles; para ser más específicos tenemos un total de 6 niveles de conducción autónoma (del 0 al 5, ambos inclusive).

Pues bien, vamos a despejar nuestras dudas de una vez por todas elaborando una lista de todo ellos, siempre teniendo en cuenta los estándares del SAE J3016, el cual ha sido publicado en enero de 2014. En este documento se analiza cuánto es necesaria la intervención humana para desarrollar una conducción normal. Por tanto, si es primordial la intervención del conductor tendrá un nivel de conducción baja y si, por lo contrario, no es necesaria la intervención del mismo, el coche tendrá una clasificación autónoma alta.

Nivel 0: sin intervención alguna a la conducción

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Citroën Saxo.

En este nivel el coche carece de asistencia alguna; por tanto, el conductor es el que realiza todas las maniobras dinámicas en la conducción. Vamos, lo que viene siendo conducción de toda la vida. Por tanto, cualquier coche con más de una década se incluye dentro de este grupo.

Nivel 1. Asistencia leve a la conducción

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Cuando un vehículo posee el sistema de control de crucero, se convierte en coche autónomo nivel 1.

Aquí ya encontramos algunos sistemas que, en cierta medida, facilitan las maniobras de conducción por parte del conductor, ya sea control de movimiento longitudinal o lateral, eso si, no se pueden dar ambas a la vez.

Por tanto, tenemos una conducción en la que reina la intervención directa del piloto, el cual no cuenta con sistemas de detección y respuesta ante posibles obstáculos que pueda haber en la carretera; por tanto, esta tarea es responsabilidad aún humana. Un ejemplo muy claro sería un coche con control de crucero adaptativo; en este caso hablaríamos de conducción autónoma nivel 1, ya que el sistema solo puede “controlar” el coche de forma longitudinal. De la misma manera, aquellos con sistemas de aparcamiento que solo actúan en la dirección, y no en los pedales.

Nivel 2: Asistencia moderada a la conducción

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Nissan Qashqai 2018.

Aquí ya empiezan a relucir los sistemas con los que cuentan los coches modernos de la actualidad. Sistemas como el Asistente de carril unido al control de crucero hacen que este coche pueda ejercer movimientos tanto longitudinales como laterales de forma “autónoma”. De esta manera, el conductor tiene sistemas que realizan ciertas tareas por él.

Sin embargo, estos sistemas están limitados a ciertas condiciones especiales (ejemplo: el control de crucero -desplazamiento longitudinal- está limitado dependiendo de la distancia del coche que tenemos delante-; a su vez, el Asistente de Carril puede “guiar” en cierta manera el coche en el carril, pero no establecer una conducción autónoma sin intervención, es más como una ayuda para mantenerse en el mismo).

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Volvo CX60 2017.

Por tanto, en este nivel el conductor siempre debe estar atento en todo momento a la conducción. Aquí entran muchos modelos actuales con sus diferentes paquetes tecnológicos: Nissan Qashqai con su ProPilot o el nuevo Volvo XC60 con el Pilot Assist. De la misma manera, los asistentes de aparcamiento – que actúan en la dirección y pedales- también se encuentran en el grupo.

Nivel 3: automatización parcial

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Tesla Model S.

Pocos pocos en el mercado incluyen este grado de conducción autónoma, aunque dentro de un par de años un alto porcentaje de coches se encontrarán en esta clasificación. Aquí ya encontramos que, en ciertas circunstancias, el conductor delega la responsabilidad a los sistemas integrados en el coche. Entrarían también los sistemas de detección y respuesta ante objetos y circunstancias de la carretera.

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Audi A8 2018.

De esta manera el vehículo -según las circunstancias- podrá ejercer una conducción autónoma sin la necesidad- en un primer momento- de que el conductor intervenga. A pesar de ello, el conductor deberá estar atento para tomar los mandos si los sistemas solicitan, se produce un fallo grave o una pérdida de funcionamiento de los mismos -informando con el tiempo suficiente para que el conductor pueda reaccionar-. Aunque ya tenga un grado alto de autonomía, sigue estando limitado a ciertos escenarios.

Los únicos modelos que podemos considerarlos como nivel 3 son el Tesla Model S con el AutoPilot 2.0 y el nuevo Audi A8 2018.

Nivel 4: automatización alta

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Renault Symbioz, primer modelo de la marca en alcanzar el nivel 4 de conducción autónoma.

En este punto ya no se hace necesaria la figura del conductor, el cual queda relegado a un mero espectador detrás del volante. El coche posee sistemas que monitorizan su entorno y controlan el movimiento longitudinal y lateral; contando con sistemas de detección y respuesta sobre los posibles obstáculos de la carretera.

En este caso, el coche no solicitará al conductor que coja los mandos, ya que existen sistemas secundarios que se activan si los primarios fallan. A pesar de ello, sigue habiendo cierta limitación del sistema, el cual en ciertas condiciones que no pueda continuar si marcha de forma autónoma.

En este grado no existen vehículos de producción, solo prototipos producto de diferentes empresas como Google, Ford, Audi, Renault, entre otras. 

Nivel 5: automatización completa

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“Waymo”, así se llama el coche autónomo de Google.

La meta final de todo fabricante a la hora de elaborar tecnología autónoma. Es complicado determinar si existe un coche o no de este tipo, ya que tanto en el nivel 4 como en el 5 no existe la necesidad de la figura del conductor, aunque en este caso no tendría limitación alguna – lo que si ocurre en el nivel anterior-. Sin embargo, el SAE J3016 deja a elección del fabricante la posibilidad de si sigue habiendo la figura de conductor o no- aún en el grado máximo de conducción autónoma-.

Por tanto hablamos de un coche que no tendría necesidad ni de tener volante o pedales, pudiendo circular en todo momento y ante cualquier circunstancia adversa. Aquí también podríamos considerar el coche de Google como un coche 100% autónomo.

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