Morgan fabricará solo nueve unidades de su nuevo coupé artesanal

Morgan fabricará solo nueve unidades de su nuevo coupé artesanal

El Morgan Midsummer Coupé nace del encargo de un cliente y solo tendrá nueve unidades, todas personalizadas junto a Pininfarina.

Un cliente pidió un Morgan único y la marca ha decidido fabricar nueve unidades para todo el mundo. Así nació el Midsummer Coupé, uno de los proyectos más exclusivos en la historia reciente de Morgan. No surge de un departamento de producto ni de un plan de gama. Surge, en cambio, de la petición de una sola persona.

El Morgan Midsummer Coupé: todo empezó con una conversación

En 2024, Morgan presentó el Midsummer, un roadster abierto desarrollado junto a Pininfarina y limitado a 50 unidades, todas vendidas antes incluso de conocerse el precio. Tras ver ese coche, un cliente se acercó a Morgan con una idea muy concreta: quería una versión con techo fijo del mismo concepto.

Morgan y Pininfarina trabajaron juntos para convertir esa petición en un coche real. El resultado convenció tanto a la propia marca que decidió ir más allá del encargo original. Así nacieron ocho comisiones adicionales, cada una desarrollada de forma individual junto a su propio comprador. En total, solo existirán nueve Midsummer Coupé en el mundo.

Nueve coches, nueve interpretaciones distintas

Aquí está lo que hace especial este proyecto. Cada uno de los nueve Midsummer Coupé se desarrollará en colaboración directa entre Morgan y su propietario. Comparten la misma arquitectura, pero serán completamente distintos en colores, acabados, maderas y detalles personalizados. No es una serie limitada en el sentido habitual. Es, prácticamente, una colección de coches únicos que comparten ADN.

Además, el prototipo presentado ahora, conocido internamente como «artists’ proof», funciona como referencia de diseño e ingeniería antes de que Morgan empiece a fabricar la primera unidad para cliente en sus talleres de Pickersleigh Road.

El coche que hay detrás de la historia

El Midsummer Coupé se construye sobre la plataforma CXV de aluminio de Morgan, la misma base que monta el Supersport, y utiliza el motor seis cilindros BMW B58 de 3.0 litros turbo. A pesar de incorporar un techo fijo y una estructura completamente nueva, pesa solo un 2,5% más que un Supersport con techo rígido.

La construcción combina aluminio mecanizado en los pilares A, cristal estructural pegado directamente a la carrocería, y un proceso de fabricación que mezcla técnicas artesanales centenarias con medición digital de precisión. La carrocería se forma a mano con martillos ingleses sobre paneles de aluminio, en un proceso que requiere cientos de horas por unidad. Por su parte, en el interior, la madera de teca, ya presente en el Midsummer original, se combina con detalles de aluminio mecanizado, mientras que un escáner láser garantiza una precisión de 0,3 milímetros en cada montaje.

Más que un coche bonito

Lo más interesante de este proyecto va más allá de las nueve unidades que se van a fabricar. Morgan utiliza este tipo de comisiones especiales como terreno de pruebas para nuevas técnicas de construcción, materiales y procesos que después podrían acabar llegando a sus modelos de producción habitual. Es, en cierto modo, un laboratorio artesanal disfrazado de coche exclusivo.

El proyecto lleva además el emblema Pininfarina Fuoriserie, que la casa italiana reserva para vehículos producidos fuera de sus programas convencionales. Significa literalmente «fuera de serie», y ya apareció en el Midsummer original. Es la firma que confirma que estamos ante algo que no se va a repetir.

El prototipo se incorporará a la colección Louwman de La Haya, una de las colecciones de coches históricos más importantes del mundo, donde el público podrá verlo antes de que arranque la fabricación de las nueve unidades para clientes.