Comprarse un compacto es una decisión bastante inteligente, no son caros, tienen una alta tecnología, son baratos de mantener y valen para casi todo, desde ir al súper a viajar hasta con cuatro pasajeros, puedes tener hasta niños sin cambiar de coche. Por eso son los superventas en Europa y por eso las marcas se esfuerzan más y más en realizar coches excepcionales para su precio, ya que podemos tener un compacto, con ofertas, desde poco más de 15.000 euros. El superventas sigue siendo el Golf, sin ninguna duda el Volkswagen más ‘redondo’ y completo de su amplia gama, pero modelos como el nuevo Mercedes Clase A son un brindis a que cambiemos de marca, con todo el brillo de una firma premium y, además, un producto que refleja todo lo que tiene de nuevo la marca de lujo alemana. Eso sí, ya no basta con hacer un compacto excelente para llevarse de calle a los clientes, ahora muchos piensan en cambiar su compacto por un crossover, y coches como el Volvo XC40 aparecen como una opción muy atractiva. De hecho, aunque su precio es más alto, como el valor futuro también será mayor, tanto si compramos el coche con los populares sistema de renting para particulares como si lo pagamos de forma tradicional, el coste durante los años de uso será similar al de un compacto, por eso esta vez nos hemos saltado nuestras tradicionales comparativas con coches del mismo segmento para enfrentar dos compactos a un crossover.

Mercedes Clase A, VW Golf y Volvo XC40

El último en llegar

La novedad del trío es el nuevo Clase A, y lo cierto es que el atractivo del pequeño modelo sigue creciendo. A nivel mecánico no hay muchas sorpresas. El Clase A es un tracción delantera con cambio manual o automático, un motor diesel de 115 CV y tres gasolina con 136, 163 o 224 CV. A nuestra cita llega con el motor intermedio, que es un cuatro cilindros 1.3 litros turbo de nuevo diseño con caja automática de siete marchas y muchas opciones, entre ellas el pack AMG, que sólo sale por 1.200 euros y que incluye una dirección más directa, y el pack premium interior que, por 3.200 euros, incluye un montón de detalles extra, entre ellos la pantalla doble de instrumentación y multimedia, un verdadero ‘must’ para este coche. Los 33.600 euros iniciales se van con facilidad a la franja de los 38.000, y podemos llegar a los cuarenta mil con un par de detalles extra, como el techo de cristal.

En cuanto al Golf, la gama es amplísima, diríamos que la más grande del mercado, de modo que hay un Golf para todos los gustos, de las habituales series limitadas en la base de la gama -actualmente el Ready2go- a los Golf R, Alltrack, híbrido enchufable y hasta eléctrico. Entre los motores disponibles, el 1.5 TSI Evo de 150 CV es el último antes de meternos en los 230 CV del GTI, un motor con desconexión de cilindros que presume de consumos de diesel. Con cambio automático DSG de siete marchas cuesta 29.600 euros, unos 4.000 euros menos que el Clase A, pero si ponemos los variados paquetes R-Line, las llantas de 18 pulgadas y los asistentes de conducción, el precio sube hasta los 34.000 euros, sensiblemente más barato que el Mercedes, como es lógico.

Aquí es donde entra en escena el Volvo XC40 porque, puestos a gastar más que en un Golf, muchos clientes piensan ya en un coche ‘diferente’, es decir, un crossover, y Volvo ha dado en la tecla al ofrecer uno de los SUV compactos de diseño más joven y atractivo, y hay que aplaudir a la marca, porque perfectamente podrían haber hecho un XC90/XC60 a escala, pero Volvo está decidida a ser en el futuro mucho más que una marca de coches seguros. La marca dice estar volcada en la electrificación de su gama, pero lo cierto es que el XC40 se ofrece con dos motores diesel -150 o 190 CV- y tres gasolina de 156, 190 y 247 CV. De estos últimos elegimos el T3, con un nuevo motor de tres cilindros, 1.5 litros y 156 CV. Está disponible con los habituales acabados de la marca desde algo menos de 30.000 euros, pero elegimos el deportivo R-Design, que sale por algo menos de 37.000, a los que tendremos que sumar unos 1.500 si queremos lo último en seguridad. Cuesta más o menos lo mismo que el Mercedes, aunque sólo se ofrece con caja de cambios manual, un detalle a tener en cuenta si buscamos el máximo confort.

Se acabaron las presentaciones

Nos subimos primero en el Clase A, que es la principal novedad de este trío. El nuevo diseño, inspirado en el CLS, nos gusta. toma las proporciones del modelo actual, pero rebaja sus pretensiones en lo que a llamar la atención se refiere para convertirse en más serio y elegante. La versión AMG tiene paragolpes y llantas específicos que lo hacen más deportivo, con especial mención para la parrilla con piezas cromadas como diamantes que el anterior Clase A se encargó de poner de moda. Sólo un reproche, y es que la trasera se ha quedado un poco anodina, por lo demás, el Clase A es coche que nos gusta ver y en el que nos gusta ser vistos.

Por dentro el panorama cambia de manera sensacional. La doble pantalla digital de la instrumentación marcará el futuro del sector, y refleja que Mercedes ha sabido llevar a su coche más pequeño la tecnología de los modelos más grandes. El volante tipo Clase S, las dos pantallas y el excelente tacto de todo lo que nos rodea nos hace olvidar al antiguo Clase A, donde muchos plásticos no tenían la presencia que se espera de un coche de la marca de la estrella. Ahora sí, y la verdad es que todo funciona de maravilla, la pantalla se dirige por medio de una superficie táctil en la consola, pero destaca sobre todo el ‘Mercedes Benz User Experience’, un sistema similar al ‘Siri’ de Apple que responde a las órdenes de voz con facilidad. No es sólo eso, sino que las configuraciones del cuadro y los colores del interior son realmente llamativos y las salidas de aire tipo turbina son preciosas, un interior realmente único.

Mercedes Clase A, VW Golf y Volvo XC40

El modelo no sólo es un compendio de imagen y tecnología, también es más amplio y, aunque no crece mucho, esos centímetros son capitales para ofrecer unas plazas traseras más amplias, un mayor confort de entrada y salida a las mismas y un maletero que, con 370 litros, casi iguala los 380 del Golf. En resumen, un panorama que apunta al liderazgo.

El Golf no sorprende con su diseño, pero lo cierto es que el acabado R-Line resulta de lo más atractivo, y sin perder sobriedad, toda una lección en los tiempos que corren. Los paragolpes de la versión R-Line, las luces LED con intermitentes del tipo dinámico en la trasera o los pilotos oscurecidos hacen que el Volkswagen presente una apariencia muy tecnológica, a excepción del color amarillo chillón de nuestras imágenes. Las llantas de 18 pulgadas completan un brillante diseño que, así plantado, no parece tan lejano de el de un Golf R.

Por dentro encontramos la amplitud y calidad habitual en el compacto de la marca. El navegador ‘Discovery Pro’ con pantalla de diez pulgadas es perfecto por su manejo, y en el cuadro de relojes el ‘digital cockpit’ hace que no echemos de menos la mega-pantalla del Mercedes, aunque su efecto no es tan vanguardista. Por lo demás, la calidad habitual en todos los mandos, unos asientos excelentes y tapizados en alcántara que recogen más que los del Clase A y unas plazas traseras y maletero algo más amplios completan un coche casi perfecto.

Nos encanta este Volvo porque no parece el típico coche familiar, y no lo es, y si otros SUV indican que o tienes familia o tienes previsto tenerla dentro de poco, el XC40 te permite comprarlo sin pensar en que su imagen es de padre, un concepto del que huyen hasta los que tienen una gran prole. Es, simplemente, un bonito y tecnológico Volvo, cuadrado, alto y muy atractivo, especialmente con el techo en color diferente del resto de la carrocería.

Si el exterior es muy diferente a sus hermanos de gama, el interior no lo es tanto, y Volvo apuesta por la misma pantalla vertical táctil que tienen los que pagan más de sesenta mil euros por un XC90. Es más, sigue mejorando y resulta muy útil cuando consultamos un mapa, ya que su verticalidad nos permite ver mejor por donde tenemos que ir. El cuadro también es digital, pero sin parafernalia, ya que presenta relojes casi convencionales, aunque con mucha información extra. Si analizamos el espacio en la trasera y en el maletero, estamos ante el mejor del trío, pero con una peculiaridad, si detrás vamos a llevar adultos de gran talla es mejor no elegir el techo de cristal abrible, ya que resta algunos centímetros. El maletero, con 460 litros, marca la diferencia.

Mercedes Clase A

Nos ponemos en marcha

El Clase A muestra sus avances. Si antes las versiones AMG tenían una suspensión dura y algo incómoda, el nuevo absorbe los baches con confort y sin hacer perder la trayectoria. El motor es el de menos cilindrada del trío, pero también el más potente, y responde con fuerza a nuestras pretensiones, aunque sin unas prestaciones de escándalo, claro está. Lo mejor es lanzarlo y enlazar curvas con una gran precisión en la dirección y en el sistema de frenado. En ciudad se desenvuelve bien. Ha ganado en visibilidad y cuenta con cámaras para aparcar y ayuda dinámica al aparcamiento, de modo que estamos en nuestro ambiente. En autovía resulta un coche cómodo y placentero, donde viajar con el motor bajo de revoluciones -la caja automática tiene siete marchas, como en el Golf- y con un consumo comedido. Como resumen, el Clase A tiene ahora más aptitudes de compacto que antes, más polivalencia y más confort, lo que unido al excelente interior y la bonita línea hacen de este modelo una opción muy atractiva.

En el Golf el camino es distinto. Es más amplio, más serio y parece más coche. El motor responde con fuerza, y es un placer ver como la luz verde del cuadro indica que se han apagado dos cilindros. Al final conducimos de manera que se apaguen el mayor tiempo posible, reduciendo el consumo hasta dejarlo en el menor del trío. Dinámicamente la suspensión deportiva hace de las suyas y, aunque podemos elegirla regulable, tal y como viene se muestra muy rígida, de modo que afecta ligeramente el confort en carretera. El consejo es mantener las ruedas de 17 pulgadas de serie para mantener un alto nivel de confort, propio de un coche familiar. El interior parece que vaya a durar eternamente, y la calidad de tapizados, plásticos y revestimientos es destacable. En autovía nos regala un confort propio de una limusina de gama alta, con un silencio y aplomo excepcionales.

En cuanto al XC40, cuenta cambio manual, lo que nos permite exprimir por nosotros mismos la mecánica, pero no hay que llevarlo más allá de las cuatro mil revoluciones, ya que su rendimiento no mejora proporcionalmente. Tiene tres cilindros, y es del que mejor aislado está, con un sonido de marcha realmente bajo. En curvas no deja de ser un crossover, la carrocería inclina, tiene más inercia y no es un placer ir rápido, sino que pide una conducción más relajada. En este aspecto es en el que más se apartan los SUV de los compactos convencionales, y es que el placer de conducción no es uno de sus puntos fuertes, como tampoco lo es en este Volvo comparado con sus rivales. En autovía en cambio, el aplomo y el confort son soberbios, con pocas diferencias con modelos más grandes de la marca.

Mercedes Clase A, VW Golf y Volvo XC40

Llega la hora de concluir, y no sorprenderemos a nadie si decimos que el Golf es un coche muy bueno en casi todo. De eso se trata en Volkswagen. Nos encanta el exterior R-line pero tenemos algunas dudas sobre la suspensión más dura pero algo menos confortable, por lo que debe quedar a decisión del comprador elegir entre ambas opciones: más familiar o más dinámico. Por lo demás es un automóvil excelente que no cede ni un milímetro ante una renovada competencia, aunque hay que mantener un ojo en las opciones para no terminar con un coche tan caro como los premium o los SUV.

El Clase A es el más atractivo del trío, y es que el coche ha mejorado una barbaridad sobre un concepto que ya era bueno. Ahora resume a la perfección lo que es un Mercedes en formato pequeño: tecnología, calidad, equipamiento y dinamismo están a la altura de un Clase E o Clase S… .

Mercedes Clase A, VW Golf y Volvo XC40

En cuanto al Volvo, no es extraño que cada vez más público se pase al sector SUV. Tenemos más espacio y maletero, y por tanto más polivalencia en un coche que cunde tanto como un buen familiar. El estilo es auténtico, y la marca sueca se apunta un tanto al aportar a su benjamín toda la tecnología de sus modelos más grandes. Sólo pierde algo en dinamismo, porque en precio, si lo pagamos a base de cuotas mensuales con valor seguro garantizado, no está muy lejos de su competencia.

Cada vez es más difícil elegir, y en este caso, aunque la novedad del Clase A lo hace muy atractivo, la serenidad y precio del Golf y el estilo del Volvo harán que cada usuario decida según su propio estilo para llevarse, en cualquier caso, un gran automóvil a su garaje.

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