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Antes las fincas las compraban ganaderos, toreros o cazadores que venían desde la ciudad con su Range Rover, o con su Mercedes, que aparcaban porque allí el guardés tenía listo un Land Rover o un Patrol. Ahora nadie sabe si el propietario de una finca es un nuevo rico, un heredero o el representante de un fondo de inversión, pero se han convertido en hotelazos en los que paisajistas, decoradores y nuevos chefs campan a sus anchas. Corren nuevos tiempos, y a la finca también vienen estos nuevos coches de la mano de Mercedes, Audi y Volvo.

Los SUV están en la cresta de la ola, pero para muchos nunca han sido santo de su devoción por su mayor peso y menor dinamismo, y otros, simplemente, buscan un coche aventurero y diferente, y ahí encajan nuestros tres contendientes, puros “crossover” si entendemos la palabra como cruce de segmentos. Es un sector en el que, entre las marcas premium, Audi y Volvo campan a sus anchas, quizá por eso ha llegado Mercedes con el Clase E All Terrain, para hacerles la vida un poco más incómoda. El nuevo contendiente llega a la cita en versión 350d, con un motor V6 diésel de 258 CV. Tiene un precio de tarifa de 77.450 euros. En cuanto al Audi, nos “conformamos” con el V6 de 272 CV a la venta por 68.350 euros. Y si con esta potencia ya supera al Mercedes, habrá que ver lo que ofrece el biturbo de 320 CV. El Volvo apuesta, en cambio, por un cuatro cilindros diésel dotado de dos turbos para alcanzar los 235 CV. Con un precio de 69.200 euros, es algo más caro que el Audi, lo que dice mucho de sus pretensiones.

Mercedes Clase E All-Terrain, Audi A6 Allroad, Volvo V90 CC

El Mercedes es el más caro y también el más llamativo. Además del colorido rojo de nuestra unidad, cuenta con una parrilla cromada y un exterior con protecciones en los paragolpes en tono metálico, además de las habituales. La altura al suelo crece en tres centímetros, en parte por las ruedas y en parte por el reglaje de la suspensión, y el coche cuenta con casi 16 cm de altura libre, suficiente para sortear algunas piedras y elevable si la aventura se complica. Si compramos estos familiares es por el maletero, que en este caso es gigantesco. Tiene un volumen variable entre 640 y 670 litros gracias a los asientos traseros regulables, mucho más que sus rivales, ya que el Volvo V90 Cross Country se queda en 560 litros y el Audi en 565. Mecánicamente el Clase E utiliza la nueva caja de cambios 9G-Tronic de Mercedes y una tracción total con preferencia al eje trasero.

Comparado con el Mercedes, el Audi es algo discreto. Solo las llantas y protecciones delatan que estamos ante la versión Allroad. Su presencia rezuma elegancia, la calidad es muy elevada y el porte, indiscutible. Mecánicamente el V6 TDI supera al de Mercedes en potencia, con 272 CV, pero tiene que lidiar con una caja automática de doble embrague de solo siete velocidades, que no es tan buena como las de convertidor de par cuando afrontamos zonas difíciles.

Volvo está volcada en la electrificación de su gama, y ha dejado un tanto descuidados sus motores más potentes. En lugar del delicioso cinco cilindros diésel que tantas alegrías dio a los usuarios, el nuevo D5 es un cuatro cilindros de dos litros con 235 CV. En potencia puede aguantar el pulso, pero la diferencia de par motor es elevada, con 480 Nm en el Volvo por 580 del Audi y nada menos que 620 del Mercedes. A cambio, el Volvo cuenta con una caja de ocho marchas de brillante rendimiento.

Diferentes ambientes

Subimos al interior y el Mercedes es el más llamativo. No sabemos a qué mente inquieta se le ha ocurrido equipar una tapicería de color claro en un coche que, se supone, va a pisar más el campo que el club náutico, pero si eres del segundo tipo de cliente, no hay duda de que este es un coche muy “yate”. Dos pantallas con más datos que el sonar de un catamarán nos esperan tras el cuadro de mandos. De fácil uso y excelente visión, el Clase E gana la partida de la imagen con botonería y controles que nos dejan embobados. No todo es imagen, y es que los asientos delanteros son de los mejores que este culo ha probado últimamente…

El Audi está excelentemente bien hecho, con una solidez superior y un botón para cada cosa. Su pantalla multimedia emerge del centro del salpicadero, y resulta fácil de usar a través de los mandos remotos –como la del Mercedes, no es táctil–. Los tapizados, mitad piel y mitad Alcántara, son muy adecuados para un uso invernal, y también es un excelente lugar para estar muchas horas la volante. Bien dotado en espacio y con un maletero que, en la mayoría de las ocasiones, será más que suficiente, es un coche sin peros relevantes.

El Volvo también juega sus cartas, y en el interior su pantalla vertical tipo iPad central sigue ganando adeptos. Las pantallas y menús apuestan por el tono gris en lugar de los colorines, es muy intuitiva y en pocos minutos nos hacemos con sus usos principales. Con un alto confort, mucho espacio y buen maletero, tampoco podemos decir que el Volvo esté fuera de foco, al contrario, a primera vista resulta atractivo, aunque sin el sex appeal de sus competidores.

En el tráfico cosmopolita

Empezamos nuestra prueba en ciudad, por donde es posible que terminen pasando más horas que en el barro del campo. El Mercedes tiene una gran visibilidad, pero también un gran tamaño, y se mueve con suavidad gracias a su cambio de marchas, aunque los arranques, con la tracción total, siempre son más lentos. El Audi imita al Mercedes, pero su cambio es algo más brusco, dentro de la suavidad predominante, es más ágil y acelera con algo más de brío. El Volvo se toma las cosas con calma, es más lento, y su tamaño no es pequeño.

Asaltamos la carretera, y en autovía todo es relax. Aunque es el Mercedes el que saca el mayor provecho de su mecánica gracias a las nueve marchas de su caja de cambios. En el Audi el motor va más alto de vueltas, pero consume algo menos y la potencia parece más disponible. El Volvo no es el más veloz, pero sí el que menos consume, con un andar muy Volvo, es decir confort y seguridad por delante del dinamismo. En carreteras de curvas el carácter de cada uno se acentúa. Ninguno es un gran deportivo, para qué engañarnos, pero Audi y Mercedes nos dan ciertas alegrías.

En el Audi destaca la precisión de la dirección y el frenado, que permiten guiar muy bien el coche. En el Mercedes nos quedamos con la respuesta de la mecánica y una marcha más fluida. El Volvo, con suspensión convencional delantera y neumática trasera, está a gusto siempre que no explotemos a tope las posibilidades del motor. Es más, si intentamos seguir a su rivales, la conducción no es divertida ni satisfactoria, por lo que es mejor llevar un ritmo alto, pero sin pasarnos.

La última prueba es el campo, donde Audi sorprende con un comportamiento nada cabezón, y una tendencia a tirar del eje trasero superior a lo que recordábamos, lo que lo hace divertido. El Clase E cuenta con la ventaja de ser en origen un tracción trasera, por lo que su zaga siempre es más juguetona, aunque la electrónica limite la diversión, y el Volvo sorprende con una buena respuesta, aunque, de nuevo, un pasito por detrás de sus rivales.

Llega el momento de elegir y, aunque a veces damos un ganador para cada tipo de cliente, en este caso el Clase E All Terrain justifica sus 10.000 euros más de tarifa, y además viene de serie muy bien equipado, por lo que deducimos que la marca no ha venido al sector de paso y como comparsa, sino para ganar un buen número de adeptos. Su motor es el que tiene más par, tiene el mejor cambio, el maletero más grande y una carrocería muy atractiva. Si nos decantamos por el Audi puede que encontremos suculentos descuentos como corresponde a un modelo cuya versión base, el A6 convencional, se renovará este año. Si conseguimos un buen precio, podemos conseguir cualidades muy cercanas al Mercedes con un considerable ahorro. Como guinda, la reventa de los Allroad es muy buena.

En cuanto al Volvo, es una pena que no tenga más maletero, traicionando así una de las mayores virtudes en los familiares de la marca, pero el coche va de maravilla. Como lo suyo no son las altas prestaciones, nos ahorraríamos los 5.000 euros del salto entre las versiones de 190 a 235 CV para invertirlos en la suspensión neumática y algo más de equipamiento. Es una buena compra, pero sus hermanos XC60 y XC90 compiten mejor en sus respectivos segmentos.

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