El McLaren 12C es un automóvil excepcional del que se han vendido 3.500 unidades en sólo tres años, todo un hito para una empresa nueva en el mundo del motor, que ha tenido que abrir una red de importadores y concesionarios, establecerse de cara al público, vender sus coches y dar un servicio post-venta a la altura. Aunque es todo un logro comercial, también lo es tecnológico, y que el 12C llegó al mercado de los supercoches con el primer chasis de fibra de carbono, y con unas condiciones de potencia, confort, diseño y facilidad de uso diario extraordinarias. A pesar de todo el 12C llegó un año después de que Ferrari lanzara el 458. Y aunque el McLaren se ha convertido en un coche más capaz y veloz, no ha sido capaz de vencer la emoción del V8 italiano.

Los ingleses no han hecho aspavientos, sino que, después de vender sus 375 McLaren P1, han utilizado gran parte de lo aprendido en mejorar el 12C. Desde el nombre, que abandona el ostentoso MP4-12C con el que se lanzó el modelo por el llamativo McLaren 650S, que hace referencia a su brutal potencia máxima, hasta el diseño, más atractivo que el original y todo un P1 en pequeño formato. McLaren dice que un 25% de las piezas del 650S son nuevas, y que el modelo no sustituye al 12C, aunque estamos seguros de que la demanda del nuevo será muy alta y terminará copando el 100% de los pedidos.

Mientras subimos de Marbella a Ronda sólo pensamos, curva tras curvas, en lo rápido que es este coche, lo alucinantemente veloz, en cómo suena la mecánica, en como engrana las marchas pero, sobre todo, en lo rápido que todo sucede. Nos queda disfrutar de la pista, dar unas vueltas a Ascari, a fondo, de lado, disfrutando de la nueva movilidad de un coche que puede que no sea tan rápido en curva, pero derrapa, se apoya, se siente en cada milímetro de la piel, conecta con tu cerebro de forma inmediata y se mueve como un tigre cuando busca dar alcance a su presa. Es feroz, es memorable, es lo que queríamos que hubiera sido desde el primer día, ese día en el que nos hubiera parecido el mejor deportivo del mundo… si no hubiéramos probado antes el Ferrari 458.

La pregunta es clara ¿Es mejor que el 458? Lo veremos en las comparativas que, seguro, llegarán en pocos meses, pero ahora sí podemos decir que el 650S no tiene puntos débiles. Los frenos son perfectos, la dirección sensacional, la suspensión activa, un prodigio, el interior lujoso, el diseño atractivo… y todo eso no se lo va a poner fácil al Ferrari. Estamos ante un coche extraordinario, fruto de la pasión de un equipo que vuelve a tener al frente a un obsesivo trabajador y detallista como Ron Dennis.

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