Dado que cada vez más gente prefiere usar un SUV como vehículo para el día a día en la ciudad, y cada vez más marcas apuestan por sacar modelos de este segmento de menor tamaño, hemos reunido a dos contendientes del segmento B-SUV para conocer sus cualidades y mejores bazas a la hora de ser usados en el terreno urbano y en la carretera. Por un lado tenemos a un veterano, el Mazda CX-3, de aspecto muy japonés, sencillo, bien equipado y con un motor muy eficiente. Por el otro, una novedad del año pasado, el Audi Q2, toda una apuesta alemana por el diseño, la tecnología y la mejor conducción dinámica.

Diseño “Kodo” frente a lo “untaggable”

Mazda sigue siendo referente en diseño con su filosofía de líneas armoniosas, sencillez y sobre todo lo que ellos denominan diseño Kodo, el alma en movimiento. Su pequeño Mazda CX-3 refleja muy bien esa filosofía en sus 4,27 metros. Es todo un compacto de aspecto SUV, o todo un SUV compacto, como lo queráis ver porque a fin de cuentas presenta una silueta muy atractiva ayudada por el color Soul Red (opcional), con ese pilar C en color negro brillante. Los bordes de los pasos de rueda y los paragolpes en color negro le dan un toque aventurero y las llantas de 18 pulgadas de tipo corte de diamante un aire mucho más urbano.

Eso por el lado japonés. Pero la filosofía alemana es muy diferente. Ya conocimos el Audi Q2 en el Salón de Ginebra de 2016 y nos pareció algo muy atrevido y atractivo, muy diferente a todos los SUV que Audi estaba lanzando desde el Q7. Sin duda tiene mucho más carácter y su condición de SUV compacto, o de compacto alto, o de urbanita elevado, etiquétalo como quieras, le hace muy atractivo en el segmento. A ello ayuda las opciones de personalización en colores y que contemos con la versión más equipada siendo un sport edition con elementos exteriores especiales como los paragolpes específicos, las llantas de cinco radios en Y del paquete S-Line, el pilar C en color gris satinado y los vinilos decorativos.

Habitáculos sorprendentemente espaciosos

Lejos de lo que ocurre con algunos compactos, estos dos ejemplos de SUV del segmento B cuentan con un interior en el que el espacio no es problema. En ambos hay un buen acceso para las plazas traseras y en ambos pueden ir hasta 3 ocupantes en las mencionadas plazas sin mayor problema. Además dos ocupantes cuentan con espacio de sobra para la cabeza y las rodillas.

En el Mazda CX-3 tenemos un sistema de infoentretenimiento muy completo, con pantalla táctil de 7 pulgadas que también se pude controlar con los mandos junto a la palanca de cambios. Es el conocido sistema de Mazda y no hay cambios en la interfaz. Es rápido es sencillo y es eficaz. Además asociado al acabado Luxury tenemos el equipo de sonido BOSE. En esta unidad llevábamos el paquete White, que añadía una tapicería de cuero blanco muy agradable y atractiva a la vista. También contábamos con un Head-Up Display y dos tomas USB, y el típico cuadro de mandos que nos muestra la velocidad en digital y las revoluciones de forma analógica. A un lado tenemos una pantalla en la que podemos elegir la información mostrada (navegación, consumos, música).

Audi en cambio incluye en el Q2 lo más de lo más en infoentretenimiento, contando con la pantalla digital que estrenó el A3 y el resto de modelos. Un interior muy atractivo y personalizable en el que domina su Digital Cockpit. Audi sigue apostando por este formato de cuadro de instrumentación opcional, en el que podemos elegir las pantallas de visualización, personalizar los relojes de instrumentación y tener incluso varias pantallas de información a la vez. Es todo un ordenador de a bordo detrás del volante en lugar de solo en el salpicadero.

La eterna duda: ¿diésel o gasolina?

Seguramente y más en estos tiempos la pregunta sea aún más difícil. Por un lado en Mazda son los reyes de la eficiencia en sus propulsores, especialmente los de tecnología Skyactive gasolina, como es el caso de nuestro Mazda CX-3. que contaba con el motor 2.0 gasolina de 120 CV. Puede parecer poca potencia, pero es que estamos ante un bloque de aspiración natural. Os aseguramos que no la es para este coche, y es que con un peso de solo 1230 kg es más que suficiente para los desplazamientos en ciudad y las travesías por carretera. Asociado a este bloque tenemos el cambio manual de 6 velocidades y tracción delantera. Se podría escoger también con cambio automático y tracción total o incluso un motor diésel, pero esta nos parece la mejor opción para ser eficientes en cualquier terreno y además disfrutar un poco de la conducción.

Su respuesta en carretera es buena rodando a ritmo alto, el motor Skyactive estira de maravilla y es muy elástico, apenas necesitaremos reducir marcha para mantener el ritmo. Su dirección se nota que está pensada para un uso en ciudad. Es una maravilla la facilidad con la que podemos girar el volante, ganando mucha agilidad en superficies estrechas o curvas muy cerradas, pero para carretera quizás es demasiado liviana. La suspensión lleva una configuración bastante blanda que hace que a baja velocidad, es decir en ciudad y carretera secundarias, gocemos de gran comodidad, pero a alta velocidad el aplomo se pierde un poco. De sus consumos podemos decir que son una maravilla en un coche así, es muy llevadero en ciudad y en carretera a velocidad adecuada es casi un mechero. Mazda estipula un consumo medio de 5,9 litros a los 100 km, y es de los pocos coches con los que consigues esos consumos de verdad.

Por otro lado el Audi es toda una apuesta por la conducción, ya sea en ciudad o en carretera, y es que no solo tenemos el bloque motor diésel más potente, sino también el cambio automático y la tracción quattro. Estamos ante un 2.0 TDI de 190 CV con el cambio S-tronic de 7 velocidades con levas en el volante y la fabulosa tracción quattro. Se nota que portamos este sistema de tracción cuando reducimos marchas y aceleramos con ganas para adelantar porque el coche responde con una energía sensacional desde el primer momento y sin pérdidas de tracción. La rapidez del cambio es correcta y en ciudad el coche se comporta con excelente soltura y agilidad con una dirección algo más dura que la del Mazda pero igual de eficaz y más transmisora de información. Que en el eje trasero cuente con suspensión del tipo paralelogramo deformable le hacía más estable y capaz en las carreteras secundarias.

¿La “Q” o la “CX” más pequeña?

Elegir uno u otro dependerá de nuestro estilo de conducción, de vida y de nuestro bolsillo. Aquí tenemos dos filosofías muy diferentes y dos mundos opuestos, una marca premium como Audi y una más generalista como Mazda, ambas con un producto pensado para la misma finalidad: ser caballo de batalla en la ciudad y poder seguir usándose en carretera y desplazamientos medios y largos. Por un lado el Audi Q2 que hemos tenido es lo más de lo más en este segmento ahora mismo, tanto por tecnología como por estilo y motorizaciones. Este Q2 2.0 TDI 190 CV S-tronic Quattro cuesta 37.550 euros, pero la gama parte en 27.000 euros para el 1.0 TFSI de 116 CV por si seguimos queriendo un Q2 a menor precio. Por otro lado el Mazda CX-3 ha demostrado ser igual de capaz y resolutivo, pero con la ventaja de que nuestra versión por motor y equipamiento cuesta solo 21.180 euros. Pero es que si queremos el más alto de gama del Mazda CX-3 incluso se queda por debajo de precio del más bajo del Audi Q2.

 

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