Maserati Corse ha confirmado oficialmente su compromiso con el campeonato GT2 European Series Powered by Pirelli para la temporada 2026. Este año no es una cita cualquiera para la firma de Módena: se cumplen exactamente 100 años desde que un vehÃculo con el logotipo del Tridente, el Tipo 26 pilotado por Alfieri Maserati, debutara y venciera en su clase en la Targa Florio de 1926.
Para conmemorar este siglo de herencia competitiva, Maserati alineará al menos cuatro unidades del Maserati GT2 en la parrilla de salida, consolidando su regreso a las competiciones de «ruedas cerradas» tras su exitosa campaña en 2025.
SRO GT Academy: El camino hacia el GT World Challenge
Una de las grandes novedades para esta temporada es el proyecto SRO GT Academy. Este programa ofrece un incentivo de alto nivel: el piloto galardonado será recompensado con una plaza financiada para competir en la GT World Challenge Europe Endurance Cup de 2027.
EQUIPOS Y PILOTOS: LA ARMADA DEL TRIDENTE
Vincent Biard, responsable de Maserati Corse, ha subrayado que el objetivo es confirmar el rendimiento de los coches y dejar huella en este año centenario: «Si pudiéramos ganar el tÃtulo en nuestro centenario, serÃa fantástico», afirmó el directivo.
Calendario GT2 European Series 2026
La temporada constará de cinco rondas puntuables en algunos de los circuitos más emblemáticos de Europa:
| Fecha | Circuito | Ubicación |
| 30 y 31 de mayo | Monza | Italia |
| 20 y 21 de junio | Spa-Francorchamps | Bélgica |
| 18 y 19 de julio | Misano | Italia |
| 19 y 20 de septiembre | Zandvoort | PaÃses Bajos |
| 17 y 18 de octubre | Portimão | Portugal |
Con la posibilidad de que nuevos equipos se sumen en los próximos meses, el Maserati GT2 se posiciona como un actor fundamental en la lucha por el campeonato, integrando una vez más el espÃritu deportivo y la elegancia técnica que caracteriza a la casa de Módena desde sus orÃgenes.
La dictadura del silicio frente al muro de la realidad
Estamos viviendo la fisura definitiva entre la ingenierÃa romántica y la frialdad del dato. Mientras la FIA intenta parchear a contrarreloj un reglamento que confunde el espectáculo con el riesgo fÃsico —como vimos con los 50G de Bearman en Suzuka—, la industria se refugia en la nostalgia de cuadros analógicos y artesanÃa Takumi para justificar precios que se escapan a la lógica. La tecnologÃa ha dejado de ser una herramienta para convertirse en una jaula de algoritmos que a menudo olvida al humano que va al volante.

El asfalto no miente: o recuperamos el alma de la conducción y una seguridad que no dependa de simuladores fallidos, o terminaremos siendo simples pasajeros de una movilidad tan eficiente como estéril. Ya sea en la precisión de un Maserati de competición o en el maletero infinito de un Škoda, el reto de 2026 no es programar el coche más inteligente, sino evitar que la obsesión por el voltio y el «boost» artificial termine por devorar la esencia misma del motor.
