Maserati ha encontrado en ADN FÓRUM Madrid un escenario especialmente apropiado para presentar sus coches no solo como automóviles, sino también como objetos de diseño capaces de convertirse en auténticas piezas personales.
La firma italiana ha llevado hasta la Plaza de Colón algunas de sus últimas novedades, coincidiendo además con un momento especialmente importante para su historia: el centenario del Tridente, que apareció por primera vez en el Maserati Tipo 26.
La celebración llega acompañada por la evolución de algunos de sus modelos más importantes. El nuevo Grecale, el GranTurismo y el GranCabrio incorporan novedades estéticas, nuevas motorizaciones y una experiencia digital más avanzada.


Sin embargo, una de las intervenciones más interesantes de la jornada no estuvo centrada únicamente en los coches, sino precisamente en las personas que terminarán conduciéndolos.
El encargado de explicarlo fue Davide Baldini, responsable de Maserati Fuoriserie, el programa de personalización de la compañía.
Un escenario para entender el Tridente
La presencia de Maserati en ADN FÓRUM va más allá de una simple exposición de vehículos. La marca comparte con el formato y la temática del evento un interés por las formas, los materiales y la capacidad de una creación para expresar una idea.
Este año existe además una importante razón histórica. El Tridente cumple un siglo desde su aparición en el Maserati Tipo 26, motivo por el que la intervención artística de George Parra toma como inspiración el emblemático símbolo de la marca.
En este contexto, Maserati Fuoriserie permite llevar la elección de colores, materiales y acabados mucho más allá de una configuración convencional. Baldini explicó durante su intervención por qué un cliente puede querer convertir uno de estos automóviles en una pieza verdaderamente propia.
Para conseguirlo, la personalización debe comenzar con una idea que tenga significado para la persona que encarga el coche. Los materiales y los colores son importantes, pero también lo es la historia que los relaciona.

Esa relación se construye mediante conversaciones, decisiones de diseño y el apoyo de los diferentes equipos de Maserati. Baldini describió una experiencia que puede incluir incluso la visita a la fábrica y el contacto directo con los materiales y los procesos de pintura.
Fuoriserie: hacer de cada Maserati una pieza personal
La artesanía y el trabajo humano también ocuparon un lugar destacado durante la intervención. En una industria capaz de ofrecer prácticamente infinitas combinaciones, el objetivo de Fuoriserie es conseguir que las decisiones tomadas por el cliente no sean arbitrarias.
Que un color recuerde algo. Que determinado material tenga una razón para estar ahí. Que cada detalle responda a una historia y que, cuando finalmente contemple el automóvil terminado, su propietario pueda reconocer en él una parte de sí mismo.
Es precisamente ahí donde la personalización adquiere un significado diferente. No consiste únicamente en seleccionar colores, tapicerías o acabados dentro de un catálogo, sino en construir un automóvil alrededor de las preferencias y experiencias de quien va a conducirlo.
Y quizá por eso ADN FÓRUM Madrid sea uno de los escenarios más adecuados para explicarlo.

Allí, rodeado de arte y diseño, el automóvil deja de entenderse únicamente a través de sus cifras —sin duda imprescindibles— para poner también en valor aquello que resulta mucho más difícil de cuantificar.
La artesanía, la historia detrás de cada elección y, sobre todo, el contacto humano son los elementos que terminan dando sentido a Maserati Fuoriserie.








