Más allá de Warhol: Los 5 BMW Art Cars más excéntricos que sacaron de quicio a los ingenieros de Múnich

Más allá de Warhol: Los 5 BMW Art Cars más excéntricos que sacaron de quicio a los ingenieros de Múnich

Todos conocemos los icónicos M1 de Warhol o el M3 de Koons. Pero en 50 años de historia, la colección Art Car ha dado a luz a proyectos tan bizarros que desafían la propia definición de «coche». Desde carrocerías con visión de rayos X hasta un prototipo congelado en un bloque de hielo

Cuando le das un lienzo en blanco a un genio, corres el riesgo de que queme el lienzo. La política de BMW para sus Art Car siempre ha sido clara: libertad creativa absoluta, siempre y cuando no alteres la aerodinámica ni el peso del coche. Una regla sagrada pensada para que los coches pudieran competir en Le Mans sin salir volando en la recta de Mulsanne.

Sin embargo, a lo largo del medio siglo de vida de la colección que recientemente celebró su aniversario en el Rétromobile de París, algunos artistas decidieron que las normas estaban para saltárselas. Dejaron a un lado los circuitos y convirtieron la chapa alemana en experimentos rodantes (y a veces, ni eso).

Aquí tienes a los cinco «patitos feos» —o incomprendidos— de la colección. Las rarezas que demuestran que, a veces, el arte y la ingeniería se llevan a matar.

El «Coche Capullo» congelado (Olafur Eliasson, 2007)

Si preguntas a los ingenieros de BMW cuál es su Art Car más odiado en secreto, probablemente señalen al BMW H2R de Olafur Eliasson. El artista danés-islandés supuso una ruptura tan radical que directamente eliminó el coche de la vista. Sustituyó la carrocería del prototipo impulsado por hidrógeno por una estructura de acero y espejos, y luego lo roció con más de 2.000 litros de agua en una habitación helada para crear una coraza de hielo.

Sin duda el mejor ejemplo de quemar un lienzo – o congelarlo Olafur Eliasson

La crítica: Es una obra conceptual brillante sobre el calentamiento global. Pero como coche, es un desastre. Thomas Girst, director cultural de BMW, bromea hoy en día diciendo que las estrictas normas aerodinámicas actuales existen para «que no se repita el coche capullo».

Visión de Rayos X (David Hockney, 1995)

El legendario pintor británico David Hockney decidió que pintar la carrocería de un BMW 850 CSi era demasiado aburrido. Tras un larguísimo proceso de diseño, decidió pintar el coche «de dentro hacia fuera».

La silueta del conductor y de su perro en el asiento trasero David Hockney

La genialidad: Utilizando técnicas de perspectiva, pintó sobre las puertas y el capó lo que habría debajo de la chapa. Si lo miras de lado, puedes ver los colectores de admisión del motor V12 e incluso la silueta del conductor y de su perro en el asiento trasero. Hockney «desnudó» el coche, dándole literalmente la vuelta.

El Art Car para ir a hacer la compra (Robert Rauschenberg, 1986)

La mayoría de los Art Cars se miman como reliquias, viajan en camiones acolchados y duermen en museos. El BMW 635 CSi de Robert Rauschenberg rompió esta regla de oro.

Fue el primer coche en ser diseñado para ser conducido en carretera Robert Rauschenberg

La rareza: Nunca pisó un circuito de carreras. En su lugar, es el único Art Car de toda la historia que ha sido conducido regularmente por vías públicas. Rauschenberg cogió su obra de arte, le puso las placas de matrícula y lo usaba para conducir. Arte en movimiento, literalmente.

El coche de los mil ojos (Sandro Chia, 1992)

En 1992, el italiano Sandro Chia recibió un prototipo de carreras puro: el BMW M3 GTR. Su enfoque fue tan perturbador como fascinante.

La idea de Chia era que el coche te mirase desde todos los ángulos Sandro Chia

El concepto: Pintó caras y siluetas humanas por toda la carrocería, prestando especial atención a las miradas. El resultado es un coche que te devuelve la mirada desde cualquier ángulo. Como señala el archivo de la colección, es «imposible no sentirse observado al verlo, ya que la carrocería cuenta con miles de ojos».

La pionera que rompió el techo de cristal (Esther Mahlangu, 1991)

En 1991, la colección necesitaba un giro radical. Todos los Art Cars hasta la fecha habían sido creados por hombres, en su mayoría occidentales. Esther Mahlangu lo cambió todo.

Esther Mahlangu fue la primera mujer en diseñar un BMW Art Car Esther Mahlangu

El hito: Fue la primera mujer en diseñar un Art Car, utilizando un BMW 525i. Transformó la berlina alemana aplicando los motivos tradicionales de la tribu Ndebele (Sudáfrica). Lo fascinante es que Esther no usó pistolas de pintura ni plantillas de taller; pintó el coche a mano alzada utilizando plumas de gallina tradicionales, conectando la tecnología punta alemana con el arte ancestral africano.