Marc Gené, expiloto de la Formula 1: «Hemos pasado de quemar dinero a ser empresas de Wall Street»

Marc Gené, expiloto de la Formula 1: «Hemos pasado de quemar dinero a ser empresas de Wall Street»

El embajador de Ferrari y expiloto analiza en la transformación radical de la parrilla, más allá de los pilotos

Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que poseer un equipo de Formula 1 era la forma más rápida y glamurosa de perder una fortuna. Durante décadas, el éxito deportivo se compraba a golpe de talonario, creando un abismo insalvable entre los equipos oficiales y los privados. Sin embargo, Marc Gené ha confirmado lo que los balances financieros ya sugerían: la Fórmula 1 de 2026 es, por fin, un negocio rentable.

En una reciente charla en Palco 23, Gené ha destacado que la gestión del éxito en el paddock hoy se parece más a una estrategia de inversión de Wall Street que a una simple competición mecánica.

El ‘Cost Cap’: La llave de la rentabilidad

El gran arquitecto de este cambio no ha sido un ingeniero, sino el límite presupuestario (Cost Cap). Antes de su implementación, equipos como Ferrari, Mercedes o Red Bull podían gastar más de 400 millones de dólares anuales. Ahora, con un techo fijado en torno a los 135-140 millones, la eficiencia es la nueva moneda de cambio.

El límite presupuestario ha hecho a los equipos mucho más eficientes Formula 1
El límite presupuestario ha hecho a los equipos mucho más eficientes Formula 1

«Cada decisión técnica tiene ahora una consecuencia financiera medible», señala Gené. Este control de costes ha permitido que las escuderías dejen de ser «unidades de gasto» de las marcas matrices para convertirse en empresas independientes que generan beneficios por sí mismas. Es la razón por la que firmas como Audi, Ford o General Motors han decidido entrar en el juego: ahora el modelo de negocio tiene sentido financiero.

La era del «Sport-Business»

Más allá del ahorro, el crecimiento de los ingresos ha sido explosivo. El «efecto Netflix», la expansión en Estados Unidos y la llegada de patrocinadores tecnológicos han disparado los ingresos por derechos de televisión y patrocinios.

Sin embargo, desde una óptica crítica, cabe preguntarse si esta rentabilidad tiene un coste oculto. La estandarización de piezas para ahorrar costes y la rigidez reglamentaria para mantener la paridad financiera podrían estar limitando la esencia de la F1: la libertad técnica absoluta. Estamos ante una Fórmula 1 más equilibrada y sostenible, sí, pero también más encorsetada. La ingeniería ya no lucha solo contra el crono, sino contra la hoja de Excel.

La era de Liberty Media ha convertido a los equipos en máquinas de facturar Netflix

Como bien apunta Gené, entender la Formula 1 hoy exige ir mucho más allá del domingo de carrera. Detrás de los flashes, hay una maquinaria financiera que ha conseguido lo que parecía imposible: que la pasión por la velocidad sea, además, un producto con dividendos.