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Lo que está haciendo Mansory es elevar el mundo de la exclusividad y el buen gusto al nivel más alto, haciendo de la opulencia de los automóviles únicos una cultura. En esta casa puedes convertir cualquier vehículo en todo un one-off. Ahora un Rolls-Royce, que ya es exclusivo en sí mismo, puede ser de oro y llamarse “Mansory Palm Edition 999”. No es la primera vez que vemos deportivos bañados en oro, o con añadidos dorados por alguna parte, pero lo normal es que sean excentricidades rozando lo hortera. Esto es otro concepto. Es un toque distintivo en un mundo que, aunque tiene pocos afiliados, es de lo más competitivo. Todos quieren ser únicos. Precisamente por esta razón, nada de lo que ocurre en el sector más alto de la sociedad mundial ocurre por casualidad. El número 9 tiene su significado, porque es el total de unidades que van a poder encontrar en todo el mundo, ni una más ni una menos. Esto significa que dentro de lo exclusivo de esta creación, cada una de ellas será tratada de manera individual.

Gran parte del Rolls-Royce Wraith será común para los nueve, pero habrá piezas seleccionadas exclusivamente para cada uno. Con toda la experiencia en la materia y en concreto, la experiencia con RollsRoyce, Mansory ha conseguido crear una obra de arte sobre ruedas. Estas creaciones no suelen durar mucho tiempo disponibles. Son el plato preferido sobre todo de los jeques, que no tienen ningún problema en mostrar sus riquezas, y que suelen tener colecciones de coches que nosotros no somos ni capaces de imaginar.

Mansory Palm Edition 999
El motor es un V12 que desarrolla 740 CV a 5.000 rpm. Alcanza los 100 km/h en 4,4 segundos y tiene una fuerza de 1.000 Nm.

El Mansory Palm Edition 999 es un vehículo en dos tonos solo disponible en versión cupé. La combinación de blanco y dorado elevan este automóvil a un nuevo nivel. Su apariencia habla por sí sola. Y no solo la estética ha sido finamente reformada, si no que la aerodinámica también juega un papel importante en esta personalización. La carrocería es en su mayoría de fibra de carbono, una de las especialidades de Mansory, que convierte los automóviles en máquinas ultraligeras y mejora las prestaciones de los deportivos hasta convertirlos en auténticos bólidos. Las luces de Led van integradas, y las entradas de aire laterales con bordes dorados, son algunos de los detalles que han cambiado con respecto al coche original.

Además, el Rolls-Royce Wraith tiene una potencia de 632 CV en un motor de 12 cilindros y una fuerza de aceleración de 800 Nm, algo que ya era muy llamativo en este modelo, y fue una de las características favoritas de sus compradores, pero el modelo tocado por la Mano de Midhas (Mansory), alcanza los 740 CV a 5.000 rpm. Esto significa que la edición 999 alcanza los 100 km/h en 4,4 segundos y su velocidad máxima pasa de 250 a 300 km/h. El par roza los 1.000 Nm, así que aconsejaríamos a los conductores sujetar bien el volante y tener cuidado con el cuello si aceleran a fondo, porque tenemos un vehículo señorial con la fuerza de un Bugatti Veyron. No nos imaginamos la cara del príncipe Alberto de Mónaco sentado en la parte de detrás con una copa de champán si su chófer pisa el pedal derecho con todas sus fuerzas.

Mansory Palm Edition 999
Aunque tiene cambios mecánicos y aerodinámicos, lo más significativo del Rolls es el uso del oro en algunas de sus piezas, tanto en el interior como en el exterior.

También el interior es especial. Todo es de piel y de materiales de la mejor calidad, en colores que combinan a la perfección con el exterior. Todo medido hasta el último milímetro para que sea imposible igualarlo y por supuesto, de mejorarlo. No sabemos el precio de estas nueve piezas doradas, pero su público objetivo no serán más de veinte personas en todo el mundo. Y si con solo nueve unidades, un deportivo de oro y con las prestaciones mejoradas, es rentable, tendrá seis cifras bastante altas.

El oro como elemento funcional

Sabemos que el oro es uno de los valores más fiables y seguros del mercado, pero también tiene su funcionalidad mecánica, ya que es un gran conductor de corriente eléctrica y un buen aislante de calor. De hecho, en el McLaren F1 de los años noventa, para mejorar la refrigeración del motor, el capó tenía un recubrimiento de oro que facilitaba la disipación del calor. Tampoco encarecía demasiado el producto final, porque por cada unidad apenas eran necesarios 25 gramos de oro. En 2014 la historia se repitió con un encargo para el departamento de operaciones especiales de McLaren (MSO). Un cliente americano quiso hacer un guiño al legendario F1 y encargó que su P1 también tuviese oro de 24 quilates en las molduras sobre el motor y en el recubrimiento del colín del escape. 

Mansory Palm Edition 999

Nuestro experto en preparaciones  es MT-Performance

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