Entrará en producción el año que viene y, según sus creadores, promete revolucionar la industria y asentar un nuevo estándar a la hora de desarrollar nuevos modelos. En este caso ha sido producto de Polymaker, compañía con sede en China, que ha creado un vehículo utilizando la impresión en 3D prácticamente en la totalidad de sus piezas. Su nombre: LSEV.

El proceso de creación se crea capa por cada, comenzando por una capa base y creando encima la estructura, gracias a una impresora que utiliza modelado en 3D de un objeto virtual para replicarlo en la vida real. Tan solo unos cuantos componentes, como el chasis, parabrisas y neumáticos, han sido realizados con materiales y métodos convencionales. Esto significa que los materiales utilizados en la elaboración del modelo- como ocurre con todo aquello que se crea en una impresora 3D– hace que se reduzcan los costes.

La impresión en 3D ha posibilitado que Polymaker reduzca el número de partes plásticas de 2000 -que tiene un coche convencional- a solo 57 -una mejora que puede ayudar a reducir el impacto medioambiental a la hora de producir un modelo-.

El LSEV ya tiene un prototipo funcional, el cual tiene una autonomía 100% eléctrica de 150 kilómetros, con una velocidad punta de 70 km/h. El modelo está actualmente expuesto en el Museo de Cultura China de las impresiones en 3D, en Shangai. Dará un salto importante al posarse en el Salón de Beijing el mes que viene.

Para construir este prototipo solo ha sido necesario 3 días de trabajo; la compañía espera que pueda alcanzar una producción anual de 500 unidades en una sola línea de producción. Cuando se abran los libros de reserva en 2019, China será el primer mercado en recibir con los brazos abiertos al LSEV, con un precio que no superará los 10.000 euros.

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