Hace solo un año nació el primer SUV de Jaguar, el F-Pace. Una apuesta arriesgada que se ha convertido en todo un éxito, pasando a ser el modelo más vendido de la marca a nivel global. Esto está genial, pero ahora echemos un vistazo al presente inmediato, y es que el fabricante británico ha decido expandirse aún más dentro del mercado SUV. Llega, el Jaguar E-Pace.

El Jaguar E-Pace se asienta en la plataforma que monta el Range Rover Evoque –apodada D8–, pero con ciertas mejoras, las que heredará la segunda generación del Evoque. Graham Wilkins, ingeniero de la marca, nos descubre lo que se esconde debajo de la piel de este SUV compacto: “La arquitectura es de acero como el Evoque y Discovery Sport, pero con ciertos cambios clave. Hemos sacado a relucir nuestra experiencia con el aluminio para realizar el capó, el portón trasero, alerones y el techo. Es una estructura sumamente rígida; justo por detrás de la  del F-Type”.

E-Pace

Jaguar también ha impreso su propio “toque de la casa” en la suspensión. La configuración en la parte trasera comparte elementos con la del F-Pace, y la delantera es nueva para el E-Pace. “Hemos retocado la columna de dirección y alterado los niveles de camber, y hemos introducido aluminio fundido en ciertas partes de la suspensión –una tecnología similar a la que utiliza el XE en su suspensión–”, nos cuenta Wilkins. “Eso significa una dirección más intuitiva y directa, una conducción confortable y el carácter de Jaguar que realmente nos permite priorizar en las sensaciones dinámicas con total libertad”.

Aplicar componentes estéticos heredados de los coches más deportivos a un SUV podría sonar como una locura, pero no hay dudas de que el E-Pace goza de una identidad propia. De los elementos del F-Type, como las ópticas delanteras hasta la estética trasera, junto con un cockpit centrado en el conductor, todo apunta a que este pequeño SUV será uno de los más deportivos del mercado. A su vez, Ian Callum, máximo responsable del diseño, también insistió en que este es un Jaguar que no te dejará indiferente desde que te subas. “El interior tenía que ser bueno. No quería ninguna excusa, así que decidimos centrarnos en ello como nunca antes”, nos contaba Callum. “Es un coche asequible pero hay calidad y tecnología en sus entrañas. El diseño es simple y nos permite volcarnos en los materiales”.

Atractivo, cómodo… y funcional

El optar por el acero en lugar del aluminio repercute en el precio final del coche, pero también en otros elementos, como los motores transversales”, explica Graham Wiklins. “Tenemos un vano para el motor como el de un Q3 pero con un espacio interior comparable al de un Audi Q5. El acero es el mejor aliado para la eficiencia de espacio, lo que posibilita crear un habitáculo interior más confortable con las mismas dimensiones”. Frente a esto, hay que destacar que la batalla del E-Pace es 21 mm más corta que en el Evoque –que presenta una distancia entre ejes de 2.681 mm–, con un interior más espacioso. En total, el E-Pace es 25 mm más largo con 4.395 mm, junto con una capacidad de 577 litros para el maletero.

E-Pace

Como es natural, la tecnología y conectividad impregna cada célula del pequeño SUV. Cada uno de los pasajeros podrá conectar sus dispositivos en los puertos USB disponibles; a su vez, el conductor podrá gozar, en opción, de un panel de instrumentos digital TFT de 12,3 pulgadas junto con un Head-up Display más refinado.

La pantalla táctil de la consola central sirve para navegar a través del sistema de infoentretenimiento de Jaguar, apodado Touch Pro, que responde de manera muy rápida e intuitiva. Puedes añadir como opción un sistema que configura los aspectos dinámicos del coche, a través del cual puedes alternar entre los diferentes modos de conducción, con la posibilidad de personalizar a la carta cada uno de los apartados –dirección, respuesta del acelerador, suspensión…–. Y si no estás por la labor de tocar cada parámetro, siempre puedes optar por los modos preconfigurados de serie: “Normal”, “Dynamic”, “Eco” y modo “lluvia/hielo/nieve” –este último posee un selector localizado al lado de la palanca del cambio.

Nuestra unidad –aún en fase de desarrollo– presentaba una suspensión modificada, junto con unas llantas de 20 pulgadas, elegidas entre un catálogo que va desde 17 hasta 21”. En velocidades bajas notas cómo trabaja la suspensión, con un enfoque claramente deportivo pero sin llegar a ser molesto. Es a altas velocidades cuando Mike Cross, ingeniero jefe de Jaguar, nos desplaza hacia los límites prestacionales de este SUV. En un tramo de curvas a paso ligero, su elasticidad era notable, y siempre había una extraña sensación de tener algo en la reserva; una capa de confianza extra por si nos encontrábamos un resalto o bache durante nuestra puesta en marcha.

La carta de motorizaciones 

Se basa en mecánicas turboalimentados de cuatro cilindros producto de una nueva línea de Jaguar Land Rover. Su potencia partirá desde los 150 CV del diésel más modesto, que estará disponible con tracción total y con la caja automática de nueve velocidades, o bien con cambio manual y tracción delantera. Dos variantes diésel más picantes se unirán a la gama, con 180 y 240 CV, respectivamente. Si nos vamos a la gasolina encontraremos dos más, de 250 o 300 CV, ambos automáticos y 4×4. Más tarde, llegará una variante híbrida.

E-Pace

Nosotros nos montamos con Cross en el de 300 CV. Primero comenzó acelerando desde bajas revoluciones, para mostrarme la respuesta casi instantánea de los nuevos motores. El campo de juego del 2.0 litros de gasolina son las 2.000 rpm, justo cuando notas que el turbocompresor entra en acción y te pega al asiento, logrando estirar la potencia hasta las 5.500 rpm con un par muy lineal. Con el modo “Sport” y el cambio automático en manual, la transición entre marchas se nota fluida y ágil. “Queríamos un E-Pace balanceado, resistente al subviraje”, nos dice Cross. “No es un coche que subvire, pero la parte trasera presenta una viveza mayor que en el Evoque”.

Tenemos delante uno de los modelos premium más baratos del mercado. Vale, de acuerdo, superarás los 50.000 euros si te vas al tope de gama, pero, por unos 30.000 euros podrás tener uno de los SUV compactos más ágiles, prestacionales, cómodos y tecnológicos que he conocido. Es tan diferente a todo lo que hemos probado porque tiene alma de GTI, como nos afirma el propio Callum: “Es mi tipo de coche; me encanta los deportivos pero he crecido con hatchbacks, y es más o menos donde nos encontramos con el E-Pace. Me encanta el concepto de un coche de 300 CV en unas dimensiones más que suficientes. Hace que quieras visitar tu tramo de curvas favorito…”. 

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