Lexus nació en 1989 con la llegada del LS400, modelo al que le dedicaron cinco años de trabajo y unos 400 prototipos. Desde entonces, siempre se han preocupado de elevar el nivel de calidad en cada uno de sus nuevos productos, quizás por eso siempre obtiene muy buenas puntuaciones en los informes de J.D. Power –este año han vuelto a ser líderes en fiabilidad–. En esta exigente familia el último miembro en llegar es el LC 500.

Nuestro protagonista estrena una nueva plataforma, denominada GAL, y representa la nueva estrategia de la marca, que ahora apuesta por un diseño más excitante y atrevido, y además se sitúa en el tope de la gama deportiva. En su desarrollo han querido que el resultado final no se diferenciase demasiado del prototipo original, el LF-LC de 2012, y la verdad es que lo han conseguido con bastante éxito. A simple vista llaman la atención sus afiladas formas, con una generosa anchura y una altura comedida (mide 4.770 mm de largo, 1.920 de ancho y 1.345 de alto).

Merecen mención aparte los grupos ópticos con triple haz de luz en la parte delantera y con efecto tridimensional en la zaga. En ambos casos, los intermitentes se sitúan verticalmente, una seña de identidad que lo hará fácilmente reconocible, sobre todo por la noche. En todo caso, se trata de un GranTurismo en configuración 2+2, que cuenta con un maletero de 192 litros (172 en caso del híbrido), para poder llevar el equipaje de un fin de semana sin problemas.

Lexus es la única marca que tiene una gama 100% híbrida –han vendido más de 25.000 modelos de este tipo en nuestro país, y un millón en todo el mundo–, por eso con el nuevo lanzamiento no podía faltar una variante “ecológica”. De este modo el cliente puede elegir entre un LC 500h, con un motor 3.5 V6 asociado a un propulsor eléctrico que desarrolla una potencia conjunta de 359 CV, o bien el LC 500, con un 5.0 V8 de 477 CV. Ambos se gestionan a través de una caja de cambios automática de diez velocidades, pero en el caso del híbrido es de convertidor de par (CVT) y en el gasolina es una convencional.

Para amoldarse a los gustos de cada conductor, el LC 500 cuenta con 6 modos de conducción, desde el más ecológico al más deportivo, pasando por el “Custom”, un modo totalmente personalizable. Con los diferentes modos se puede regular tanto la suspensión como la respuesta del acelerador y el cambio, así como la dureza de la dirección.

Todos ellos se ofrecen con dos niveles de acabados: Luxury y Sport+. El segundo ofrece llantas de 21” –las de serie son de 20”–, techo de carbono en lugar de cristal, alerón trasero retráctil y DRS con el eje trasero direccional. Este último ya parece indispensable entre los deportivos de altas prestaciones, y la verdad es que es muy efectivo.

Para nuestra toma de contacto Lexus puso a nuestra disposición el Circuito de Ascari, en Ronda (Málaga). Con 5,4 kilómetros, es el trazado más largo de España, pero en esta ocasión el tiempo de la Costa del Sol no nos acompañó. La lluvia hizo acto de presencia y tuvimos que “recortar” nuestra experiencia. Aún así, pudimos rodar con ambos modelos. Lo primero que nos llamó la atención nada más montarnos es lo cerca que estábamos del suelo –el centro de gravedad del vehículo está a tan solo 510 mm del suelo–. El interior es muy acogedor y se aprecia la calidad en cada detalle, con dos plazas muy amplias pero con todos los mandos siempre orientados al conductor, el verdadero protagonista en deportivos de este tipo.

Una vez en pista su comportamiento es modélico. Pese a un peso cercano a las dos toneladas, la inmediata entrega de par del sistema eléctrico hace que salgas disparado de cada curva. Pronto te haces a las referencias y vas buscando el siguiente cono con avidez. La conexión hombre máquina es inmediata. Al ir sentado tan abajo, su conducción recuerda de alguna forma a la de los karts. Apuras la recta, apuntas al vértice y dejas que la dirección haga su trabajo. No obstante, si vas muy rápido puede que la caja de cambios no te acompañe y en algunos momentos vaya un poco más lenta de lo que te gustaría. Aún así, la pista no estaba para grandes cronos y la conclusión fue bastante positiva, con unos frenos que muerden como pirañas y que te dan mucha tranquilidad a la hora de afrontar el siguiente giro.

Con el V8 la armonía es total. Puede que su empuje no sea tan inmediato a la salida de las curvas, pero tampoco desmerece y a medida que la aguja va subiendo por el cuentarrevoluciones todo fluye a las mil maravillas, acompañado de una impresionante melodía capaz de estremecer a cualquiera. Con un reparto de pesos muy equilibrado (51/49), se mueve con gran soltura, todavía más si llevamos el eje trasero direccional. Colocarlo en la trazada es bastante sencillo, en parte gracias a una dirección muy directa y comunicativa. En su modo de entregar las prestaciones y su noble comportamiento nos recuerda al Audi R8 (V10, 540 CV, 195.000 euros), un coche muy fácil de llevar rápido y que no exige demasiado al conductor. Aún así el día no está para grandes florituras. Toca devolver el casco y es sacar conclusiones.

El Lexus LC 500 es un excelente GranTurismo que te permite ir muy rápido a la oficina, incluso sin hacer ruido si optas por la versión híbrida. También podrás ir a buscar a los niños al colegio gracias a sus plazas traseras… Elijas el que elijas, lo bueno es que te permite combinar comodidad con prestaciones sin tener que renunciar a nada.

El nuevo LC 500h está disponible desde 120.000 euros y el LC 500 con acabado Sport+ llega a los 140.000 euros. Su intención es entrar en la liga de los Porsche 911 (el GTS de 450 CV cuesta 143.000 euros) y Mercedes AMG GT (462 CV y 145.000 euros).

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