- Publicidad -

La serie 1 del Land Rover Defender fue una de las más buscadas y anheladas de todos los tiempos: todos los chasis catalogados, archivos sobre sus paraderos, antiguos ingenieros en busca y captura para buscar toda la información posible sobre ese pedazo de historia. Nadie escapaba al encanto de estos pequeños 4×4, ¿cómo es posible que el coche que se mostró en el salón desapareciera durante tanto tiempo? Para responder a esa pregunta, tenemos que remontarnos al principio de la historia de Land Rover. La andadura de la marca inglesa comenzó allá por 1947 en Anglesey. Maurice Wilks, director técnico de Rover, tenía una granja allí, donde usaba un viejo Jeep del Ejército como herramienta de trabajo. Wilks sabía que Rover no iba a construir coches premium a corto plazo, así que tuvo una idea: ¿Y si construyo un vehículo agrícola? Un Jeep “a la británica”. En otras palabras, una mejora de lo que él ya tenía en casa. Para ello, y usando otro Jeep del Ejército como conejillo de indias, Wilks desarrolló un único prototipo con el motor P3 de Rover y una caja de cambios, tres asientos y un volante situado justo en el medio.

Land Rover Defender

Tras estos pequeños comienzos, Rover convirtió a este prototipo en un modelo de preproducción: 50 chasis, de los cuales 48 llegaron a convertirse en modelos funcionales, todos ellos numerados con 01, 02, 03…, prefijados con un R o L, dependiendo del lugar en el que se encontraba el volante –la idea de tener un volante en la parte central fue desechada muy pronto.

Esos 48 coches de preproducción ahora son santas reliquias para la historia de Land Rover. Mike Bishop, experto de la Serie 1 de Land Rover, nos contó que alrededor del 20% de esos coches han sobrevivido. “Hay un par de ellos que sabemos dónde finalizaron su vida. Los coches terminados de esa serie rara vez salen a subasta. Y si lo hacen, podría rondar fácilmente las seis cifras”.

Land Rover Defender

Sin embargo, el protagonismo indiscutible se lo lleva el primer modelo, el chasis R01, conocido hoy en día como “Huey”, debido a su matrícula, en la cual se podía leer “HUE 166, que fue conservado para la posteridad por Maurice Wilks. “En 1949, Huey fue utilizado en una granja cerca de la casa de Wilks, situada alrededor de Kenilworth”, explicaba Bishop. “Estuvo allí hasta 1955, cuando Wilks lo rescató y lo llevó al museo de Ciencias de Birmingham. Fue utilizado durante la celebración de los 10 años de Land Rover, en 1958, cuando fue puesto dentro de una gran tarta. Ahora pertenece al Museo Británico del Automóvil”.

Tan solo seis chasis después de Huey, Rover construyó el coche que ahora mismo puedes ver en las imágenes. En este momento, Susan Tonks entra en escena. Susan es una ingeniera que estuvo en Jaguar Land Rover 18 años, y que durante los últimos seis meses formó parte del departamento de Land Rover Classic, y ahora es la jefe de proyectos de restauración. “Fue construido con el volante a la izquierda en un primer momento, por eso el chasis fue apodado L07”, explicó Tonks. “Salió de la factoría el 27 de abril de 1948, y fue conducido hasta Ámsterdam a tiempo para hacer su debut el día 30”.

Land Rover Defender

Unos cuantos sueños

Este modelo permaneció en Soliull hasta el 24 de junio de 1955, cuando fue vendido a su primer dueño particular; tras esto, el libro de registro original mostraba al coche como “vendido” a otros dueños, hasta terminar en Gales en 1968. Fue aparcado y usado como un generador estático de energía durante casi 20 años. En 1988 fue vendido a un coleccionista de los primeros Land Rover, que no se percató de su importancia en la historia. El coche estuvo “durmiendo” hasta 2016, cuando el descubrimiento llegó de alguna manera a oídos de Land Rover Classic, la cual compró este ejemplar por una suma aún desconocida.

Land Rover Defender

Mike Bishop ya sabía la importancia del coche antes de que fuera encontrado: “Sabemos que solo los coches que fueron construidos y habilitados para ir a Ámsterdam fueron los chasis del 01 al 08, todos construidos con el volante a la izquierda, lo que significa que estos tenían números antiguos de chasis –excepto el Huey, con volante a la derecha reconvertido a posteriori–. Por proceso de eliminación, sabemos que el desaparecido L07 fue uno de ellos”. 

“Y así, sin más, verlo entre el follaje fue algo espectacular. Estaba en casa por la noche y un amigo mío, el cual es un historiador de Land Rover, vino corriendo y me dijo: ‘No vas a creerte lo que te voy a decir, ¡conozco a alguien que es dueño del chasis número 7!’. Una semana más tarde estaba delante de la unidad 07 perdida”. Si solo te fijas en la superficie, en lo mundano, podrías decir que esta baratija no vale nada, que solo es un puñado de hierros maltrechos con nada interesante que mostrar. Pero si vas más allá de las cicatrices y los arañazos, encontrarás una pieza única de la historia del automóvil.  

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

4 × 1 =

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.