No es una restauración. No es un coche nuevo. El Kimera EVO37 es una bofetada de fibra de carbono y gasolina a un mundo obsesionado con las pantallas y el silencio. Si buscas un electrodoméstico con ruedas, sigue haciendo scroll; esto es para los que aún tienen pulso
En 1983, el Lancia 037 hizo lo imposible: derrotar a la tracción total de Audi en el Mundial de Rallyes con un solo eje motriz. Hoy, Luca Betti y su equipo en Kimera Automobili han decidido que esa leyenda no podía morir en un museo. El EVO37 es el resultado de una obsesión enfermiza por la pureza. No es un coche para ir de A a B; es una máquina diseñada para recordarte que estás vivo a base de fuerza bruta y una dirección que lee hasta las hormigas del asfalto.

Doble sobrealimentación: El truco final
Lo que hay bajo el capó trasero es una obra de arte y terror. Kimera ha recuperado la esencia del Delta S4: un bloque de 2.1 litros que utiliza un compresor volumétrico para darte par desde el ralentí y un turbocompresor para arrancarte la cabeza cuando llegas a la zona roja.
Son 505 CV para un peso que apenas roza la tonelada. La relación peso-potencia es tan absurda que cada vez que hundes el pie derecho, el coche parece querer pelearse con la física.
Análisis Crítico: ¿Vale lo que cuesta?
Hablemos claro: pagar casi medio millón de euros por un coche que «imita» a uno de los 80 suena a locura. Pero la autoridad de este proyecto reside en su ejecución. Han utilizado los mismos proveedores que Lancia en su época dorada, han rediseñado el chasis desde cero y han cubierto todo con una piel de fibra de carbono que hace que cualquier deportivo moderno de 2026 parezca un juguete de plástico.

La experiencia de conducción es analógica, violenta y cruda. En un mercado saturado de ayudas electrónicas que filtran la realidad, el Kimera EVO37 es un ejercicio de libertad de conducir en su estado más puro. No busca ser el más rápido en Nürburgring, busca ser el más emocionante en un puerto de montaña a las tres de la mañana.
Solo 37 unidades: El club de los elegidos
La exclusividad es su otra gran arma. Solo se fabricarán 37 unidades, y la mayoría ya tienen nombre y apellidos. Es el coche de los que están hartos de superdeportivos que se conducen solos. Es una inversión, sí, pero sobre todo es un manifiesto: la gasolina aún tiene historias que contar, y Kimera las está escribiendo con sangre, sudor y mucho ruido.








