La saga de videojuegos Gran Turismo cumple 20 años, en los cuales ha vendido más de 76 millones de copias, o lo que es lo mismo, ha llevado la competición y el mundo de las carreras a 76 millones de hogares y amantes del motor. La razón de que esto haya ocurrido se llama Kazunori Yamauchi, nacido hace 50 años en Kashiwa, Japón. Ese simpático hombre decidió llevar a los hogares del mundo su pasión por la conducción, creando el simulador de carreras más famosos y vendido de la historia de la industria de los video juegos.

Hay quién señala queya hay otros mejores, que ya no es lo que fue en 1997 cuando irrumpió en la Play Station 1, pero es como la Coca-Cola, llegó primero y siempre será la original. Yamauchi tuvo muy viva siempre su pasión por los coches. Acompañaba a su padre en los negocios y desde la ventanilla del copiloto observaba a otros conductores y memorizaba las marzas y los modelos. Siempre fue un joven aplicado en los estudios y en cuanto tuvo el permiso de conducir, se convirtió en un “hashiriya”, que traducido literalmente quiere decir carrera ilegal. Sí, el vicepresidente de Sony y presidente y de Polyphony Digital y creador Gran Turismo hizo fechorías en la vía pública, como todos.

Su primer coche fue un Toyota Celica XX, como se llamó en Japón a las dos primeras generaciones del Supra, y en cuanto pudo, con 24 años pidió un crédito a cinco años y se compró todo un Nissan GT-R R32. Seis meses lo disfrutó hasta que se saló a 200 km/h y quedó siniestro. No fue yendo a por el pan. Lejos de amedrentarle, su pasión siguió intacta. Se dedicó al mundo de la programación y pronto entró a trabajar para Sony, creando su primer video juego de carreras en 1994, Motor Toon Grand Prix, de carreras de dibujos animados. Pero pronto pegó un giro de timón y se centró en algo más realista, más puro y cercano a la conducción real. Así nació el Gran Turismo en 1997. En aquel entonces fue toda una revolución para los jóvenes, pues les permitía introducirse en el mundo del motor y las carreras a cualquier edad, era llevar los circuitos al salón de casa.

Kazunori Yamauchi

Como presidente de Polyphony Digital se centró en impulsar el crecimiento del juego y llevarlo a nuevos límites. Las sagas se sucedían, también los tiempos de espera, pues el desarrollo de cada juego era costoso y largo, especialmente a medida que pasaban los años y los lanzamientos, añadiendo más y más coches hasta llegar a los 1.200 que estrenó el Gran Turismo 6, donde por cierto aparece la ciudad de Ronda, lugar donde ahora tiene una calle su creador. Esa obsesión por la meticulosidad de los detalles y el perfeccionamiento es fruto de la inspiración por Ayrton Senna, un ejemplo para él.

Y es que Kazunori Yamauchi tiene la cabeza en las mesas de diseño y los programas digitales, pero el corazón en los circuitos. Después del accidentado GT-R, y ya con una buena fortuna en el bolsillo por el éxito de la saga, Kazunori ha tenido en su garaje un Golf R32, dos Ford GT, un Nissan GT-R que le regaló la propia marca, un Mercedes SL AMG o un 911 GT3. Precisamente con la firma alemana ha tenido siempre un amorío no correspondido. Los derechos de imagen de los modelos de Stuttgar para su uso en video juegos los consiguió EA Sports, y no ha sido hasta ahora, con el nuevo Gran Turismo Sport cuando han llegado por fin a manos japonesas. Aunque fue todo un acierto tener a los RUF en ediciones pasadas. No sabemos si el creador del video juego de guerra más vendido juega asiduamente al paintball, pero el señor Kazunori Yamauchi tiene en su despacho numerosos trofeos de las carreras en las que ha participado. Y no hablamos de cualquier copa monomarca en Japón, sino carreras como las temidas 24horas de Nürburgring. En 2009 corrió con un Lexus IS-F en el Infierno Verde en la clase SP8 y logró la vuelta rápida del equipo y la victoria en su clase. Al año siguiente repitió. También corrió las 25 Horas de Thunderhill con un Civic Type-R quedando séptimo de su categoría y 23 de la general. Volvió a correr las 24 horas de Nürburgring en 2011 con un Nissan GT-R N24, ganando en su clase y siendo 36 en la general después de problemas mecánicos. Al año siguiente compartió Nissan GT-R con Luzas Ordoñez en la misma carrera, ganando en su categoría y siendo 30º de la general. Volvió a correrla en 2014 con un GT-R GT3 y el año pasado cambió a un BMW M6 GT3 terminando 22º de la general, su mejor marca.

Para Yamauchi correr en Nürburgring era como ir a la guerra, y eso, viniendo de un japonés cuyo código del honor en la batalla es inquebrantable, dice mucho. “Lo que pensaba, conduciendo en Nürburgring, es que las carreras son la guerra. Tienes tu arma. Organizas a tu equipo. Y te aseguras tu línea de suministros. Tu logística. Y entonces tienes tu carrera, tu batalla. Y la gente, a veces muere”. Pero él ha salido indemne de los más de 20 kilómetros de curvas. Es más, cuando terminaba su turno de conducir, nada más bajarse del coche se ponía a correr con el mismo modelo en el Gran Turismo, según él, para ajustar elementos del coche en el siguiente turno para hacerlo más preciso y mejor. Precisamente uno de los éxitos del Gran Turismo pasa por ahí, el increíble nivel de personalización y modificación de los vehículos. Se tomaba especial detalle en las opciones de personalización, pudiendo elegir desde la relación de marchas hasta el color del casco del piloto, pasando por el tarado de la suspensión y el reparto de frenada.

Precisamente Nissan ha sido una de las marcas más involucradas con la saga Gran Turismo. Sus coches han sido portada, objeto de devoción, y ayudó a impulsar lo que sería la escuela de talentos virtual de Gran Turismo, la GT Academy. Consistía en un concurso del que acababa saliendo una pequeña selección de jóvenes que pasaban a una finalísima en la que no solo competían en la consola, sino en la vida real. Era el sueño hecho realidad, dar el salto de la pantalla al volante real, y mira tú por donde, un taxista español ganó el primer certamen en 2008, Lucas Ordoñez, que después fichó por el equipo NISMO y llegó a ser segundo de la categoría LMP2 en Le Mans. Ahora correr para Nissan en las Blancpain Endurance Series con un GT-R GT3. Sin duda todo un ejemplo y un héroe para muchos, incluido Yamauchi, quién cree en la posibilidad del salto a las grandes disciplinas, y quién apuesta por la competición virtual. Y es que en el nuevo Gran Turismo Sport se incluye el FIA Gran Turismo Champonship, una competición interna de la que saldrá un único campeón y que cuenta con el apoyo oficial de la FIA y de varias marcas involucradas en el juego de forma oficial. El futuro no es ver a Lewis Hamilton pegarse en la pista con Vettel, sino ver a tu hijo pegarse con el coche de Hamilton desde el salón. No lo acabamos de ver.

En persona Kazunori Yamauchi entusiasma. Tiene una apariencia sencilla, siempre elegante pero a la vez deportivo, y siempre acompañado por un traductor para sus intervenciones en público o las entrevistas. Durante la que hemos podido tener con él durante el lanzamiento del Gran Turismo Sport en Módena, le preguntamos sobre la alianza con TAG Heuer, y nos comentó que “tiene una historia ligada al deporte y los sistemas de medición. Cuando hablamos con la FIA para crear el campeonato de Gran Turismo sabíamos que tendríamos que tomar los tiempos de millones de vueltas y carreras. Así que TAG Heuer tiene la experiencia en la toma de tiempos, es a lo que se ha dedicado en las carreras de coches, es lo que han estado haciendo muchos años y nosotros no teníamos experiencia en ese campo.” También nos dijo que no colecciona relojes, pero que tiene muy buena relación con TAG Heuer gracias a que en la marca comparten su pasión, en una relación que se inició hace cuatro años durante una carrera. Precisamente al acabar la entrevista, le preguntamos si volvería a correr en Nürburgring, a lo que en un perfecto inglés esta vez, agitando los puños con efusividad respondió “¡Sí, quiero correr!”. 

En su Top 3 de sus videojuegos el Gran Turismo Sport ha entrado en la primera posición, porque según él, “representa la esencia del juego a la perfección, pero en su máxima perfección”. Le siguen el Gran Turismo 1, su primogénito, el Gran Turismo 3, y el Gran Turismo 5, el primero que incluyó online. Ahora, mientras usted lee esto, millones de jóvenes corren en casa, aprenden lo que es una trazada y perfeccionan su técnica de drift o de rallye, pasando así, a ser un hashiriya virtual más.

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