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Hay mucho de Lotus en el Mazda MX-5. La primera generación del japonés tomó el legado británico justo donde lo dejó en los años setenta, y lo transformó en un producto sobresaliente que triunfó de forma decidida, manteniendo su estatus icónico en los años sucesivos, pero perdiendo algo de brillo en la segunda y tercera edición debido a los mayores compromisos, el mayor peso, las nuevas normativas o todo ello junto. Pero Mazda ha mirado otra vez hacia atrás y, en lugar de ver el Lotus ha visto que el mejor roadster era su primera generación, y ha vuelto a iluminarnos con el nuevo Mazda MX-5, un coche que bien podría llevar la firma del creador del Lotus original: Colin Chapman. Además, por 25.000 euros es un chollo y hace que cualquier GTI nos parezca carísimo, pero el problema es que, por ese precio, puedes tener un auténtico Lotus Elise, el coche que mejor captura la esencia del original y auténtico heredero de la marca. Ya estás dudando, ¿seguimos?

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Hemos buscado mucho hasta encontrar un Elise 111S, uno de los modelos que más nos gusta, un segunda generación con un diseño más atractivo y con el motor Rover de 160 CV que se equipó en los MG ZR. También se utilizaron en las últimas series motores Toyota de 190 CV. En la horquilla de precios, entre los 20.000 y los 25.000 euros, podrás encontrar algún ejemplar también en España. Nuestro consejo es comprarlo en tienda oficial y con garantía. Nuestro Elise, como cualquier Lotus, tiene sus cosillas. Meterse dentro es un ejercicio de contorsión hasta que te encajas en el bastidor de aluminio, en unos asientos tan bajos que parecen subterráneos. Dicen que los Lotus están poco equipados, pero el nuestro está cargado de opciones, como las alfombrillas, los paneles insonorizantes o los elevalunas eléctricos, casi un premium. También te recomendamos comprar uno con aire acondicionado.

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El Mazda es mucho más civilizado y, en comparación, casi una berlina, y eso que es pequeño y vamos “bajitos”, pero no tiene problemas en la entrada o salida del coche, vamos, que parece un Mercedes SLK al lado del Elise. El motor de 1.5 litros tiene la zona roja a 7.500 revoluciones, y da lo mejor de sí a partir de las 4.000, así que hay que pisarle a fondo, y es un gustazo. En marcha el Elise transmite cada junta del asfalto a su conductor por medio de una de las mejores direcciones del planeta. Táctil, precisa, difícil de llevar…, menos asistencia lo tiene todo. Más potente y más ligero, acelera y corre mucho más, y se nota más deportivo asentado sobre suspensiones más duras. El cambio es mejor en el Mazda, mucho más preciso y satisfactorio. En cuanto a los costes de mantenimiento, tanto el motor Rover como el Toyota que podemos encontrar en un Elise. El Elise hace más ruido si quitamos el techo tipo targa, y en el MX-5 es tan, tan, tan fácil descapotarlo. Sube al Lotus y sabrás cómo se siente una carta cuando la echas dentro de un buzón. En comparación, subir al Mazda es como hacerlo en una berlina.

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Para los recambios del Lotus e pueden hacer en los servicios oficiales de la marca, de la propia Toyota o en talleres independientes. Las piezas como bujías, filtros o demás accesorios no revierten complicación en el recambio y tienen un precio razonable. Lo mismo puede decirse del Mazda, con la ventaja de que, en los primeros años, apenas cambiaremos más allá del aceite y algún juego de pastillas de freno o neumáticos. En cuanto al seguro a terceros, andan a la par, aunque el Lotus siempre será más caro y, sobre todo, es más difícil de asegurar a todo riesgo, dada la mayor complejidad de reparar un chasis de aluminio con carrocería de fibra de vidrio. En lo que a fiabilidad se refiere, el Lotus siempre va a tener más pegas que el Mazda. ¿Cuál elegir? El Lotus es fantásticamente divertido, como un Caterham, pero menos utilizable en el día a día. Su valor se mantiene, sus consumibles son asequibles y lo podrás vender en unos años casi por el mismo precio si no hay imprevistos importantes, para los que tendrás que reservar un dinero después de la compra.

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El Mazda es un coche que va a mantener bien el precio en el mercado de ocasión, y que también vas a poder vender en el futuro sin que tu economía reciba un gran impacto. Su fiabilidad está fuera de duda y, además, su mecánica es sencilla, por lo que cualquier taller podrá meterle mano si, por algún motivo, abandonas el servicio oficial. La decisión final es más fácil de lo que parece. Si vamos a utilizar el coche casi cada día o se lo vamos a prestar mucho a nuestra pareja, el Mazda. Si va a ser un juguete de fin de semana o de circuito, el Lotus. Ambos son roadsters brillantes, pero el inglés entronca más con el pasado mientras el japonés es el último vestigio de un mundo del automóvil que empieza a caminar hacia un futuro lleno de híbridos, eléctricos y coches autónomos.

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