Jaguar ha dejado de jugar a ser una marca premium alemana. Con el «Spirit of Jaguar Drive», Gaydon ha enviado a sus ingenieros a los mandos del E-Type y el XJS para entender qué falló en el camino
La industria del motor en 2026 está llena de coches eléctricos que parecen electrodomésticos con ruedas. Jaguar sabe que ahí no hay futuro. Por eso, bajo la dirección de Matt Becker, el equipo de ingeniería tomó una decisión que roza lo romántico con nuevo Jaguar GT: aparcaron los simuladores y se subieron al XK120, al XJ Coupé V12 y al XJ Serie I. No buscaban nostalgia; buscaban la fisura técnica donde el confort se convierte en aplomo y la potencia en placer, no en un fastidio.
La dictadura del milisegundo: 1.000 CV con alma de XJS
Seamos críticos: prometer 1.000 CV hoy en día es fácil; gestionarlos para que no parezcan un martillazo es el verdadero reto. El nuevo Jaguar GT utiliza una tecnología de tres motores y un software de gestión que responde en un milisegundo. Esto permite un reparto de par inteligente que emula la entrega infinita de aquellos motores V12 de antaño, pero con la precisión quirúrgica del silicio moderno.
FROM LEGACY TO 1.000 HP
Acompañando a esta caballería de 1.300 Nm, Jaguar ha montado una suspensión neumática dinámica con amortiguadores activos de doble válvula. El objetivo es claro: que el coche atraviese continentes con la energía de un XJS y tome las curvas con la agresividad de un XK120. Es la apuesta del «todo o nada»: un coche que se conduce como un auténtico Jaguar, no como un Tesla con cuero caro.
Diseño: El capó que se niega a morir
Visualmente, el nuevo GT es un acto de rebeldía. Mientras la mayoría de EVs apuestan por formas de «huevo» para maximizar la aerodinámica, Jaguar ha mantenido el capó alargado y la línea de techo baja. Es un vínculo visual directo con sus raíces, un diseño que «desafía las convenciones» para devolverle al conductor la sensación de estar en un deportivo, no en un monovolumen camuflado.
La última oportunidad de la elegancia
El análisis de este movimiento nos lleva a una conclusión inevitable: Jaguar está intentando recuperar la autoridad perdida. Al mirar al XJ Serie I (Coche del Año en 1968), la marca admite que su esencia es la «potencia en la reserva». El éxito del lanzamiento en septiembre dependerá de si este GT es capaz de ofrecer un refinamiento excepcional que justifique su existencia en un mercado saturado.

No es una rotura con su historia, es una fisura necesaria en su estrategia comercial para volver a ser relevante. Si Becker y su equipo han logrado trasladar la «frescura y energía» del XJS a un chasis eléctrico de 2026, Jaguar podría haber encontrado el camino de vuelta a casa. Si no, habrán fabricado el epitafio más rápido y elegante de la historia británica.








