Cuando la niebla ocupa el Canal de la Mancha los británicos suelen decir que el Continente se ha quedado aislado, y algo así va a suceder a partir de ahora, con Gran Bretaña fuera de Europa y nosotros esperando que lleguen los barcos con sus deportivos porque, lo queramos o no, algo tiene el agua que recorre la isla para que no solo se diseñen y fabriquen allí algunos de los mejores deportivos del mundo, sino que sus conductores los compran a mansalva, e incluso la F1 tiene allí la mayor parte de los centros de operaciones de sus equipos. Dos de ellos ocupan hoy nuestro garaje, el Jaguar más potente de la historia, el F-Type SVR, y el Aston Martin casi de carreras, el Vantage GT8.

Entremos en materia porque, para escapar de Europa, tal y como indica Bruselas, qué mejor que estos dos deportivos que suman más de 1.000 CV en conjunto. Las dos marcas que los fabrican, Jaguar y Aston Martin, están viviendo un buen momento tras años muy atribulados. Jaguar termina de lanzar su primer todo terreno, el F -Pace, y promete otro SUV más mientras sigue alimentando su gama deportiva con variantes del nuevo F-Type, el rival más completo del Porsche 911 gracias a sus versiones V6, V8, cupé, cabrio, tracción trasera, total, cambio manual, automático…

F-Type SVR

Eso sí, ninguna olvida que su core business son los deportivos de motor delantero y tracción trasera, aquellos con los que ganaron en Le Mans en los cincuenta y cuya saga ha seguido, década tras década, hasta hoy. El Aston, por ejemplo, tiene un linaje de carreras, y es que este Vantage GT8 está derivado del modelo que, en las últimas 24 Horas de Le Mans, dio bastante guerra en la categoría GT, una versión que también compite en el campeonato del mundo de resistencia (WEC). El GT8 aumenta en 10 CV la potencia del V8 frente al modelo anterior y, sobre todo, se apunta a una dieta basada en la fibra, la fibra de carbono, claro, que conforma todos los paneles de la carrocería. 

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En el caso de Jaguar con el F-Type SVR, se han olvidado de la competición, pero tras lanzar y triunfar con el F-Type R, la marca ha notado que había sitio para algo aún más racing –y más caro–, por eso llega esta versión de tracción total todavía más potente, y que, con 570 CV se ofrece tanto en versión cupé como cabrio. Para despedirlos del continente con estilo acudimos hasta el Circuito de Le Mans, justo en la semana en la que se produce todo el desmontaje de la parafernalia que acompaña a las 24 Horas. 

CASI LISTO PARA COMPETIR

Aston ya nos “regaló” el pasado año el Vantage GT12 S, un modelo con motor V12 y un aspecto tan de carreras como este GT8. Para el modelo actual ha seguido la misma dieta, lo que le lleva a perder no solo 4 cilindros y 1.3 litros de cilindrada, sino también mucho peso y un buen aumento en el precio ya que, al cambio y antes de conocer su precio oficial en España, donde se venderá bajo pedido, supera los 220.000 euros. Tiene casi todos lo necesario para competir excepto la jaula antivuelco y el sistema de extinción, así que pocas veces podrás conducir un coche de calle tan cercano a los de circuito, especialmente en su ruido mecánico.

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Por algo menos de 160.000 euros el F-Type SVR es todo un chollo en comparación. No solo es más potente, con 130 CV de diferencia, sino que está más equipado y es mucho más lujoso. Cómo no, también es más rápido, y a los que la tracción total les parezca un asunto de “puretas” que no saben conducir un tracción trasera, les invitamos a que prueben el asfalto de Le Mans con la fina lluvia que está cayendo durante esta prueba. Parece increíble cómo el F-Type SVR puede poner toda la caballería en el suelo, atrapando el agarre que queda en el asfalto, para hacernos avanzar con increíble velocidad. En comparación, el Aston las está pasando canutas. Sus suspensión, más rígida, no es de dureza variable, y los Michelin casi de carreras se las ven y se las desean para evacuar la fina capa de agua. Aún así, conseguimos domar la bestia que, a su vez, nos incita a pisar a fondo con un glorioso sonido de escape.

La transformación del Vantage en un coche de carreras requiere mucho talento y mucho carbono, por lo que el precio casi se duplica respecto al Vantage convencional, y nos movemos ya en las cifras en las que Porsche ofrece su GT3 RS. Llamémoslo locura, pero al menos este Aston se ve realmente especial, con su mega-alerón trasero, el faldón delantero, las llantas monotuerca o la aerodinámica de competición. De verdad, es como si te cruzaras con un coche de Le Mans por al calle.

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EL PAPEL DE LA AERODINÁMICA

El Jaguar no puede jugar la misma baza, y aunque el equipo de Special Vehicles Operations le ha metido mano al conjunto, el resultado apenas se distingue ante el ojo no entrenado de un F-Type V6 de 75.000 euros. Eso sí, otra cosa es cómo va este aparato, con una caja automática que, en su uso manual, también resulta muy satisfactoria, y nos permite aumentar la velocidad hasta casi el infinito. Supera los 320 km/h. Es el primer Jaguar desde el XJ 220, en poder hacerlo, y no lo hace, como su antecesor, con diferentes escapes y en pruebas cerradas. Este Jaguar muestra el poder genuino de una alta potencia para poder seguir y seguir aumentando su velocidad, tal y como comprobamos en la pista de Le Mans, donde nos han dejado entrar al ver el Aston lleno de alerones y cámaras.

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El interior del Aston es casi de carreras, por eso aún choca más encontrar asientos con regulación eléctrica. Estos tienen el respaldo fijo y una curiosa forma que atrapa tu trasero como si fueras a capitanear una nave espacial o fuera a expulsarte la aceleración del Vantage. Esto no sucede ya que, aunque la velocidad es impactante, no es hiper-espacial. Pero pronto estamos en la pista dándole todo lo que podemos con la lluvia y comprobando que, en sensaciones, no hay quien le gane.

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Tomamos el volante del F-Type SVR y no hay que ser ingeniero de la NASA para saber que, con 130 CV más, va a correr más que su rival, pero la manera de hacerlo es más decente, más pulcra y quizás menos emocionante. El escape suena salvaje, y de hecho era de los que más nos gustaba hasta oír el del Aston, y el agarre es sorprendente en esta pista de patinaje improvisada. Aceleración, potencia… los 25 CV extra respecto al R se notan, y la tracción total se convierte en un aliado necesario para poder llevar a cabo las proezas técnicas. En el otro lado de la balanza está un interior, que nos parece angosto en comparación con el Vantage. El F-Type SVR no es un coche pequeño y aunque el diseño del habitáculo es excelente, el resultado en espacio podría ser mucho mejor. 

Salimos a las carreteras para activar otros de nuestros sentidos. Desde luego el GT8 está fuera de lugar, tanto que no sabemos si vale la pena pagar el doble respecto a un Vantage normal, por una de las 150 unidades que, de todos modos, ya han sido vendidas. ¿Y si Aston hiciera algo muy potente y muy civilizado? Quizá por ahí va el futuro mientras este tipo de versiones ayudan al prestigio y la economía de la marca, ahora recuperada con nuevos inversores. El camino de Jaguar es el contrario. Hay un F-Type R por 123.000 euros, y un R con tracción total por unos 130.000, por lo que pagar 30.000 euros más por 25 CV extra y algún que otro “detallito” puede parece un tanto desproporcionado. En cuanto a conclusiones, nosotros, y pese a la exclusividad del Aston, nos volvemos a casa con el Jaguar F-Type SVR. Más barato, más potente y con más confort y seguridad, no se va a revalorizar como podría hacerlo el GT8, pero nos va a asegurar jornadas de diversión en todo momento. 

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