A priori hoy tenemos dos coches muy diferentes, el Yin y el Yang de la cultura automovilística, pero ambos tienen en común una meta, ser los mejores frente a sus rivales. No se engañen por la diferencia de edad, 27 años los separan, pues sobre el papel son tremendamente parecidos. Honda ha evolucionado tanto a su Civic Type R que en esta quinta generación, cuarta para Europa, tiene las prestaciones del NSX original. Ambos están por debajo de los 1.400 kg de peso, ambos llegan a 270 km/h de velocidad punta y hacen el 0 a 100 km/h en menos de 6 segundos, pero cada uno transmite una sensación diferente al cuerpo.

Honda Civic Type R (2017) y NSX (1990)

Empecemos por el recién llegado. Este Civic Type R es una revisión profunda de la generación que le precedía, pues mejora el motor turbo ligeramente pero crece en todas sus cotas y ahora es más cómodo para el día a día. ¿Significa esto que ha perdido garra? Para nada, solo implica que ahora podremos ir a hacer la compra del mes sin apretar los dientes en los resaltos de entrada al parking, pero seguiremos llevando ese alerón provocador en la zaga. De hecho, su aspecto es más “japo” que nunca, el más radical en apariencia de su segmento para bien y para mal, pues hay quien prefiere un compacto más equilibrado pero en Japón la discreción parece no estar en su vocabulario.

Lo bueno, es que el Civic al volante hace honor a su apariencia, como no podía ser menos en un coche llegado del país del sol naciente. Es muy rápido, y muy preciso para ser un coche de tracción delantera, sin duda lo más cercano a un coche carreras-cliente que hay hoy en día en el mercado.

La combinación de su explosivo motor 2.0 VTEC-Turbo de 320 CV y su caja de cambios manual de seis velocidades es soberbia, pues esta tiene un tacto maravilloso en conducción deportiva, con recorridos cortos y precisos como si fuera una catana de hoja corta. La elasticidad del motor es bastante buena para ser turbo y se mantiene vivo a altas vueltas, de hecho, corta casi a 7.000 revoluciones y ver las luces del cuadro digital indicar el cambio óptimo se torna adictivo.

Pero es hora de subir al mito de los 90, al primer superdeportivo japonés, aquel coche que Ayrton Senna ayudó a desarrollar. El acceso no es tan sencillo como en el compacto, pero el interior es amplio y salvo por su visibilidad trasera nula, es cómodo y ergonómico. Arrancamos y el V6 de 3.0 litros cobra vida justo detrás de nosotros, sus 274 CV enviados al eje trasero aguardan. El firme está algo húmedo y su dueño, Juande, me comenta que la dirección no está óptima después del último cambio de ruedas. Moverla en parado es difícil pues no lleva asistencia, pero en marcha es precisa y acompaña a las mil maravillas a su chasis de aluminio.

De verdad te sientes en un superdeportivo y puedes ir tan rápido como en el Civic, incluso más cómodo, pero sobre todo más conectado con el coche. El sonido de la admisión chupando aire para alimentar sus seis cilindros es mágico y enlazar una curva con otra sabe mejor que un niguiri de salmón. El V6 al lado del motor turbo del Civic es más perezoso, pero solo en su zona baja, porque al superar las 4.500 vueltas se enfurece y el sonido envuelve el habitáculo pidiéndote que lo lleves alto de vueltas y empuñes su cambio de cinco velocidades con soltura. Hacer el doble embrague es casi obligatorio para ir rápidos en todo momento, llevar zapatos de charol con calcetines blancos como hizo Senna en Suzuka va al gusto de cada uno.

No hay duda de que Honda se esforzó al máximo con su primer super coche, que lo sigue siendo aún hoy casi tres décadas después, no solo por apariencia, con una silueta que atrapa, sino también por su excelente comportamiento deportivo. Elegir sobre cuál de los dos modelos quieres tener tu insignia roja dependerá de tu filosofía de vida, y de tu presupuesto claro está, pues el Civic Type R son 44.700 euros, mientras que un NSX nacional ronda los 50.000 euros y subiendo.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

dos × 1 =

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.