Más de 40 años después de su lanzamiento, descubrimos la última versión de la Marco Polo, la camper de la firma de la estrella que lleva décadas siendo sinónimo de refinamiento y comodidad: una pequeña casa sobre ruedas para disfrutar de cielos estrellados donde más nos apetezca.
Para descubrir los secretos del modelo, hemos pasado una noche en el norte de Alemania, en plena naturaleza, para vivir la experiencia Marco Polo con todas sus letras.
Y es que, no nos engañemos, la Marco Polo es mucho más que un vehículo de ocio. Su comportamiento dinámico más propio de un turismo que de una furgoneta ya es un primer atractivo. Algo que me quedó claro nada más ponerme al volante. Y es que desde el aeropuerto de Berlín, donde recogí a la protagonista de esta prueba, hasta la zona natural donde pasamos la noche, tuvimos que recorrer un tramo de Autobahn, la famosa red de autopistas alemana que cuenta con numerosos tramos sin límite de velocidad.
Y, por supuesto, aunque no fuera el objetivo de esta prueba, quise comprobar hasta dónde podía llegar la Marco Polo, sin forzar excesivamente. La protagonista en cuestión equipaba el motor V 300 d con tracción integral 4MATIC. Con una potencia cercana a los 240 CV, la V se mueve con una soltura impresionante. Solo os diré que superé los 200 km/h con bastante facilidad, aunque solo fuera por un instante.

De acuerdo, quizás no sea una velocidad demasiado asombrosa, pero hay que tener en cuenta que tampoco estamos hablando de un turismo convencional, sino de una camper completamente equipada, con toldo lateral incluido. Y lo cierto es que, este ni siquiera provoca ruidos aerodinámicos apreciables durante la marcha –si lo llevas recogido claro está–.
Aunque, evidentemente, el verdadero punto destacable del toldo no es su comportamiento a alta velocidad, sino que para esta versión 2026 ha sido completamente rediseñado para facilitar al máximo su montaje y desmontaje. Además, la manivela de accionamiento se guarda ahora en el propio soporte. Francamente práctico.
Lo más interesante: llegar e instalarte
Hablar de las bondades de la Marco Polo a nivel dinámico resulta casi innecesario. Al fin y al cabo, toma como base la Clase V y conserva todas sus cualidades en carretera, que como decía, no son pocas. Su verdadera grandeza –nunca mejor dicho– está en el interior.
En su ya conocido funcional y polivalente habitáculo equipado con cama superior, mesa, nevera, banco trasero desplazable o múltiples cajoneras y armarios, Mercedes-Benz se ha esforzado para mejorar algunos aspectos que se traducen en una mejor experiencia por parte del usuario.


Para empezar, el techo elevable es nuevo. En lugar de estar fabricado en fibra como hasta ahora, el nuevo cuenta con una estructura de aluminio de doble pared. Sin embargo, su principal novedad es especialmente perceptible y apreciable para gente alta como yo: la altura libre interior ha aumentado en 10 centímetros respecto al modelo anterior. No hace falta explicar lo muchoque esto facilita la vida a bordo, tanto en la zona del salón como en la cama superior.
Este techo dispone, además, de la opción de accionamiento eléctrico, que personalmente considero muy conveniente. A partir de final de año, también se ofrecerá un extra consistente en una lona de apertura panorámica, inédita hasta ahora en la gama Marco Polo. Un recurso ideal para disfrutar de las estrellas o las vistas durante las noches despejadas de verano.
Otra de las novedades destacables del interior es el sistema de iluminación ambiental LED integrado en el propio techo elevable, y configurable al gusto con distintos niveles de intensidad según las necesidades de cada momento. Todas las funciones pueden gestionarse desde la aplicación para smartphone o, alternativamente, desde la pantalla del salpicadero.


El sistema de oscurecimiento de las ventanas del habitáculo es un poco “menos tecnológico” pero totalmente efectivo: se trata de unas prácticas cortinillas magnéticas que se ajustan a la perfección a los cristales desde el interior. Por su parte, el banco trasero ha sido rediseñado y la nevera también ha recibido mejoras destinadas a aumentar su eficiencia energética.
Dejando la tecnología a un lado
Sí, la Marco Polo viene muy bien equipada a nivel tecnológico. Conectividad total, un sistema de infoentretenimiento completo con sistema de audio Bose de 8 altavoces, numerosos asistentes electrónicos… Sin embargo, si os digo la verdad, una vez llegamos a plena naturaleza y nos instalamos, lo primero que hice fue dejar el teléfono a un lado para no volver a tocarlo.
Qué bonito es desconectarse y disfrutar del entorno natural desde una posición verdaderamente cómoda, ¿verdad? Es entonces cuando llega el momento de girar los asientos del conductor y el acompañante hacia atrás para crear un salón, o sacar las sillas y la mesa plegables al exterior para cenar con un paisaje de cinco estrellas.

Hora de dejar las prisas a un lado, poner buena música en el sistema de audio y disfrutar lentamente del momento. La Marco Polo permite cubrir rápidamente grandes distancias para, una vez en destino, recuperar precisamente aquello que hoy más escasea: tiempo y tranquilidad.
Puede parecer un contrasentido pero en realidad no lo es, al menos en el mundo en el que vivimos. Son los tiempos actuales, en los que casi todo el mundo corre como pollo sin cabeza para llegar a todas partes sin saber por qué. En este caso sí, llegar antes permite aprovechar mejor los momentos de calma una vez instalados, disfrutando de todo el confort que ofrece nuestra protagonista.
Cuánto ha evolucionado el concepto
Y es que el concepto ha evolucionado enormemente desde la primera Marco Polo, nacida en los años 80: una furgoneta igualmente muy equipada para la época y sobradamente preparada para acampar, pero con un motor diésel de alrededor de 80 CV y un cambio manual de cuatro o cinco velocidades, según versión.
Y no hablo de teoría sino de práctica. Porque al llegar a nuestra zona de acampada nos encontramos con la primera Marco Polo frente a la recién llegada, cara a cara. Aunque la “original” estaba allí principalmente como atrezzo, no perdí la oportunidad de probarla por la antigua carretera de adoquines por la que acababa de llegar con la V 300 d.
De repente, a los mandos de aquella antigua T1, la carretera pareció cambiar por completo. El paisaje tomó otra dimensión y los adoquines empezaron a trasladarse al habitáculo mediante un particular traqueteo de la carrocería, acompañado por el ruido del motor diésel subiendo de vueltas a un ritmo necesariamente pausado.

Cada cambio de marcha, con la extensa palanca de largo recorrido, se convertía en un ritual. El contraste con el cómodo y ágil modelo actual es verdaderamente asombroso, y representa perfectamente la evolución del vehículo en consonancia con la de los tiempos. Y es que cuesta imaginar viajar hoy con la parsimonia con la que se viajaba hace cuatro décadas, sin pasar de 80 km/h.
En cualquier caso, esta mini prueba con la camper original que inició esta famosa saga quizás fue un tanto anecdótica pero a su vez fue conocer cómo empezó todo. Y hasta dónde ha llegado la marca bávara con el proyecto con una evolución que es asombrosa.
Porque el nuevo modelo 2026 de la Marco Polo además de ser la más moderna y avanzada, representa una apuesta más fuerte que nunca por parte de Mercedes-Benz en lo referente al modelo. ¿En qué sentido? La clave no está tanto en los detalles como en el propio proyecto: por primera vez en los más de 40 años de existencia de la Marco Polo, Mercedes-Benz asume internamente la fase final de producción y camperización del modelo en instalaciones de la propia marca.
Hasta 2025, la Marco Polo salía de la factoría de Vitoria como una Clase V para completar posteriormente su transformación como camper en las instalaciones de Westfalia, socio histórico de Mercedes-Benz en este modelo desde los años 80.


Desde 2026, las Marco Polo continúan produciéndose en Vitoria, de donde salen como Clase V. Sin embargo, la segunda fase del proceso –la camperización propiamente dicha– se realiza ahora en la planta de Mercedes-Benz Vans en Ludwigsfelde, Alemania. El objetivo es ganar flexibilidad y mejorar los plazos de entrega del modelo.
Esta es, sin duda, una de las mayores apuestas de la marca por este icónico modelo desde su llegada hace más de 40 años. Y no es de extrañar, porque la demanda de este tipo de vehículos continúa mostrando una tendencia positiva en el mercado camper.
Tras vivir la experiencia Marco Polo con todas sus letras, pasando una noche en ella disfrutando de un cielo estrellado como pocas veces he visto en mi vida, puedo dejar constancia que la versión 2026 de este modelo puede efectivamente convertirse en un hogar encantador itinerante. Encontrar la ubicación perfecta será tarea de cada usuario para cada ocasión.
El inicio de ventas de la nueva Marco Polo comenzará en septiembre de 2026 y las primeras unidades llegarán al mercado a partir de enero de 2027.








