Ferrari Luce: cuando el silencio obliga a reinventar la emoción

Ferrari Luce: cuando el silencio obliga a reinventar la emoción

Se acaba de presentar el nuevo Ferrari Luce —“luz” en italiano— en la segunda fase de un lanzamiento dividido en tres pasos, centrado esta vez en el interior y la interfaz. Pero esto no es simplemente mostrar un habitáculo: es enseñar el camino que seguirán los futuros eléctricos de Maranello.

La marca se separa de la digitalización masiva que domina el mercado y apuesta por algo más interesante: interacciones intuitivas, claras y funciones bien definidas. Pantallas digitales, sí, pero combinadas con botones físicos. Tecnología, pero con alma mecánica.

Cuando desaparece el sonido, la interacción debe hablar

Un Ferrari siempre ha hablado alto. Lo hacía a través del motor, de la vibración del chasis, del eco metálico del escape. El Luce cambia esa ecuación. Si el sonido se atenúa, la experiencia no puede quedarse en silencio, y es ahí donde la ergonomía se convierte en una herramienta emocional.

Elementos del interior del Ferrari Luce

Cada gesto debe transmitir algo. El volante responde con precisión mecánica y los mandos físicos ofrecen un clic calibrado, audible y tangible. El cuadro se mueve solidario a la columna de dirección para que la información permanezca alineada con la mirada del conductor, mientras que la consola integra un apoyo natural para la palma que permite interactuar sin apartar la vista de la carretera. Ferrari ha trabajado en reducir la carga cognitiva simplificando la jerarquía visual y separando claramente los controles físicos de las salidas digitales. La emoción no desaparece: simplemente se desplaza del oído a la mano.

Pantallas OLED con profundidad real

Ferrari no ha querido llenar el interior de superficies táctiles planas. Ha optado por mezclar lo mejor de dos mundos: pantallas OLED desarrolladas en colaboración con Samsung junto a botones físicos reservados para las funciones esenciales. En la consola central, los mandos más importantes siguen siendo directos y accesibles, mientras que el resto se integra en la pantalla con un tratamiento visual que aporta profundidad y volumen, alejándose de la estética plana habitual en muchos eléctricos.

En el cuadro de instrumentos esa intención es todavía más evidente. Aunque se trata de pantallas digitales, la sensación es tridimensional. Las funciones clave —velocidad, nivel de batería y datos principales— permanecen siempre visibles, mientras que otras informaciones pueden configurarse según las preferencias del conductor. Es tecnología, pero no fría; digital, pero con una lectura clara y casi analógica.

Un volante nuevo con alma Ferrari

El volante introduce un concepto distinto sin romper con la tradición. Su estructura es de aluminio y está forrada en material espumoso, con una inspiración clara en los Ferrari de los años 50 y 60. A pesar de ese guiño histórico, mantiene los controles clásicos de la marca: intermitentes, modos de conducción, ajustes de suspensión y accesos rápidos como el control de velocidad.

Un detalle interesante es que el volante y el cuadro se mueven de forma uniforme, como un bloque, generando una sensación de cohesión visual y funcional. No es solo una cuestión estética, sino una forma de reforzar el enfoque centrado en el conductor.

Consola central y la llave que interactúa contigo

En la consola central se concentra parte del carácter del Luce. Los controles físicos para funciones esenciales conviven con la pantalla principal, creando una transición natural entre lo mecánico y lo digital. Sin embargo, el elemento más llamativo es la llave. Incorpora una pequeña pantalla con el logo de Ferrari que, al insertarse en la consola, interactúa con el sistema del vehículo y activa una secuencia visual que acompaña el arranque.

Ese momento previo a la conducción deja de ser un gesto neutro para convertirse en parte de la experiencia. Incluso antes de moverse, el coche ya ha comenzado a comunicarse con el conductor.

Materiales pensados para durar

En el Ferrari Luce, los materiales no buscan impresionar al primer vistazo, sino convencer con el paso del tiempo. El aluminio reciclado se deja visible, con un acabado sólido y preciso que transmite calidad real, mientras que el vidrio utilizado en consola y cuadro aporta claridad y resistencia, reforzando la sensación de cuidado en cada detalle.

En un mercado eléctrico dominado por grandes pantallas y superficies lisas, Ferrari apuesta por materiales que se sienten auténticos y que mantengan su carácter con los años. El objetivo no es parecer un dispositivo tecnológico más, sino conservar esa sensación premium que define a la marca incluso en la era eléctrica.

LoveFrom: diseño tecnológico sin perder identidad

Equipo de diseño y dirección de Ferrari junto a LoveFrom
Equipo de diseño y dirección de Ferrari junto a LoveFrom

Si el diseño resulta familiar es por la colaboración con LoveFrom, el estudio fundado por Marc Newson y Sir Jony Ive, quien trabajó durante más de dos décadas en Apple. Esa influencia se percibe en la limpieza de la interfaz, en la jerarquía visual y en la importancia concedida al tacto de cada elemento.

Sin embargo, el resultado no diluye la identidad Ferrari. Al contrario, la reinterpreta desde un prisma contemporáneo en el que el diseño industrial y la emoción automovilística se integran sin renunciar a la esencia de la marca.