Ferrari Luce: así será el primer eléctrico de Maranello

Ferrari Luce: así será el primer eléctrico de Maranello

Ferrari afronta uno de los mayores desafíos de su historia: electrificarse sin perder su esencia. El proyecto Luce no es solo un coche, es una redefinición completa de la marca.

Cambio estratégico: electrificación sin ruptura

Ferrari esta a punto de afrontar uno de los movimientos estratégicos más delicados de su historia reciente. El primer Ferrari completamente eléctrico –conocido internamente como Elettrica y posteriormente asociado al nombre Luce– no es simplemente un nuevo modelo dentro de la gama, sino un ejercicio de redefinición para una marca cuya identidad ha estado ligada durante casi ocho décadas al sonido, la respuesta y la arquitectura de un motor de combustión.

En Maranello son muy conscientes de hasta qué punto el cliente Ferrari valora la experiencia sensorial. Hace poco lo comprobaron con la sustitución del botón físico de arranque por un sensor táctil en el volante: la reacción fue negativa. Faltaba tacto, ritual y sensación mecánica, y la marca decidió rectificar. Ese episodio define el enfoque del eléctrico: la tecnología debe enriquecer la experiencia, no sustituirla.

Inicialmente se proyectó que los eléctricos representarían cerca del 40% de las ventas en 2030, pero la compañía ha revisado esa previsión. Ahora estima un reparto más equilibrado: 40% híbridos, 40% combustión y 20% eléctricos.

Un gran turismo eléctrico de más de 1.000 CV

Desde el punto de vista técnico, el Luce no pretende ser un superdeportivo equivalente a un 296 sin motor térmico. Ferrari reconoce que la química actual de baterías no compensa todavía el aumento de peso con una ventaja prestacional clara.

Por eso el planteamiento es el de un gran turismo de cuatro puertas, capaz de combinar altas prestaciones con uso cotidiano. La arquitectura es ambiciosa: cuatro motores eléctricos y más de 1.000 CV de potencia total. El eje trasero desarrolla 831 CV y el delantero 282 CV.

Las cifras previstas sitúan al modelo en territorio de superdeportivo: menos de 2,5 segundos en el 0 a 100 km/h, alrededor de 310 km/h de velocidad máxima y más de 530 km de autonomía. La batería tiene una capacidad bruta de 122 kWh y el peso total ronda los 2.300 kg.

Ingeniería propia: control absoluto en Maranello

Ferrari desarrolla el sistema completo en Maranello y realiza allí el ensamblaje final, mientras que las celdas proceden de SK On. No se trata de una solución externalizada, sino de un proyecto propio en el que la marca controla arquitectura, software y dinámica.

El elemento clave no es la potencia, sino el control. Cada motor gestiona el par de forma independiente, permitiendo un vectorizado extremadamente preciso en cada rueda. A esto se añaden suspensión activa y dirección trasera independiente.

También destaca el tratamiento térmico: Ferrari utiliza una resina de alta conductividad en lugar de refrigeración directa por aceite, y rotores con mangas de fibra de carbono para soportar esfuerzos extremos.

Un interior revolucionario que redefine la interacción

El apartado más sensible es la interacción con el conductor. El Luce incorporará levas tras el volante y cinco niveles de entrega de par que funcionan como un cambio virtual, buscando romper la linealidad típica de los eléctricos.

Además, un sistema transforma vibraciones reales del motor en sonido dentro del habitáculo, filtrando frecuencias y generando una experiencia más emocional. No imita un V12, pero sí mantiene una relación entre carga y percepción sonora.

El interior se basa en una arquitectura continua sin separación clásica entre cuadro, consola y salpicadero. Todo se organiza en torno a entradas (mandos físicos) y salidas (pantallas), desarrolladas simultáneamente como un sistema integrado.

El volante, inspirado en los Nardi clásicos, y el cuadro con paneles OLED móviles refuerzan esa nueva identidad, combinando tradición y tecnología.

Un Ferrari para nuevos clientes

Desde el punto de vista comercial, Ferrari ha sido clara: no obligará a sus clientes tradicionales a adoptar el eléctrico. El objetivo es atraer nuevos perfiles, especialmente en mercados como China, donde la aceptación del vehículo eléctrico es elevada.

El Luce no representa una ruptura con el pasado, sino una ampliación tecnológica. El verdadero desafío no es fabricar un eléctrico rápido, sino lograr que siga sintiéndose como un Ferrari.