Ocurrió un 19 de marzo. Fernando Alonso celebraba su centenario en el cajón, bebía agua de rosas y reía ante el mundo. Minutos después, los despachos intentaron quitarle lo que el asfalto le había dado
En la Fórmula 1, ganar en la pista es solo la mitad del trabajo; la otra mitad es sobrevivir a la burocracia. Hoy hace exactamente tres años, en el GP de Arabia Saudí 2023, vivimos uno de los episodios más bochornosos de la historia reciente de la FIA. Fernando Alonso, en su segunda juventud con Aston Martin, cruzaba la meta tercero. Era su podio número 100. Lo que siguió después fue un guion de película de serie B que dejó a los aficionados con una pregunta: ¿Quién manda realmente aquí?
El «crimen» del gato hidráulico
Cronología del Esperpento: Yeda 2023
- 🏁 20:15h: Alonso cruza la meta 3º. Podio histórico.
- 🏆 20:30h: Ceremonia de podio. Alonso celebra el 100.
- ⚖️ 21:15h: La FIA anuncia sanción de 10s. Alonso cae al 4º.
- 📑 23:30h: Apelación formal de Aston Martin con 7 pruebas en vídeo.
- ✅ 01:45h: La FIA rectifica: Alonso recupera su 3º puesto.
La bofetada llegó cuando Alonso ya se estaba bajando del podio. Una sanción de 10 segundos por, supuestamente, no haber cumplido correctamente una penalización previa. ¿El motivo? Un mecánico tocó el coche con el gato antes de tiempo. La FIA le quitó el trofeo y se lo entregó a un George Russell que no sabía muy bien dónde meterse. Mientras el mundo dormía, Aston Martin inició una batalla legal en los despachos de Yeda, demostrando con vídeos que el reglamento era tan ambiguo que ni los propios comisarios sabían aplicarlo.
Justicia de madrugada

Casi a las dos de la mañana, la FIA tuvo que claudicar. Admitieron que «no había un acuerdo claro» sobre qué significaba «tocar el coche» y le devolvieron el podio a Alonso. Pero el daño ya estaba hecho. La foto del podio 100 estaba manchada y la credibilidad de la competición, bajo mínimos. Alonso, con su habitual ironía, se limitó a disfrutar de un trofeo que ya había dado por perdido, recordándonos que su libertad de conducir siempre estará por encima de cualquier oficina técnica.
¿Ha aprendido algo la FIA?
Tres años después, seguimos viendo inconsistencias que harían sonrojar a cualquier deporte serio. El caso de Yeda 2023 no fue solo un error de cálculo; fue el síntoma de una Fórmula 1 que a veces parece más preocupada por el proceso que por el resultado. Para Alonso, aquel podio fue la confirmación de que seguía siendo el «matador». Para nosotros, la prueba de que, en este deporte, la bandera a cuadros no siempre es el final de la historia.








