España entre los mejores

España entre los mejores

Un año más, lo mejor del mundo de los clásicos se dio cita en el campo de golf de Pebble Beach (península de Monterey, California). Más de 200 automóviles inscritos, entre los que hubo varios propiedad de entusiastas españoles, lo cual siempre es un motivo de orgullo para quienes compartimos esta gran afición.

Entre las decenas de eventos que se celebran durante la Car Week el más conocido es el Pebble Beach Concours D’Elegance, aunque The Quail va ganando interés para las marcas año tras año. Se organiza desde 1950 en el campo de golf homónimo, que tiene 18 hoyos y está situado junto al mar. La edición de este año se celebró el domingo 16 de agosto y reunió a 218 automóviles y 15.000 espectadores. El concurso es reconocido por celebrar el estilo atemporal, y al mismo tiempo rendir homenaje a vehículos de gran relevancia histórica.

Cada año la organización elige unos temas principales sobre los que girará el evento, y en la última edición, la 75º, prestaron especial atención a Ferrari, celebrando el papel fundamental del fabricante italiano desde los primeros años del evento y su dominio en las carreras más prestigiosas. Otros puntos de interés fueron los modelos con carrocería Vignale o el nacimiento de los streamliners, los mejores automóviles de los años 30 con carrocerías aerodinámicas.

También se rindió tributo a las históricas carreras en carretera de California. La primera competición de Pebble Beach se celebró en noviembre de 1950, y el primer Pebble Beach Concours se organizó en paralelo a ella. Las carreras continuaron en el bosque de Del Monte hasta 1956, y contaron con la participación de pilotos y constructores de primer nivel, entre ellos Phil Hill, Carroll Shelby, Ken Miles o Richie Ginther. Con el tiempo, el trazado sinuoso y flanqueado por árboles resultó demasiado peligroso, por lo que se diseñó un circuito dedicado en el lecho de un lago seco cercano: “Laguna Seca”.

La exhibición “Pebble Beach Road Race” reunió coches deportivos que compitieron en el bosque a principios de la década de los 50, tanto máquinas de los mejores fabricantes como algunas creaciones artesanales icónicas. A este grupo pertenece el Glasspar Mameco-Ardun Bill Tritt Special, un coche con una historia fascinante que llevaron las españolas Iria y María Fernández.

Se fabricó en fibra de vidrio y su creador fue Bill Tritt, una leyenda del automovilismo estadounidense. Como parte de una campaña de marketing para promocionar sus carrocerías de fibra de vidrio Glasspar, allá por 1953, Tritt reunió a un equipo profesional para construir un coche de carreras. Tritt eligió a Ed Martindale y Ted Mangles (fabricantes de chasis Mameco) para construir el chasis de competición. Y C.T. Automotive, responsable de tantos récords de velocidad en Bonneville, fue contratada para construir y mantener un potente motor Ardun-Mercury. Tritt, por supuesto, proporcionó la preciosa carrocería Glasspar G-2.

El Mameco-Ardun se convirtió en el coche de carreras de fábrica de Glasspar y en 1953 compitió en Pebble Beach, Golden Gate, Santa Bárbara y March Field. Warren Gerdes lideraba una carrera preliminar en Pebble Beach en abril de 1953 hasta que el coche se averió por un incendio en el motor en la última vuelta. Un mes después, Gerdes terminó séptimo en la carrera principal en Golden Gate. Pollack corrió con el coche en Santa Bárbara en septiembre del 53, terminando primero en su clase y tercero en la general, detrás de Phil Hill con Ferrari (campeón del mundo de F1 con la marca italiana en 1961) y Bill Stroppe (Kurtis). Pollack terminó sexto dos meses después en una carrera nacional en March Field.

También es muy especial la preparación del motor. También hay que destacar que el ingeniero Zora Arkus-Duntov diseñó las famosas culatas Ardun (de ARkus zora DUNtov) para motores Ford/Mercury entre 1949-1953. Los motores con culatas Ardun rinden unos 300 CV y suenan de maravilla, diferente a otros V8 americanos. Hay poquísimos V8 Ford/Mercury con culatas Ardun. Después Arkus-Duntov fue fichado General Motors para desarrollar el Corvette, y se le considera el “padre” del mítico deportivo americano.

El Glasspar Mameco no fue el único coche que llevó la familia Fernández, ya que expusieron también otra exquisita y rara pieza del automovilismo estadounidense. Hablamos del Kurtis 500SX de 1955.

Frank Kurtis (1908-1987) fue un diseñador y constructor de coches de carreras que aplicó técnicas aeronáuticas en sus creaciones. A lo largo de los años construyó centenares de “midgets” Kurtis-Kraft, unos asequibles monoplazas con motor delantero, ligeros y rápidos, que tuvieron mucho éxito en los circuitos estadounidenses a finales de los años 40 y 50. De hecho llegaron a ganar varias ediciones de las 500 Millas de Indianápolis (en 1951 esta prueba estaba incluida oficialmente en el mundial de F1, aunque en realidad los equipos europeos no fueron).

Kurtis también construyó coches deportivos biplazas como el Kurtis-Omohundro de 1947, considerado hoy en día el primer coche deportivo estadounidense de posguerra. Después creó el 500S, el 500KK, el 500S, el 500SX (el modelo que nos ocupa) y el 500M. El SX empleaba un chasis tubular de acero y se construyeron menos de una docena (quizás solo la mitad de esa cifra). Bajo el capó lleva motor V8 Buick “Nailhead” y compitió en la última carrera en carretera de Pebble Beach, el Trofeo Del Monte de 1956 para coches modificados de más de 1.500 cc.

Con Bill Murphy al volante se mantuvo entre los líderes durante el primer tercio de la carrera para ir perdiendo posiciones. Un Kurtis 500S con motor Cadillac pilotado por Lou Brero obtuvo un resultado algo mejor, ya que quedó cuarto en la clasificación general y vencedor en su categoría.

La presencia de deportivos tan especiales como el Glasspar y el Kurtis aportó aire fresco a una selección de joyas tan maravillosas como previsibles. Ejemplo de ello es que este año acudieron tres Ferrari 250 GTO. Además del protagonismo de la marca de Maranello se celebraron las creaciones de Vignale, y entre los Ferrari carrozados por Vignale quizá el más conocido es el 340 México. La marca italiana fabricó cuatro unidades, tres cupés y un spider para la Panamericana de 1952. En Monterey brilló el chasis 0226 AT, decorado con la publicidad “1,2,3”.

Nuestro amigo e historiador Fernando de la Hoz nos contó además que esa decoración tiene raíces españolas; Manuel Ontañón era un empresario de Santander y triunfó en México comercializando el aceite de maíz “1,2,3”, cuando lo normal era cocinar con manteca de cerdo. El coche con el dorsal 14 estuvo a la venta en Girardo & Co. el año pasado y ha participado en el evento inscrito por Santiago Martínez (Madrid).

No obstante, los italianos más exóticos fueron los míticos Alfa Romeo B.A.T, que ya se vieron juntos en este escenario en 1989 y se vendieron juntos por 12,4 millones de euros en 2020. Se trata de tres prototipos diseñados por Franco Scaglione y fabricados por Carrozzeria Bertone entre 1953 y 1955, sobre la base mecánica del Alfa 1900 de cuatro cilindros de la época. Las siglas responden al nombre Berlina Aerodinamica Tecnica, y todos fueron desvelados en sucesivas ediciones del Salón de Turín. El primero fue el B.A.T 5 de 1953 (color azul). Le siguió el B.A.T 7 de 1954 (gris oscuro) y el B.A.T 9 (gris claro) de 1955.

Lo menos “clásico” de este año fue la fantástica selección de coches japoneses de resistencia que brillaron en Le Mans o Daytona. Desde el Toyota 85C L Longtail de 1985 pasando por máquinas de Mazda, Honda y Nissan, hasta llegar al Toyota TS050 Hybrid Le Mans de 2018.

Entre los favoritos para lograr el premio “Best of Show” 2026 brillaron piezas como el Delahaye 165 Figoni et Falaschi Cabriolet de 1938 presentado por The Pearl Collection (Friz Burkard) de Suiza; el Ferrari 375 MM Pinin Farina Berlinetta de 1955 presentado por la Heinecke Family Collection de Bangkok, Tailandia; o el Ferrari 375 America Vignale Cabriolet de 1954 presentado por RQ Collections de The Woodlands, Texas.

Mención aparte merece el Bugatti 57SC Atlantic, uno de los tres que se conservan porque el paradero del cuarto es un misterio (el negro es de Ralph Lauren). Este Bugatti era la estrella del museo de coches franceses del periodo Art Decó de Peter Mullin, quien lo compró junto a Rob Walton (de Walmart) por unos 40 millones en 2010 al doctor Peter D. Williamson. Mullin falleció en 2023 y lo llevó Walton. El 57SC ya fue “Best of Show” en este escenario, en 2003.

“Best of the show” para duesemberg

Finalmente el máximo galardón de la última edición se concedió al Duesenberg SSJ Special Speedster de 1935 que originalmente perteneció al actor Clark Gable. El SSJ encarna el estilo de la época, con su fluida línea de capó y su parabrisas inclinado. Ha sido restaurado recientemente a su estado inicial, en color negro y un interior de cuero en tono silla de montar claro.

Esta impresionante máquina con motor de ocho cilindros en línea, compresor y 400 CV se impuso a más de 200 competidores, incluyendo 33 participantes internacionales de 14 países y 185 participantes de EE. UU. procedentes de 30 estados.

El Duesenberg SSJ Special Speedster ganador fue presentado por el banquero Harry Yeaggy, de Cincinnati (Ohio) quien declaró: “Gané una vez anteriormente, hace 19 años, pero ahora lo aprecio mucho más”, dijo Yeaggy. “Aprecio el arduo trabajo que conllevó y el tiempo que tomó llegar hasta aquí. La gente no se da cuenta de lo difícil que es, de lo especial que es ganar este premio. Es increíble”.

Ferrari 340 México con carrocería Vignale, participante en la Panamericana de 1952.

Yeaggy ganó el “Best of Show” en 2007 con el Duesenberg SJ Speedster de 1935 conocido como el “Mormon Meteor”. Duesenberg mantiene su estatus como la marca estadounidense más galardonada en Pebble Beach, habiendo acumulado ahora un total de ocho trofeos Best of Show.

Por su parte la presidenta del Concours, Sandra Button, añadió: “este Special Speedster, uno de los dos únicos jamás fabricados, ofrece tanto estilo como rendimiento, además de contar con un fantástico trasfondo histórico en Hollywood”.

El Pebble Beach Concours recaudó más de 4,3 millones de dólares para obras de caridad este año, lo que eleva el total de donaciones benéficas del evento a más de 50 millones hasta la fecha. Estos fondos beneficiarán a más de 130 organizaciones locales sin fines de lucro dedicadas a mejorar la educación, la salud y el bienestar de los niños de todo el condado de Monterey.

Vista panorámica del Club de Golf de Pebble Beach, con el mar a la derecha.

El próximo Pebble Beach Concours d’Elegance, que se celebrará el 15 de agosto de 2027, homenajeará a la legendaria marca gala Delage, con una impresionante selección de coches de esa firma, además de los 40 años del Ferrari F40 o una clase excepcional de vehículos Delahaye.