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Dicen que entre los sueños de todo hombre corriente está el de, en algún momento de la vida,  poder comprarse un Porsche. Seguramente se me pueda considerar un “hombre del montón”, así que desde pequeño yo he sido de esos. Corrían los años 90 y recuerdo ir al colegio en el R5 de mi madre y ver siempre en la misma calle y durante años, semana sí semana no, un exquisito 968 amarillo que me tenía robado el corazón. Ha llovido desde entonces.

968

Barcelona, Enero de 2019. Son las 9.00h de un martes y estoy de suerte. Tengo 3 días libres por delante y tengo ganas de salir a hacer lo que más me gusta: disfrutar de la conducción por carreteras secundarias. Esta vez me dirigiré al norte de nuestra geografía. En ocasiones los sueños se cumplen, pero luego te acostumbras a ellos; en general uso poco mi 968. Lo compré dos años atrás, e incluso ha llegado a rondar por mi cabeza la idea venderlo porque lo saco relativamente poco. Por eso entre otras opciones que tengo en el parking lo elijo para irme de viaje; podría ser la última experiencia juntos. Bajo a la planta -1 y me acerco al coche escondido debajo de su funda para destapar su inconfundible y atractiva silueta. Arranco, lo dejo calentar unos minutos y salgo a la calle.

Maldita la hora. Por si alguien se pregunta qué forma tiene el infierno, yo se lo puedo contar. Tiene forma de calle Paris de Barcelona a esa hora de la mañana, con el tráfico colapsado, furgonetas paradas en cualquier lado porque se han quedado sin zona de carga y descarga, conductores nerviosos, y un enorme carril bici con la anchura del carril bus ocupando un espacio vital infrautilizado desde su instauración. Entiendo que la administración sabe más que yo en materia de movilidad sostenible sobre todo gracias a sus amplísimos equipos de expertos supuestamente cualificados, así que seguro que todo debe tener una explicación razonada a tal aparente caos. O al menos esto es lo que me digo para no alterarme.

Escapada Porsche 968 Navarra

Pero todo esto hoy no importa, mi infierno es transitorio porque yo me largo. Un poco más de paciencia y en menos de media hora me encuentro en carretera abierta dejando atrás la jungla urbana, con rumbo norte y con poco tráfico a mi alrededor. Me siento a gusto a los mandos de mi coche y me relajo disfrutando de la conducción y la buena música. Los años no han hecho mella en el 968. Quizás no tenga pantallas táctiles, ningún tipo de conectividad ni nada parecido, pero tampoco se echa en falta. Los asientos siguen siendo cómodos, los relojes claros y los mandos accesibles. Además, los materiales son de calidad y en general siguen en buen estado pasados casi 30 años. Me gusta.

Pasan los kilómetros a lo largo de la A2 y va cambiando el paisaje conforme me acerco a las tierras de Lérida. De repente la niebla lo cubre todo, y me pregunto cómo harán en estas tierras para mantener el ánimo. Así que tras hacer unas gestiones dedico un instante a pensar en mis amigos ilerdenses que viven entre la niebla, pero inmediatamente reemprendo la marcha hasta Monzón donde pararé a comer con el sol de vuelta. Recaigo en el Hostal La Carrasca, uno de esos restaurantes tan comunes antaño y tan escasos hoy en día en que la comida es casera, los jubilados juegan a cartas sin parar mientras se toman unos vinitos y el trato es personal.

Escapada Porsche 968 Navarra

Parece que me haya transportado en una cápsula del tiempo 30 años atrás, si no fuera porque no está presente el olor a cigarro que nunca faltaba en estos locales. Parece un tiempo lejano acostumbrado a la vida urbana. De repente me doy cuenta que mi 968 tiene los mismos años que el hostal y sin embargo lo veo mucho más actual. Esto me hace contextualizarlo e imaginar lo muy moderno que se debía ver en el año 92. Tras esta reflexión de carácter tan profundo a la que llego acompañado de mis lentejas caseras, mi flan casero y mi cafelillo,  pago –buena costumbre la mía-: Bueno y barato, así de gusto.

Mi destino Pamplona, Navarra, pero no tengo prisa. Cuando viajas por placer y sin horarios que cumplir conduciendo un coche que te gusta lo importante es disfrutar del camino.  Así que lejos de optar por las vías más rápidas, me desvío por el norte de Aragón para perderme por su interior.

 

Escapada Porsche 968 NavarraSoy un gran fan de Huesca y sus paisajes, casi tanto como de de sus carreteras poco transitadas. Carreteras como la A-132, una vía con un entorno de naturaleza magnífico que no hace sino recordarnos los muchos rincones bellos que tenemos en nuestro gran país.

No hay mucho tráfico – ¿cómo lo va a haber un martes de inverno por la mañana en una carretera secundaria de Huesca? – Así que dadas las condiciones aprovecho para exprimir un poco el 968 entre montañas.

Escapada Porsche 968 Navarra

Quizás las cifras de potencia parezcan de risa a día de hoy puesto que cualquier compacto gti lo humillaría. Pero en su época no lo eran. El motor potente atmosférico de 4 cilindros y 3000 cm³ da 240cv, tan sólo 10 cv menos que el 911 coetáneo, el 964 de 1992. Sin embargo, a diferencia del 911, el 968 ya equipaba una caja de cambios de 6 relaciones lo cuál era un auténtico adelanto. Si a esto le sumamos un reparto de masas perfecto y un peso de 1400kg tenemos todos los ingredientes para ser una máquina muy efectiva. Aunque para qué engañarnos, no necesito ir tan rápido como permitiría el chasis. Con ir ligero disfruto de sobra tanto de la conducción como del paisaje.

Tras cruzar Huesca, llego a Navarra. El último tramo del día me conduce por la N-240 y la A21 hasta Pamplona. Tras una jornada de 450kms llego al Hotel Muga de Beloso donde me está esperando un gran anfitrión; Joaquín Ausejo, el director de explotación de este tan acogedor como lujoso y moderno Hotel Alma. Juntos cenamos planificando la siguiente jornada mientras degustamos los platos del Chef del hotel, Leandro, y entiendo rápidamente por qué este acumula varios premios de gastronomía entre sus fogones.

Escapada Porsche 968 Navarra

Tras una primera jornada muy satisfactoria me voy a descansar que ya toca.  Quiero mucho a mi futura esposa, pero de vez en cuando –sólo de vez en cuando- sigo valorando el placer de dormir sólo en una cama King size sin tener que pelear por mi manta. Y dicho esto espero que Ella siga con su costumbre de no leer mis artículos, pues dormir en el sofá de casa no resulta demasiado cómodo.

Amanece un nuevo día en Pamplona y me levanto madrugador y lleno de energía. Antes que nada me voy a caminar por el recorrido de los Sanfermines a pie. Como el 968, los Sanfermines me encantan desde que era un niño, y por ello me siguen gustando a día de hoy. Recorrer la cuesta de Santo Domingo, la calle Mercaderes y Estafeta me pone los pelos de punta solo de imaginar los encierros que transcurren por las mismas calles durante las fiestas y que cada año miro en directo por TV con total entusiasmo.

Escapada Porsche 968 Navarra

Tras el paseo mañanero, vuelvo al hotel para reencontrarme con Joaquín y salir a la carretera. Nos dirigimos a las bodegas Otazu. ubicadas en una enorme finca con su propio señorío a 40 kms de Pamplona y con una tradición vinícola de varios siglos. Esta bodega con denominación de origen propia, produce vinos de la más alta calidad que, por supuesto, tuvimos la oportunidad de catar. Sin embargo, lo más impactante de Otazu es su espectacular y amplísima colección de arte integrada en la propia bodega, y que convierte la visita en una experiencia única.

Arte con buen vino en un bello paraje resultan una maravillosa combinación. A pesar de estar tan a gusto, queda mucho día por delante así que recupero mi montura y nos despedimos de la bodega. Volvemos a la carretera y recorremos varios tramos de montaña por el Parque Natural de Urbasa y Andía para acabar en Alsasua. Menudo paisaje!

Esta carreterita, con un entorno totalmente verde en que las vacas peludas parecen de decoración, me permite nuevamente disfrutar del Porsche. Está nublado y chispea un poco; mi coche no tiene control de estabilidad, ni de tracción, ni de nada pero no es un problema. La conducción pura me parece más excitante que disponer de todo tipo de ayudas. Tras un buen rato de placer automovilístico con el 968 cambiamos de tercio; es hora de comer y paramos en un asador de Lekunberri para degustar un menú de Euskal-txerri (cerdo vasco) donde disfrutamos una vez más de la gran gastronomía local.

Tras 2 horas de experiencia culinaria toca volver al volante con destino al Hotel Alma Pamplona. Quizás sólo hayamos recorrido 180 kms durante la jornada, pero han dado para mucho, y tan sólo quedan fuerzas para volver a la Calle Estafeta para tomar una cervecita y un par de pinchos antes de ir a dormir.

Tras el merecido descanso en una de las estupendas habitaciones del Hotel Muga de Beloso, me levanto sin prisa. El desayuno del hotel es tentador, con quesos y embutidos de la región, y un sinfín de otros platos que son una gran tentación. Aunque al final opto por un poco de fruta… acompañada de un mini de jamón ibérico, para que no se diga. Con ganas de volver pronto a este hotel tan acogedor, me despido del que ha sido un magnífico anfitrión, Joaquín, para empezar la ruta del tercer y último día de escapada.

Esta vez mi destino está a unos 90 kms, a menos de una hora de coche; se trata de un lugar con su propia idiosincrasia y que transmite una gran paz y admiración. Me refiero al Parque Natural de las Bárdenas Reales. Allí me adentro de nuevo con el 968, esta vez en un terreno menos cómodo para mi deportivo equipado de suspensiones roscadas y llantas 17. Aún así recorro sin problema varios kilómetros de pista para llegar al corazón de las Bárdenas. Allí no puedo resistirme y aparco mi coche para contemplarlo junto al paisaje y deleitarme. Menuda estampa.

Escapada Porsche 968 Navarra

Quizás se trate de un modelo directamente derivado del 944, que a su vez deriva del 924 de finales de los 70. De hecho, comparte un 80% de elementos con su antecesor. Sin embargo, estéticamente resulta muchísimo más moderno con una estética que me enamoraba en la época y me sigue enamorando ahora. Seguramente no todo el mundo estará de acuerdo, pero para mi gusto personal es uno de los Porsche más bellos de la historia. Su frontal, inspirado en el del 959 es absolutamente sobrio y aun siendo exclusivo de este modelo permite reconocer inmediatamente la identidad Porsche.

El perfil lateral –si bien permite reconocer el origen 924/944 en el marco de la ventana- destaca nuevamente por la armonía de líneas, en mi opinión más modernas incluso que las del 964 con quien comparte además de época, las llantas y los retrovisores CUP. Y la trasera, con su diseño totalmente característico remata un modelo que en muchos aspectos fue adelantado a su época.

Escapada Porsche 968 Navarra

Tras mi momento de contemplación en medio de las Bárdenas, con el contraste de mi deportivo enmarcado en tan particular entorno, el frío aprieta y por más que me guste lo que veo llega el momento de resguardarme y volver para casa. Además es hora de comer, así que antes de dejar Navarra me como un chuletón de medio kilo en una sidrería de Valltierra para coger fuerzas y volver a la menos agradable realidad de Barcelona,  aún a unos 350 kms de mi ubicación. Un paseo por el parque con el 968.

Pero no me importa, soy feliz He pasado unos días magníficos por Pamplona y alrededores, descubriendo la belleza de sus paisajes, su gastronomía y la enorme hospitalidad de sus gentes a la vez que disfrutaba de mi deportivo. He recordado por qué soy amante de las carreteras de Huesca, y me he olvidado de los embotellamientos de mi ciudad. He recorrido 1250 kms, he gastado más de dos depósitos enteros de gasolina, pero por encima de todo he tenido lo mejor que te puede dar un deportivo: un montón de sonrisas por kilómetro.

Texto por: Dani Blasco

Agradecimientos al Hotel Alma Pamplona / Muga de Beloso y a las Bodegas Otazu.

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