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¿Has estado alguna vez en algún lugar tan frío que te duelen los dientes? La cima del Pikes Peak en Colorado es así de fría. A 14.000 pies de altura cada respiro es como una sacudida eléctrica recorriendo tus muelas. Pero más llamativo es la conducción hasta arriba, con su asfalto serpenteante subiendo, que cuando llegues a su cima la emoción es tal que ni notas el frío. Y si eliges hacer la subida más famosa de América en el Honda CR-V y no en un NSX, entonces podrás pegar ese subidón de adrenalina llevando en el techo tu mountain-bike y bajar sin pedalear. ¿Qué mejor forma de probar un SUV para el ocio?

El CR-V es la gran apuesta de Honda, especialmente en Estados Unidos. En 2017 fue el tercer SUV más vendido, los cinco años previos había sido el favorito de América. De hecho el año pasado fue el Honda más vendido, consiguiendo 377,286 unidades. ¿Por qué es tan popular? Es hora de una aventura de altura y bajas temperaturas.

Es aún temprano cuando el fotógrafo y yo llegamos a Denver para recoger el CR-V, y el sueño no nos deja ver si es el nuevo o el viejo CR-V. Su morro es muy similar pero ha cambiado mucho el empaque. Es más ancho y largo de plataforma, además de tener más espacio en su interior, con más maletero, incluso se puede pedir de siete plazas, aunque el nuestro son cinco.

Prueba Honda CR-V 2019 en Pikes Peak

Puede que no sea tan elegante como un Velar, pero nuestro coche en el rojo Molten Lava Pearl con sus barras en el techo y su accesorio para bicis y tablas de snow-board tiene estilo. Decidimos no llevar bici facturada por el riesgo de no poder usarla, así que tras una visita a la tienda de bicis de Denver más recomendada ya teníamos montura. Nos llevamos una Specialized Stumpjumper, una bici de generosas dimensiones, incluido su ancho, pero que encajó a la perfección en la sujeción de la baca e hizo que el CR-V instantáneamente se viera un 200% más guay.

Denver parece una ciudad recién construida donde no vive nadie. Conduce por donde sea y te sentirás rodeado de todas las generaciones del CR-V. El fotógrafo y yo contamos 46 en un tramo de 10 km en la autopista de Denver. Estamos en día festivo, viajando hasta el Parque Natural de las Montañas Rocosas. Nada que hayas visitado se parece a esto.

Prueba Honda CR-V 2019 en Pikes Peak

El CR-V es el coche más grande de Honda pero aquí en Estados Unidos está en la media, perdido entre líneas amarillas de autopista escoltadas por pick-ups de seis ruedas del tamaño de camiones. Monta un motor discreto, un 1.5 gasolina, y no hay diésel en esta generación. De hecho, el año que viene llega el híbrido con un 2.0 gasolina y dos motores eléctricos.

El 1.5 es un pequeño motor para un coche grande en un día largo, pero mantiene el ritmo bien, y el CR-V es impresionantemente refinado. No tanto la bici que hace silbar al viento como un disco de flauta travesera. El viento empieza a soplar con fuerza, pero miramos a través del techo panorámico y la Specialized sigue ahí. Como el CR-V, es sólida como una roca.

Prueba Honda CR-V 2019 en Pikes Peak

Un viaje a ritmo de country

Para atenuar la preocupación por el viento, pusimos la radio digital con uno de los miles de canales de radio. Siempre y cuando no tocara con mi mano alguno de los múltiples botones del volante y sonara country. Los mandos del volante son parte del ADN compartido con el nuevo Civic, mientras que la instrumentación recibe diales digitales y hay inserciones de madera en el salpicadero. La interfaz de la pantalla táctil de siete pulgadas es similar a la del Civic, pero se convierte en más intuitiva con el uso.

Prueba Honda CR-V 2019 en Pikes Peak

Inconvenientemente, las Rocosas están cerradas hoy. Hay ventisca y la carretera del Parque Nacional está cerrada antes de ponerse interesante. Consultamos el mapa y fijamos la ruta al Pikes Peak. Gira la dirección ligera del Honda CR-V hacia una curva y este agarrará con fuerza, aunque notarás algo de balanceo. Y es que la suspensión está dispuesta más para el confort  que para la agilidad, pero el CR-V es tan controlable que pronto te acostumbras a su comportamiento, y nuestro coche es tracción total añadiendo compostura a esa confianza. Que el Honda pueda disfrutar de un control de la carrocería decente y una flexibilidad agradable se debe en parte gracias a sus amortiguadores reactivos especialmente diseñado para los modelos europeos. Controlan los baches pequeños a baja velocidad y las compresiones más prolongadas. Y del cambio CVT automático podemos decir que es bastante bueno.

Prueba Honda CR-V 2019 en Pikes Peak

Nuestra ruta al Pikes Peak nos da varias horas para probar el sistema de mantenimiento de carril. Funciona realmente bien, siguiendo las líneas con la concentración de un niño que colore dentro de las líneas, sin tambalearse de línea a línea. Llegamos a la carretera por la que han subido nombres como Vatanen, Mouton o Loeb y recreamos aquel momento donde Ari se tapa del sol con una mano, pero es algo más sencillo dentro de un SUV con aire acondicionado que con un coche de rally de Grupo B sobre grava y un generoso lag del turbo.

El motor 1.5 no presenta ese lag y el tren propulsor está trabajando a destajo, como también el portabicis del techo que vale cada centavo de su precio. El Honda CR-V no es lo más deportivo que ha subido por aquí pero hace un trabajo decente, especialmente con una carrocería tan alta. No podrá engañar a la física pero si guiamos el coche en las horquillas con delicadeza tendremos agarre en el eje delantero y un control mayor sobre su tamaño. Si hacemos uso del modo manual del CVT, la tracción total nos deja dar gas tan pronto como veamos por donde sigue el asfalto. Más potencia estaría bien, así como más par de un diésel, pero la potencia exclusivamente gasolina para el CR-V se siente bien.

Prueba Honda CR-V 2019 en Pikes Peak

Llegamos a la cumbre

En un tiempo mayor que los 7:57.2 minutos de Dumas y su ID R llegamos a la cumbre y su tienda de regalos. Aún tenemos que usar la bici, así que con dos bufandas al cuello, un casco y unas gafas me lanzo colina abajo. Descubro que las ruedas anchas son ruidosas y hacen la bici terroríficamente inestable. El Honda CR-V me sigue como un coche de apoyo y el cámara me reconoce que llegamos a 64 km/h. Se sentían como 640 km/h.

Prueba Honda CR-V 2019 en Pikes Peak

Al llegar abajo me imagino un lugar en mi garaje de los sueños donde habría una bici de montaña y un SUV de alta montaña  para ir a cualquier parte. Y el Honda CR-V podría cumplir muy bien. Es un héroe silencioso, hará lo que sea que necesites sin problemas. No será un Superman, es por las cosas de Clark Kent por las que merece la pena este coche: El gran espacio de carga dentro de un coche fácil de mover por la ciudad, el refinamiento para hacer mil kilómetros sin dolor de espalda. ¿Por qué es el Honda CR-V tan popular? Pruébelo poco tiempo y puede no percibirlo. Viva con uno y lo sabrá.

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