El histórico Goodwood Motor Circuit volvió a activar su particular máquina del tiempo. El festival automovilístico clásico más importante del mundo reunió a 150.000 espectadores vestidos rigurosamente con la moda de la época (de 1948 a 1966).
Esta edición no solo destacó por su habitual y feroz competición en pista, sino por el absoluto protagonismo del estilo, el coleccionismo de alta gama y la cultura italiana.
El gran desfile de las Vespas y la elegancia italiana
Este año, la atmósfera del evento giró en torno a «La Dolce Vita», una temática impregnada de romanticismo y pasión que celebró por todo lo alto hitos como el centenario de Maserati en competición y el 80º aniversario de la icónica Vespa.
Hace 80 años nació Vespa, la célebre marca italiana de scooters que revolucionó la movilidad. El proyecto surgió en 1946 de la mano del industrial Enrico Piaggio y el ingeniero Corradino d’Ascanio, quien diseñó un vehículo simple e innovador cuyo motor de 98 cc recordaba al zumbido de una avispa (vespa en italiano). En la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, el scooter se convirtió en un símbolo de esperanza, creatividad y reconstrucción para Italia. Con el paso de las décadas, mutó de simple medio de transporte a marca de estilo de vida e icono cultural global, impulsada por exitosas campañas de marketing en los años 50 y adoptada por movimientos juveniles como el Mod británico en los 60.

Cada mañana, la actividad despertaba con el inconfundible sonido y el olor a aceite de los motores de dos tiempos. Un masivo desfile de scooters clásicos anteriores a 1967 (con predominio de Vespas y Lambrettas) tomó el circuito. El momento cumbre de este tributo sobre dos ruedas lo protagonizó el mundialmente famoso equipo de acrobacias de Vespa, que asombró a la multitud realizando piruetas colectivas inverosímiles sobre las motos en plena recta. Toda esta atmósfera italiana se trasladó fuera de la pista a un recinto meticulosamente ambientado, decorado con banderines tricolores e imponentes arcos clásicos que transportaban directamente a la Riviera italiana de posguerra.
También se celebraba el centenario de Maserati en competición con el desfile de la mayor colección de modelos de carreras de la marca que probablemente se haya visto jamás.

Junto al 250F, para muchos el monoplaza más bonito de todos los tiempos, pudimos ver los 150S, 200Si, 300S, 350S, 450S, 4CL, 4CM, 8C, 8CM, A6GCS, Tipo 151, Tipo 63, V4 y V8RI, entre muchos otros.
En el emotivo homenaje a Sir Jack Brabham
Se conmemoraba el centenario del nacimiento y el 60.º aniversario del tercer título mundial de Fórmula 1 de la leyenda australiana.
Brabham es el único piloto en la historia de la F1 que ha logrado ganar el Campeonato Mundial de Pilotos a bordo de un monoplaza construido por su propio equipo y que llevaba su nombre; lo hizo en 1966, pilotando el legendario Brabham-Repco BT19. El tributo contó con un desfile especial en pista de 50 coches vinculados a su trayectoria deportiva.
Por otro lado, la Miller Family Automobile Foundation adquirió recientemente el último Ford GT40 que les faltaba (el chasis P/1046) para completar el trío ganador de las 24 Horas de Le Mans de 1966. Pudimos verlos en la pista conducidos por los tres veces campeones de Le Mans con Audi: André Lotterer, Benoît Tréluyer y Marcel Fässler (imagen inferior).

Aquí no se sale a pasear.
Por que el Revival es, sobre todo, carreras. No se trata de un simple desfile de orgullosos propietarios paseando sus preciosos coches; para eso existen otros eventos. Aquí hay coches de carreras y pilotos al volante, la mayoría con un palmarés impresionante.



Si alguien piensa que campeones del mundo de F1 como Jenson Button y Jacques Villeneuve, el español Joaquín Folch (bicampeón de Europa de F1 Histórica y dos veces campeón de Europa de Sport Prototipos), Jimmie Johnson (heptacampeón de la NASCAR) o Hélio Castroneves (cuatro veces ganador de las 500 Millas de Indianápolis) van a salir a pasear, le aconsejo que acuda al Revival para ver lo equivocado que está.
Épica y adrenalina en las carreras reina
La mítica Royal Automobile Club TT Celebration volvió a consagrarse como la joya de la corona. En un final de infarto y con diferencias milimétricas, el multicampeón de Le Mans André Lotterer y su compañero Lukas Halusa se alzaron con la gloria absoluta a los mandos de su espectacular Jaguar E-Type low-drag.
En esta misma carrera, pilotos de la talla de Button, Villeneuve, Johnson o Folch, junto a figuras como Dario Franchitti y Scott Dixon, compitieron al límite exprimiendo máquinas históricas como los Jaguar E-Type y los AC Cobra.


Por su parte, la Lavant Cup, con una espectacular parrilla de salida reservada en exclusiva a los Gran Turismo de Ferrari y Maserati de los años cincuenta, desató la locura en las gradas. James Cottingham y Frank Stippler protagonizaron una de las batallas más salvajes del evento, rodando codo con codo en sus Ferrari durante casi 25 minutos. El momento cumbre llegó cuando Stippler logró salvar «de milagro» un brutal sobreviraje sobre la hierba a altísima velocidad.
Una vez más el El St Mary’s Trophy de 2026 se ha consolidado como una de las carreras mas emocionantes y divertidas del fin de semana. Siendo una de las ediciones más electrizantes en la historia del Goodwood Revival. La carrera regaló a los aficionados el clásico y salvaje contraste de filosofías mecánicas: el gigantesco poder V8 del Ford Galaxie 500 defendiéndose en las rectas frente a la agilidad endiablada de los Lotus Cortina y los Alfa Romeo Giulia GTA en las curvas.

En la primera manga, el campeón de la resistencia Romain Dumas ofreció una clase magistral de conducción al llevar el mastodóntico Galaxie a la victoria, resistiendo la presión asfixiante de un soberbio Frank Stippler a bordo de su Alfa Romeo, quien cruzó la meta a menos de un segundo de diferencia. Por detrás, la batalla fue una auténtica guerra de campeones. El campeón del mundo de Fórmula 1, Jenson Button, tuvo que firmar una remontada heroica con su Lotus Cortina tras verse obligado a pisar la hierba para evitar un accidente. En el pelotón, los astros del BTCC Andrew Jordan y Rob Huf se midieron cuerpo a cuerpo, intercambiando pintura en un final de infarto donde Jordan arrebató la cuarta plaza en los últimos metros.
El domingo, el propietario del Galaxie, Fred Shepherd, completó la hazaña defendiendo el liderato frente al acoso implacable de los Cortina pilotados por el expiloto de F1 Max Chilton y Richard Williams. La suma de tiempos de ambas mangas coronó al imponente coche americano, cerrando un fin de semana inolvidable de automovilismo clásico en su estado más puro.
El recuerdo de Barry Sheene
El circuito vivió otro momento muy emotivo al conmemorarse el 50º aniversario del primer título mundial de la leyenda del motociclismo Barry Sheene, entregando un trofeo honorífico a su hijo, Freddie Sheene.
Quienes estuvimos ahí no podemos olvidar su última carrera y su mítica victoria en este circuito en el año 2002 tras una feroz batalla con su amigo Wayne Gardner en la entonces llamada Copa Lennox. Sheene falleció poco después, en marzo de 2003. Desde ese momento, la emblemática prueba de motos del Revival pasó a llamarse, como no podia ser de otra forma, el Trofeo Barry Sheene.
La presencia española: El orgullo de la saga Folch
La presencia española brilló una vez más en el Goodwood Revival gracias a la familia Folch, consolidada como una de las sagas de pilotos históricos más respetadas de Europa.
Joaquín Folch-Rusiñol (padre), considerado el mejor piloto de vehículos históricos de España y el piloto con más participaciones en la historia del evento, sumando tres carreras más a su cuenta en esta edición.
Se puso al volante de tres joyas automovilísticas: el Ford GT40 de 1965, el Lotus-Climax 16 de 1958 y un Jaguar E-Type Semi-lightweight de 1961. Este último lo compartió nada menos que con el campeón del mundo de Fórmula 1, Jacques Villeneuve; un coche que en años anteriores ya había pilotado junto a Pedro de la Rosa o Tiff Needell, con quien subió al podio en 2012.


El momento cumbre sobre cuatro ruedas llegó en la emblemática carrera de los Richmond and Gordon Trophies, que rememora la transición en la Fórmula 1 del motor delantero al trasero. A los mandos de su espectacular Lotus-Climax 16, Folch padre cuajó una actuación sensacional, alzándose con una meritoria quinta plaza.
Folch hijo: Pureza británica sobre dos ruedas
Por su parte, Joaquín Folch (hijo) asumió la responsabilidad de defender el honor familiar sobre las dos ruedas en el reputado Barry Sheene Memorial Trophy, completando un fin de semana sobresaliente. Si algo define la participación de Folch Jr. en Goodwood es su fidelidad a la Norton Manx 30M. Esta mítica monocilíndrica británica de los años 50 y 60, perfectamente afinada por su equipo, es ya un icono en los boxes del circuito. Mientras que otras escuderías experimentan con diferentes monturas, el box de Folch se mantiene como un auténtico templo al purismo británico.
El formato del trofeo —una carrera de resistencia por parejas con relevo obligatorio en boxes— ha permitido a Folch Jr. ejercer de anfitrión para algunas de las mayores leyendas del motociclismo español, regalando momentos que ya forman parte de la historia del evento:
• El huracán Pedrosa (2019): Compartiendo la Norton Manx de 1963, Folch completó una sólida primera mitad de carrera antes de ceder el testigo a Dani Pedrosa. Lo que siguió fue una exhibición de pilotaje: el tricampeón del mundo firmó una remontada antológica, llevando la moto desde la 16.ª plaza hasta un espectacular 6.º puesto que puso en pie a las abarrotadas gradas británicas.


• El dueto con Carlos Checa (2025): En la edición anterior, Folch unió fuerzas con el campeón del mundo de Superbikes, Carlos Checa, a los mandos de una Norton de 1952. Aunque la esquiva fortuna de las carreras históricas les jugó una mala pasada en forma de avería mecánica justo antes de la salida del sábado, la expectación generada por ver a «El Toro» domar una máquina clásica demostró el estatus de primera línea que ostenta el equipo.
Dando continuidad al legado familiar en esta edición de 2026, Folch Jr. demostró ser el digno sucesor de su padre.



Compartiendo manillar con el británico Howie Mainwaring-Smart, exprimió al máximo la preciosa y rápida Norton Manx 500 cc de la escudería familiar para lograr una destacada octava posición. Ha sido, sin duda, una cita para el recuerdo en la que la delegación española volvió a dejar el listón muy alto, manteniendo viva la llama de la pasión por el motor clásico —que tanto escasea en nuestro país— y con la firme esperanza de seguir ampliando la leyenda de la saga Folch.
Peor suerte tuvo el otro equipo español que debutaba en el Revival con un precioso Austin-Healey 100S de 1954: Jaime Bergel y Miguel Ángel de Castro no pudieron tomar la salida por problemas en la caja de cambios. Con el palmarés de De Castro, estamos seguros de que habrían sumado otro gran éxito para España. ¡Esperamos verles el año que viene!
Mirando al cielo: El rugido de la aviación histórica
El Revival no se entiende sin mirar constantemente al cielo, ya que el circuito se asienta sobre lo que originalmente fue la base aérea RAF Westhampnett durante la Segunda Guerra Mundial. Este año, el protagonismo aéreo fue soberbio. Los asistentes pudieron disfrutar de los vuelos rasantes y las formaciones cerradas de un trío de Supermarine Spitfires. El inconfundible y atronador sonido de sus motores Rolls-Royce Merlin sobrevolando la recta de meta erizó la piel del público antes de dar paso a los coches, sirviendo como el tributo perfecto a la historia militar del lugar.
La subasta de Bonhams: Cifras millonarias con un claro rey británico
Fuera de la pista, el epicentro del motor mundial se trasladó a la carpa de Bonhams|Cars. La casa de subastas unificó sus dos tradicionales ventas de Goodwood (Festival of Speed y Revival) en un único y masivo evento. La intensa batalla de pujas confirmó la excelente salud del mercado de colección de alta gama.


El lote estrella indiscutible de la jornada fue el espectacular Aston Martin DB4 Vantage Convertible de 1962. Esta joya británica con carrocería Superleggera de Touring levantó una expectación que la consolidó como la gran venta del fin de semana al adjudicarse por £402.500.
Junto al DB4, el podio financiero de la subasta lo completaron:
• Aston Martin 2-Litre Speed Model Competition (1936): Adjudicado por £345.000.
• Ferrari Dino 246 GTS (1973): Vendido por £310.500.
• Ferrari 365 GT 2+2 Berlinetta (1971) y Mercedes-Benz CLK DTM Competition Saloon (2000):Protagonizaron un curioso empate al venderse ambos por £253.000.
Al otro lado de la pista: La maravillosa «Steam Fair»
Al cruzar la pasarela hacia la zona Over the Road, los asistentes se toparon con la colosal y maravillosa Steam Fair (Feria del Vapor). Este espacio es un festival en sí mismo: una feria vintage auténtica impulsada por imponentes y relucientes motores de vapor de época. Los carruseles tradicionales, la noria clásica y los espectáculos de variedades transportaron a las familias a la Inglaterra rural de mediados del siglo XX. Con música en directo a cargo del carismático Dandy Wellington y su animada pista de baile, puestos de comida retro y mercados de antigüedades, la feria sirvió como el refugio perfecto para descansar del rugido de los motores y empaparse del verdadero espíritu festivo del festival.
«Revive & Thrive»: La nostalgia como el futuro sostenible
Nos despedimos hasta el año que viene con la sensación de haber sido, una vez más, afortunados participantes del mayor evento del automovilismo deportivo clásico del mundo. Es imposible no recordar el antiguo eslogan, «A magical step back in time» (Un mágico paso atrás en el tiempo), que nos encantaba y funcionaba a la perfección como una declaración de intenciones puramente nostálgica. Era una invitación a ponerse el sombrero de ala, las chaquetas de tweed y jugar a que la modernidad no existía durante tres días.
Sin embargo, este ha sido sustituido por el nuevo «Revive & Thrive» (Revivir y Prosperar). Parece ser que para la mentalidad del siglo XXI, la palabra «atrás» empezaba a sonar casi contradictoria con los tiempos actuales. Al transformarlo en «Revive & Thrive», la organización ha hecho una pirueta lingüística brillante. No solo se mantiene el espíritu vintage (porque para prosperar primero hay que mirar al pasado y «revivir» las buenas costumbres de reparar las cosas), sino que se elimina el aroma a naftalina.



Lo curioso del nuevo eslogan es que vende la nostalgia no como un retroceso, sino como el futuro. Convierte el festival en una especie de «laboratorio de sostenibilidad con glamour». La organización lanza un mensaje directo al público actual: cuidar, remendar y mantener vivos los clásicos (ya sean vestidos de los años 50 o motores de carreras que ahora funcionan con combustibles sostenibles) no es un ejercicio de melancolía estancada, sino la forma más inteligente y sofisticada de mirar hacia adelante. Básicamente, Goodwood ha conseguido que ser sostenible sea, por fin, la cosa más cool y elegante del planeta.
El Goodwood Revival 2026 cerró sus puertas consolidándose como una de las ediciones más épicas y competitivas de su historia, donde el ruido de los motores clásicos y la pasión por el pasado demostraron que el motor histórico sigue más vivo y relevante que nunca.
Texto escrito por: Cesar Campoamor y José Maria Campoamor








