Durante la feria Consumer Electronics Show (CES) celebrada en Las Vegas se presentó por primera vez este vehículo que ahora, en el Salón del Automóvil de Detroit todos los asistentes han podido quedarse fascinados con él. Es solo un Concept, pero se estima que en un futuro cercano todos los automóviles cuenten con las prestaciones de las que ahora cuenta el Mercedes-Benz F 015 Luxury in Motion.

El diseño exterior es claramente futurista con bordes redondeados. Es extremadamente rígido pero su vez ha sido construido con fibra de carbono recubierta de plástico, aluminio y acero que lo hacen un 40% más ligero que cualquiera de los coches que hay hoy en día con ese tamaño. De dimensiones puede compararse con un Clase S, pues mide 5.220 mm de longitud, eso sí, es algo más ancho y más algo (2.018 mm de ancho y 1.524 mm de alto). Al interior se accede mediante dos puertas y dentro nos encontramos un habitáculo con cuatro asientos giratorios que permite a sus cuatro ocupantes mirarse de frente o viajar como en un vehículo convencional.

Los asientos rotatorios permiten a los pasajeros mirarse de frente.

La tecnología en Mercedes también juega un gran papel en el interior del vehículo. Seis pantallas táctiles integradas en el interior del vehículo, en el panel de instrumentos y en los paneles laterales y traseros, permiten a cualquier pasajero interactuar con el vehículo a través de gestos, mediante seguimiento ocular o simplemente tocando las pantallas. Por supuesto, la tecnología también está pensada para la seguridad con sistemas de frenado automático, asistencia de dirección o estacionamiento automatizado.

El propulsor inspirado en el sistema híbrido del F 125 es completamente ecológico. Su modo de alimentar el vehículo es eléctrico mediante una batería compacta de alto voltaje. Además en su interior ha sido diseñado un depósito a presión para almacenar hidrógeno para una mayor autonomía de conducción, pues rinde más o menos lo mismo que un diésel hoy en día.

El F 015 Luxury in Motion tiene dos diferentes modos de conducción, de manera manual o autónoma. Cuando el coche conduce en modo autónomo los grandes módulos de luz de la parte delantera y trasera se vuelven azules. Si el conductor decide hacerse cargo de la conducción, los asientos delanteros giran automáticamente en el sentido de la marcha, el volante emerge desde el tablero de instrumentos y las luces cambian a color blanco.

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