Land Rover se ha asegurado de que la capacidad todoterreno del renacido 4×4 esté en el centro de nuestra mente inscribiendo tres unidades en la carrera off-road más dura del planeta.
El reto del Dakar y una apuesta sin red
Termina ya seria demostrar que estos coches son robustos, fiables y capaces de afrontar los terrenos más exigentes. Para mejorar sus opciones, Land Rover trabajó con la ASO y la FIA para ajustar el reglamento de la categoría Stock. Este año la lucha fue entre los Defender oficiales, los Toyota y algunos Nissan Patrol.
JLR se asoció con Prodrive para la gestión operativa. Tras dos semanas, más de 4.900 km cronometrados y 3.000 de enlaces, el Defender D7X-R terminó primero, segundo y cuarto de su clase. Rokas Baciuska y Sara Price subieron al podio, con Stéphane Peterhansel muy cerca.

Que los tres coches terminaran ya era extraordinario, pero además los Defender ganaron las 13 etapas y lograron diez tripletes.
Mark Cameron, director de Defender, admitía que participar ya era arriesgado, pero competir en una prueba tan extrema era clave para demostrar la resistencia y las aptitudes off-road del modelo frente a productos más orientados al asfalto.
Un coche de serie llevado al límite
“La dirección a la que quiero llevar Defender es mucho más épica y aventurera. Queremos demostrar de qué es capaz, aunque muchos clientes nunca lo hagan”.
Defender se ha comprometido a varias ediciones del Dakar y a disputar el Campeonato del Mundo de Rally Raid. En paralelo, recuperará el espíritu del Camel Trophy con el nuevo Defender Trophy.

A diferencia de Ford o Dacia, que compiten con prototipos, Defender apostó por un coche cercano a serie. El D7X-R utiliza el V8 biturbo de 4,4 litros del Octa, con potencia limitada, caja ZF modificada y escape lateral.
El monocasco de aluminio se mantiene, pero con vías ensanchadas, suspensión específica, jaula FIA y depósito ampliado. La mayor altura libre al suelo y el par motor resultaron decisivos frente a los Toyota.
Supervivencia en el desierto y espíritu de aventura
El Dakar pone todo al límite. Price perdió tiempo por daños en suspensión, Peterhansel sufrió problemas mecánicos y llegó incluso a remolcar a su compañera en la arena.
El aprendizaje constante permitió mejorar sobre la marcha, con reparaciones rápidas gracias a la experiencia de los copilotos. Aun así, fallos como la rotura del alternador en la etapa 8 dejaron fuera de la lucha por el podio a Peterhansel.



En carrera, los pinchazos son rutina. Cambiar una rueda en poco más de un minuto forma parte del día a día.
En el vivac, el paddock itinerante, los equipos trabajan con precisión milimétrica. Pero hay momentos aún más duros: las etapas maratón, donde los pilotos duermen en el desierto y reparan sus propios coches.
Temperaturas extremas, navegación a ciegas y penalizaciones constantes convierten cada jornada en una prueba de resistencia total.
Defender Trophy y el regreso de la aventura real
En una industria cada vez más digital y electrificada, Defender apuesta por recuperar la aventura real.
El nuevo Defender Trophy busca participantes de más de 50 países para enfrentarse a pruebas físicas, navegación y desafíos en entornos extremos. La final se disputará en África, con un componente adicional: la colaboración con Tusk en proyectos de conservación.
Junto a ello llega el Defender 110 Trophy Edition, preparado para expediciones con equipamiento específico.


Más que un coche, Defender propone una narrativa: volver a cruzar continentes, no bordillos.
Un futuro con más espectáculo
La categoría Stock ganará relevancia con la llegada de más fabricantes. Aunque aún lejos de la categoría Ultimate, el ritmo ha aumentado notablemente.
La victoria final fue para Nasser Al-Attiyah con Dacia, pero el mensaje es claro: en su debut, Defender no solo terminó… dominó.








