Porsche comenzó a usar el término Targa en 1966 para designar al primer 911 descubierto, gracias a un arco de seguridad metálico y la sección central del techo desmontable. Este diseño nació por necesidad, ya que las leyes norteamericanas de protección a los ocupantes instaban a colocar en los descapotables una barra antivuelco. Lo que se creó como una solución impuesta pronto se convirtió en un elemento de diseño. El Targa se presentó en Fráncfort en septiembre de 1965 y la producción –de los modelos 911 y 912– comenzó en diciembre de 1966, llegando al mercado en 1967. El nombre se tomó de la Targa Florio, una carrera siciliana en carretera abierta en la que Porsche logró importantes victorias en los años sesenta y setenta.

La estructura del coche, que como todos los 911 tipo 991, combina acero y aluminio para mantener el peso bajo. El sistema de la capota consta de dos piezas móviles: el techo de lona y la luneta trasera, y el tiempo de apertura o cierre automático es de unos 19 segundos. El nuevo 911 Targa se vende solo con tracción total, en versiones Targa 4 (125.900 euros) y Targa 4S (142.800 euros). Esto implica motores de seis cilindros opuestos de 3.4 y 3.6 litros, con potencias de 350 y 400 CV, respectivamente.

El comportamiento del nuevo Targa es muy neutro y preciso. El motor se siente lleno a cualquier régimen y pletórico en la zona alta, mientras que la respuesta de la dirección o los frenos es modélica. El cambio es manual de siete marchas de serie. La suspensión convencional del Targa 4 logra un compromiso fantástico entre comodidad y eficacia, y el Targa 4S lleva además de serie la suspensión activa (PASM). Monta también el Porsche Torque Vectoring (PTV) para eliminar el subviraje y mejorar la agilidad y la tracción. Un complemento muy emocional para un deportivo descubierto es el escape deportivo, que se puede controlar mediante una tecla en la consola central.

En todo caso, esta versión del 911 se compra sobre todo por su diseño, aunque tiene sus inconvenientes. El sistema del techo no se puede accionar en marcha, lo que puede resultar molesto al circular despacio en un atasco. En las plazas traseras se reduce la altura disponible, la visibilidad lateral también es peor y la gruesa barra puede obligar al conductor a recurrir al retrovisor, por ejemplo al incorporarse a una autopista. En cambio una ventaja del Targa es la menor rumorosidad interior al rodar sin techo. Lleva además un deflector de aire sobre el parabrisas que funciona muy bien hasta unos 100 km/h, pero que luego hace mucho ruido y es mejor plegar.

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