De padre a hijo

De padre a hijo

Los rumores de que en Stuttgart estaban preparando un deportivo con motor central se han confirmado. Este prototipo adelanta las formas del biplaza que llegará al mercado, aún sin fecha determinada, para competir con modelos como el Ferrari 296 o el Lamborghini Temerario.

Nada más ver el nuevo Mission S muchos pensamos que estábamos frente al germen del nuevo supercar, un sucesor para la saga de modelos de serie limitada formada por el 959, Carrera GT y 918 Spyder (también admitimos al 911 GT1). Pero no es así, y lo que tenemos delante es el avance del futuro deportivo Porsche con motor central.

Antes que él llegaron otros “Mission”, como el Mission E de 2015, adelanto del Taycan, el Mission R de 2021 (prototipo de coche de carreras eléctrico) o el Mission X de 2023, el avance del futuro supercar de serie limitada que debería estar a punto de salir del horno.

El estreno mundial del Mission S tuvo lugar el pasado 15 de octubre en el muelle de Queens (New York), con vistas a Manhattan. Lo interesante de la localización es que, en el mismo sitio, se presentó y se fotografió el Porsche 550 Spyder en 1953.

Aquel biplaza con motor 1.5 de cuatro cilindros y 110 CV solo pesaba 550 kilos, y fue el primer Porsche pensado para la competición. Está considerado como el modelo que definió la identidad de la empresa. El 550 también logró hacer a la marca popular en EE UU y, paradójicamente, la muerte del actor James Dean al volante del suyo en 1955, también ayudó.

Se fabricaron apenas 90 unidades y hoy un 550 original se cotiza en unos 2,5 millones de euros. Hay que decir también que es complicado valorar y tasar un 550; muchos fueron reparados, es un coche sencillo y por tanto fácil de replicar parcial o totalmente, y en definitiva hay que afinar y haber visto muchos para apreciar cada detalle, y que no te den gato por liebre.

En Porsche han querido subrayar los paralelismos entre el 550 y el nuevo Mission S para destacar el concepto técnico del motor central. Siempre se asocia a Porsche con el motor trasero por el 356 y el 911, aunque el 356 nº1 de 1948 llevaba el motor detrás de los asientos.

De hecho, un 906 Carrera 6, también un coche de carreras matriculable, nos parece un antecesor más directo del Mission S que el 550. Y también tiene “currículum de Hollywood”, porque Robert Redford tuvo uno.

En todo caso lo fundamental es que, por primera vez, Porsche tendrá un deportivo en su gama por encima del 911, sin ser un modelo de serie limitada. La marca germana no ha dado ni una sola cifra respecto al futuro deportivo derivado del Mission S, ni medidas exteriores ni de rendimiento aproximado.

Pero muchos fantasean con un ocho cilindros bóxer, para diferenciarlo claramente del 911. Sobrealimentación biturbo también parece inevitable en estos tiempos donde las emisiones marcan la pauta, y también una hibridación que priorice las prestaciones, como la de los recientes 992.2 Turbo y GTS.

Un diseño de lo más evocador

Por eso nos centraremos en el diseño, y sin duda un porschista concienzudo podría pasar horas mirándolo y encontrándole similitudes con otros modelos de la marca. Michael Leiters, presidente del consejo de dirección de Porsche AG desde el pasado mes de enero, tiene claro que un Porsche debe ser reconocible como tal a primera vista, y ha afirmado que el Mission S muestra “un adelanto de las ideas y los rasgos de diseño que darán forma a Porsche en los próximos años”.

Leiters es además el máximo responsable de la nueva estrategia de la marca, enfocada a priorizar el margen de beneficio por cada coche vendido, sobre el volumen total de ventas. Así que, si un 911 Turbo S cuesta en España 312.200 euros, no sería descabellado pensar en unos 200.000 euros extra a pagar por el futuro deportivo, como sugieren los medios germanos.

La identidad del futuro

El nuevo deportivo ha sido creado bajo la supervisión de Tobias Sühlmann, director de diseño de Porsche. Ocupa el cargo desde febrero como sucesor de Michael Mauer, de modo que este último, quien ocupó el cargo durante más de dos décadas, también habrá colaborado en sus líneas.

Sühlmann considera que hay tres términos que establecen el marco estratégico para el desarrollo futuro de la identidad de diseño de su marca: auténtico, estable y atemporal.

La explicación de Sühlmann evidencia su voluntad de continuidad, de enlazar con la gloriosa historia de la compañía. “Las características aletas ‘torpedo’, la icónica línea de techo (tipo 911) y la espectacular relación entre anchura y altura (esto nunca falla) constituyen elementos centrales de la arquitectura del nuevo prototipo. Todo esto da lugar a lo que se conoce como ‘volúmenes flotantes’, formas y superficies fluidas que parecen estar suspendidas”.

El objetivo es crear una imagen escultórica poderosa y de aire técnico, que muestre de manera efectiva el carácter deportivo del coche.

Los creadores de sus líneas subrayan que han prestado especial atención a la pureza de líneas del coche, y señalan una línea principal envolvente que conecta la “firma luminosa” de la parte delantera y trasera. Y como decíamos antes, buscar rasgos inspirados en otros modelos es un placer para los sentidos.

Nos fijamos en algo tan sencillo como los faros, que son redondos como en el 911 y con la luz diurna de cuatro puntos, pero van enmarcados en un perfil que les da un aire novedoso. Los diseñadores desvelan que las líneas de unión que se funden con los elementos luminosos son un guiño a la Serie G del 911 (años 70 y 80).

El modelo histórico más influyente en su diseño nos parece el primer 911 GT1 (1997), el que llevaba los faros del 993. Se parece por el morro plano, por la toma de aire en el techo y hasta por la gran entrada de aire frontal rectangular.

La línea de techo de aspecto dinámico, bajo el alerón trasero, recuerda al 959. Lo que nos parece también “muy 959” es la forma del alerón activo integrado. Otro punto destacado es el concepto car-in-car (coche dentro de un coche, con elementos y volúmenes flotantes) en la parte trasera, derivado del 911 GT1.

Arquitectura de motor central

Las proporciones del Mission S vienen determinadas por la arquitectura de motor central, y tampoco sabemos si empleará un bastidor de fibra de carbono o uno en el que predomine el aluminio. Al situarse el propulsor en el centro del vehículo, es posible lograr la característica flyline.

Un detalle fantástico es el ventilador horizontal visible en la parte trasera, al estilo del que llevaba el 917 de competición para refrigerar, con aire, su doce cilindros bóxer. En el prototipo 918 RSR del 2011 ya vimos un ventilador sobre “tipo 917” sobre el motor que no llegó al 918 Spyder de producción, pero quién sabe si finalmente se atreverán a montarlo en el nuevo modelo.

Las llantas con tuerca central se inspiran en las tipo “dial” que llevaron todos los modelos de la gama durante los años 80.

El diseño del habitáculo nos parece sensacional por su pureza y su diseño, sin renunciar a un aspecto moderno y de calidad. La instrumentación tiene un aspecto fantástico, con el cuentarrevoluciones con aguja analógica en el centro, como mandan los cánones.

Una curiosidad es que, según el modo de conducción seleccionado, el cuentarrevoluciones pasa a primer plano para aumentar aún más la concentración. También permite elegir para el resto de los instrumentos circulares diseños de inspiración histórica, representados digitalmente.

La idea de los diseñadores es que la orientación sistemática de todos los mandos hacia el conductor, combinada con una mezcla de respuesta háptica y digital, genere “una experiencia de uso especialmente directa”.

Un habitáculo con guiños al pasado

Las referencias a la hora de concebir el interior han sido modelos históricos como el 550 Spyder y el 356. Dos líneas recorren el salpicadero y las puertas; transmiten la sensación característica de estar sentado muy cerca del suelo y crean un vínculo visual con el diseño exterior.

Nada se ha dejado al azar, y para los colores han recurrido a la tradición de los coches de carreras de la marca, con tonos blancos, grises y rojos. Los colores de desarrollo específico (Firn White Metallic, Light Red Metallic, Black Chrome y Special Black en el interior) son una reinterpretación de la paleta clásica de Porsche Motorsport, y refuerzan el vínculo visual con la esencia deportiva de la marca.

Otro detalle racing es que los asientos llevan cinturones de seguridad tipo arnés, algo que suponemos será opcional en el modelo de serie. La palanca del cambio (suponemos que será un PDK) combina una palanca de diseño moderno, en negro satinado, con un pomo redondo hecho con capas de madera como en el 917 o el Carrera GT, pero en negro.

En el centro del salpicadero han colocado cinco mandos físicos circulares de estilo clásico, con función de pulsar y tirar. Por encima de estos mandos, en una foto aparece un iPhone tumbado. Esto se debe a que Porsche ha renunciado a instalar una pantalla central integrada permanente, y también a otra fija para el acompañante en el salpicadero.

En su lugar, se ha diseñado un sistema retráctil para smartphone compatible con la tecnología MagSafe, para usarlo cuando se necesite. Si se desea, el propio móvil del usuario puede servir como pantalla de navegación o de información. También han creado una aplicación My Porsche de estructura clara y simplificada, que da acceso a todas las funciones.

En definitiva, la misión del Mission S es despertar deseo, crear expectación y poner la miel en los labios de muchos entusiastas que, a buen seguro, ya están llamando a su concesionario Porsche para preguntar cuándo podrían tener el suyo.

En Stuttgart se harán una idea clara de lo que quieren los clientes y de las unidades que podrán vender, y se dispondrán a definir por completo las especificaciones técnicas y el plan industrial. Y cuando por fin arranque la producción, fabricarán todos los que les encarguen menos uno, como quería Ferry Porsche.

¿Cuándo llega el nuevo hypercar?

Han pasado ya más de tres años desde que en junio de 2023 Porsche desveló el prototipo Mission X. Fue en la víspera de la inauguración de la exposición “75 años de vehículos deportivos Porsche” en su museo. El entonces CEO Oliver Blume declaró: “el Mission X es un faro tecnológico para el coche deportivo del futuro. Recoge el testigo de los icónicos deportivos de décadas pasadas: al igual que el 959, el Carrera GT y el 918 Spyder antes que él, el Mission X proporciona un impulso fundamental para el desarrollo evolutivo de futuros conceptos de vehículos”.

Bastó la mención a esos tres deportivos de serie limitada para que se disparara la imaginación de los incondicionales de la marca. El prototipo Mission X es relativamente compacto. Con una distancia entre ejes de 2,73 metros, sus dimensiones son similares a las del Carrera GT y el 918 Spyder.

Seis años antes del Mission X Porsche había creado el prototipo 919 Street (2017), también con aspecto “Le Mans”. No obstante, parece ser que nunca pasó de ser una maqueta a escala real y no hubo desarrollo técnico. Y dos años después el departamento de diseño dibujó el Vision 918 RS de 2019, otra propuesta de estilo para un hypercar.

En todo caso el más reciente es el Mission X, y el único de los tres que fue presentado oficialmente en un salón. No obstante, muchos se echaron las manos a la cabeza cuando desde la marca insinuaron que, si se convirtiera en un modelo de calle, sería eléctrico 100%.

Desde Porsche explicaron que la batería estaba instalada en posición central detrás de los asientos del coche. “Esta ‘disposición de núcleo eléctrico’ (e-core layout) sitúa la masa en el centro del vehículo. Esto es similar a lo que se ve en un coche de motor central de propulsión convencional, y da como resultado una agilidad excelente”.

Entonces algunos fabricantes aún creían que habría demanda para un supercar 100% eléctrico, pero el rechazo de los clientes VIP, y ejemplos como el fracaso del Rimac Nevera (solo vendieron unas 60 unidades) demostraron que no. Por tanto, en caso de que Porsche lanzara un hypercar de serie limitada con el estilo del Mission X, llevaría con seguridad un motor de explosión, posiblemente un V8 biturbo híbrido vinculado genéticamente al que impulsa al 963 de competición.

Nuestros contactos en Porsche ni confirman ni desmienten que haya un proyecto de hypercar en marcha, así que seguiremos esperando.

Competir con los mejores

McLaren McL 6GT (2028): Al igual que el Mission S es un prototipo, pero sus formas inspiradas en el M6GT del 69 son definitivas. Solo han confirmado chasis de carbono y V8, y además el proto lleva cambio manual. La llegada del modelo de producción podría coincidir con la del Porsche.

Aston Martin Valhalla (2025): El primer Aston de producción con motor central fue el Valkyrie, y este, el segundo. Extraordinario por diseño y prestaciones, el 4.0 V8 biturbo con hibridación (enchufable) alcanza 1.079 CV. Con tracción total, solo se producirán 999 unidades.
Lamborghini Temerario (2024): Sucesor del Huracán, es más amplio y cómodo. Emplea el primer V8 biturbo de la marca combinado con tres motores eléctricos, que también impulsan el eje delantero. Es enchufable, capaz de girar por encima de las 9.000 rpm y alcanza 920 CV.
Ferrari 296 (2021): El último representante de la legendaria saga de berlinettas, en este caso no V8 sino 3.0 V6 biturbo híbrido enchufable y con 830 CV. Ha sido innovador también por diseño, y como era de esperar conducirlo proporciona emociones inolvidables.