Ahora sí que sí, último día del 6to6 Europe Tour. Es salida libre de Milán hacia Mónaco. El chico del Lotus tiene mono de curvas y yo quiero seguir disfrutando de Godzilla, así que por qué no alargar la ruta desviándonos a un tramo de curvas cerca de Montecarlo. A nuestro plan se une rápidamente el dueño de un 458 Italia que viene desde Jerez.

Sin embargo las cosas se empiezan a torcer un poco. Salimos a las 12 de Milán y el GPS con la ruta extra indica 4 horas hasta el hotel. De pronto en la ciudad el 458 se desvía, su copiloto había vivido en Milán y le dice que el navegador nos va a llevar por todo el centro. Yo sigo al Lotus y pronto estamos en una autopista vacía. Paramos a echar gasolina a dos euros el litro, salvaje, y pruebo a montar en el pequeño inglés. Al lado del Nissan GT-R es claustrofóbico, pero me gusta la sensación de ir muy abajo y que sea manual.

Seguimos el viaje, vamos a buen ritmo pero en el navegador los minutos no bajan. De pronto este nos indica que hay delante un atasco de una hora. Si nuestra ruta ya dura una hora más casi meternos otra parados puede ser mortal. Por suerte el atasco lleva mucho rato y la cosa se reduce a media hora, pero aun así nos escapamos por un pueblo de la costa. Sin atasco la costa azul se muestra ante nosotros llena de pueblecitos. Pero es sábado, hay mucho turista y veraneante prematuro y nos metemos en un pueblo atascado. Damos la vuelta, pero cuando me toca a mí he perdido de vista al Lotus y sigo el navegador. Salgo de nuevo a la autopista, al mimo atasco de antes pero varios kilómetros por delante. Me llaman desde el Lotus y quedamos en parar en el desvió antes de Mónaco para el tramo de curvas.

Montecarlo

Sigo avanzando por una autopista entre montañas, túneles, puentes con pueblos a los pies y el mar como copiloto en mi ventanilla izquierda. El atasco ha pasado rápido y Montecarlo parece más próximo. Me desvío y espero a mis compañeros pero estos me llaman al cabo de unos minutos. Algún error en la ruta les ha hecho seguir directos a Mónaco. Para no seguir yo solo pongo rumbo también al hotel. Entonces delante de mi veo el puerto con los yates, las torres de apartamentos, los edificios clásicos, es Mónaco, tan bella y pomposa.

Nada más llegar en el primer cruce se ponen delante de mí un BMW M4 y un Maserati Quattroporte, así da gusto. Han pasado 5 minutos por sus calles y he perdido la cuenta de los Bentley, Ferrari y Lamborghini. Paso por delante del concesionario Rolls-Royce y McLaren y me cruzo con un Aventador y mil Clase S. Entontes reconozco una zona por la que paso, estoy haciendo el tramo del túnel del GP de Mónaco a la inversa. La sonrisa me invade al saber por dónde estoy pasando y la gente del túnel al verme llegar me pide que le pise. El navegador me marca 50 km/h de limitación así que freno un poco, reduzco marchas y por  un segundo les doy lo que piden a los ciudadanos y turistas de la ciudad del principado. Me desvío antes de llegar al hotel hacia la famosa curva de Loeb, su trazada es la misma y los pianos están todo el año por lo que es la más chula de hacer. Se acabó, lo hemos logrado, 1.800 kilómetros después el Nissan GT-R y yo hemos llegado al último destino de este 6to6 Europe Tour. Ya solo queda la gala de despedida y la vuelta a casa. Ha sido todo un placer hacerlo a bordo del GT-R un coche que me ha demostrado que es el candidato ideal para este tipo de viajes que reúnen autopistas, carreteras de montaña y jornada de circuito.

Crónica 6to6 Europe Tour 2017 Día 7: mil curvas hasta Milán

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