Amanece nublado pero respetando sin lluvia. Menos mal porque hoy al salir de Cortina d’Ampezzo vamos a bordear los Dolomitas para llegar hasta Milán y lo último que quieren los dueños de superdeportivo de tracción traseras es asfalto mojado, aunque a nuestro GT-R no le importaría. Partimos pronto pero igual de rápido empiezan los problemas. Muchos ciclistas y encima un tramo está en obra y hay que esperar semáforo, por lo que el grupo se fragmenta.

Me quedo detrás de un imponente Bentley Continental Supersport, a su dueño le dieron el coche tres días antes de partir al Europe Tour. Aunque me guste la trasera del inglés no es el coche más ágil por estas carreteras pero no hay tampoco espacio para adelantar. Sin embargo en un desvío mi gps me marca la izquierda y el Continental sigue recto, le doy largas e intermitente y sigo mi camino. Otra vez solo. Pero a los pocos minutos zarandeando al Nissan GT-R de curva a curva llego a un grupo reducido de un 458, un Carrera 4S y un McLaren 650S que se habían encontrado con tráfico. Lo superamos y empezamos a devorar curvas. El McLaren traza de forma brillante y sale disparado pero con el GT-R no hay rival y no se despega ni un segundo. Algo que su dueño me comenta al parar en la cima de la montaña para reagruparnos, “eras una mosca pegada a mi todo el rato, no había manera de dejarte atrás”. Y es que aunque sean puertos de montaña y Godzilla sea más pesado trabaja al 200% para no quedarse atrás.

Un momento de calma y quietud para esperar a los demás coches que como el Bentley se fueron rectos en el cruce. Entonces divisas la magnitud del paisaje y a los 458 Italia con el capó trasero abierto para refrigerar. Con el GT-R no tengo ese problema, ha mejorado mucho el tema de la refrigeración con respecto a la anterior generación y todos los relojes de temperatura quedan aún lejos de zonas de riesgo. Llegan más participantes y emprendemos la marcha. Al empezar a bajar nos cruzamos con unos cuantos sixters más que rápidamente dan la vuelta, no sabemos muy bien por dónde demonios habían ido.

La carretera es divertidísima y el ritmo fulgurante. El Nissan GT-R me sigue demostrando por qué es el mito a batir, no se achanta con ningún tramo, ni rápido ni lento, juego continuamente con las levas adosadas al volante, un acierto, para llevarlo siempre en la marcha óptima con la que acelerar al salir de curva. Segunda, tercera, cuarta, de nuevo hasta segunda y delante de mi coches de más 200.000 euros siendo seguidos por la bestia japonesa. Aquí el firme es más estable y todo lo llevo en modo R pudiendo sentir un poco mejor las capacidades del coche. El Nissan GT-R podría parecer demasiado pesado, demasiado grande y demasiado torpe para unas carreteras tan estrechas y sinuosas como las de los pasos de montaña de los Dolomitas. Pero todo el mundo que lo ha llevado delante o detrás me comenta lo bien que veía el coche en la ruta.

Nissan GT-R

Después de comer paso al Nissan GT-R Track Edition, la versión más afinada para circuito. Quiero ver como se muestra en tramo de montaña. Salgo detrás del coche de organización conducido por Marcos, que suele abrir camino en muchos eventos de 6to6 Motor. No va despacio precisamente pero yo llevo una máquina más especial. El chasis y la suspensión de este GT-R están puestos a punto por NISMO y además el peso es menor gracias a sus llantas, su alerón trasero y la tapa del maletero de fibra de carbono y los asientos bacquets. Se mueve como un diablo de curva en curva, enseguida lo noto más activo y de respuesta más dócil y contundente, la suspensión permite encarar mejor las siguientes curvas y aunque no hay aumento de potencia sí que notas que puedes ir más rápido.

Después de unos kilómetros maravillado con el conjunto del Track Edition es momento de salir a la autopista y poner rumbo a la ciudad de la moda, a Milán. Por autopista sus suspensión más dura me recuerda al anterior GT-R, se notan todos los baches mucho más pero en zonas lisas no hay ningún problema. Podría ser incómodo pero los asientos bacquets no solo recogen mucho mejor en tramos sinuosos sino que además son muy cómodos. 3 horas después de partir de la montaña mi espalda no se resiente. Al menos no hasta que llego al horrible tráfico de Milán y sus calles empedradas. Aquí ni el modo Confort de la suspensión puede paliar los estragos de pasar con semislick y suspensión de circuito por encima de adoquines. Pero me acuerdo como va por carretera de montaña y se me hace más llevadero el trayecto al hotel. El parking es un espectáculo, con dos filas a cada lado de deportivos de más alto nivel. Dejo atrás esta imagen sabiendo que hoy ha sido el último día de curvas del Europe Tour. Mañana ruta directa al Principado.

Crónica 6to6 Europe Tour 2017 Día 7: mil curvas hasta Milán

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